El Amigo
Oraciones en el espectáculo de marionetas
Agosto de 2026


“Oraciones en el espectáculo de marionetas”, El Amigo, agosto de 2026, págs. 4–5.

Ilustración de una mujer y un niño orando en un espectáculo de marionetas

Ilustraciones por Alice Marrollo. Puede reproducirse únicamente para su uso en la Iglesia.

Oraciones en el espectáculo de marionetas

¿Y si Sonya se perdía el espectáculo?

Un relato verídico de Rusia.

Benjamin cruzó la plaza dando brincos. El sol brillaba y él estaba entusiasmado. ¡Su mamá lo iba a llevar al teatro de marionetas! Su amiga Sonya también iría.

Al poco tiempo, Benjamin y su mamá estaban en el teatro. “¿Dónde está Sonya?”, preguntó Benjamin.

Mamá miró el reloj. “La abuela de Sonya dijo que nos encontraríamos aquí a las seis. Probablemente llegarán pronto”.

“De acuerdo”. Benjamin miró a su alrededor. El vestíbulo del teatro tenía vitrinas con marionetas en exhibición. “¿Podemos mirar las marionetas mientras esperamos?”.

“Claro”. La mamá y Benjamin se acercaron para ver las marionetas. Una de ellas tenía el pelo rosa. ¡Incluso había una marioneta de dragón colgando del techo!

Pero Sonya todavía no llegaba.

Benjamin empezó a preocuparse. “¿Podemos llamarlas?”.

La mamá asintió y sacó su teléfono. Benjamin la escuchó hablar con la abuela de Sonya. Luego colgó.

“Están en el autobús, pero hay mucho tráfico”, dijo la mamá. “Estarán aquí tan pronto como puedan”.

Benjamin miró a su alrededor. La gente se dirigía hacia el teatro para sentarse. “¿Y si Sonya se pierde el espectáculo?”.

“Tenemos que esperar lo mejor”, dijo la mamá. “¿Qué tal si hacemos una oración?”.

“De acuerdo”. Benjamin cruzó los brazos. “Padre Celestial, por favor, ayuda a Sonya a llegar a tiempo. Los dos teníamos muchos deseos de ver el espectáculo”.

Después de la oración, esperaron unos minutos más. Entonces la mamá dijo: “Probablemente deberíamos ir a sentarnos también”.

Ilustración de personas sentadas en un teatro

Benjamin caminó lentamente hacia las hileras con cómodos asientos rojos. Apenas quedaban asientos vacíos, así que puso su chaqueta en los asientos de al lado a fin de guardarlos para Sonya y su abuela.

Todos los demás niños estaban listos para que comenzara el espectáculo. Pero Benjamin seguía mirando hacia la puerta, esperando que Sonya llegara.

Un empleado del teatro comenzó a cerrar la puerta para el inicio del espectáculo. Entonces, justo en el último segundo, entraron dos personas. ¡Eran Sonya y su abuela!

Ilustración de una mujer y una niña de pie en la puerta de un teatro

Benjamin se puso de pie y agitó la mano. “Oré para que pudieras llegar” dijo, mientras Sonya se sentaba.

Sonya sonrió. “¡Mi abuela y yo también oramos mientras estábamos en el autobús!”.

Benjamin se sintió agradecido. Si Sonya hubiera llegado tarde, habría estado bien, pero aquello fue un feliz recordatorio de que el Padre Celestial los amaba.

Se abrió el telón y Benjamin y Sonya gritaron de alegría. ¡Era hora del espectáculo!

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