2024
Animar a ambos equipos
Septiembre de 2024


“Animar a ambos equipos”, El Amigo, septiembre de 2024, págs. 30–31.

Animar a ambos equipos

Jayne frunció el ceño. ¡No quería que el otro equipo ganara!

Esta historia ocurrió en Corea del Sur.

Jayne comió un último bocado de fideos. ¡Mmmm! ¡Deliciosos!

“¡Juguemos a Yut Nori!”, dijo el tío Ji-Ho.

Nuevamente era esa época del año. Su familia estaba celebrando Chuseok, el Día de Acción de Gracias coreano. Hoy, la familia de Jayne se había reunido para comer mucho y jugar juntos a Yut Nori, el juego favorito de Jayne.

Todos se sentaron en círculo en el piso y Jayne miró a su alrededor. ¿En qué equipo quería estar? Se acercó para sentarse junto al tío Ji-Ho. “¡Yo quiero estar en tu equipo!”, dijo. “¡Vamos a ser los grandes ganadores!”.

El tío Ji-Ho se rio. “¡Contigo en nuestro equipo, seguro que tenemos muchas posibilidades!”.

La mamá de Jayne colocó el tablero de juego en el centro del círculo y Jayne la ayudó a preparar las fichas. Pasaron los cuatro palos al equipo que comenzaría el juego.

Ana, la prima de Jayne, fue la primera en lanzar los palos al aire. La forma en que caían los palos indicaba cuántos espacios podía avanzar el equipo en el tablero de juego. Los cuatro quedaron boca abajo, ¡así que Ana consiguió un Yut! Eso le permitió hacer avanzar la ficha de su equipo cuatro espacios y además consiguió un turno extra.

Pero Ana no estaba en el equipo de Jayne.

Jayne cruzó los brazos y frunció el ceño. “Esperaba que no lanzara bien”, susurró al tío Ji-Ho.

“¡Ánimo!”, dijo el tío Ji-Ho. “El juego acaba de comenzar”, le aseguró con una alentadora sonrisa.

Después del segundo turno de Ana, el equipo de Jayne lanzó los palos, pero no logró hacer avanzar sus fichas tanto como el equipo de Ana.

Con cada turno, los integrantes de la familia de Jayne se animaban y reían. Jayne veía cómo las fichas del juego avanzaban por el tablero. Todos se estaban divirtiendo.

Una familia participando en un juego

Todos menos Jayne. Su equipo seguía perdiendo.

Por fin llegó el turno de Jayne y lanzó los palos al aire, pero solo uno cayó boca abajo. La ficha de su equipo avanzó solo un espacio.

Jane cruzó los brazos. “¡Ya no juego!”, gritó. “Yo quería que ganáramos”.

De repente, todos callaron. Cuando levantó la vista, su familia la estaba mirando. Parecían sorprendidos de que estuviera tan enojada.

Jayne se sonrojó. Se sentía mal por no estar feliz por su familia; generalmente no se enojaba tanto. Se levantó para salir del círculo.

El tío Ji-Ho extendió la mano. “No es necesario que te vayas”, le dijo. “Ganar no lo es todo. ¡Simplemente trata de divertirte!”.

“Está bien”. Jayne se sentó de nuevo; quería divertirse como todos los demás. Respiró hondo y miró a su primo Ben lanzar los palos.

“¡Buena tirada, Ben!”, dijo el tío Ji-Ho, que parecía estar feliz.

Jayne miró al tío Ji-Ho con cara de asombro. ¡Estaba animando al otro equipo! Tal vez por esa razón se estaba divirtiendo tanto.

Al comenzar el siguiente turno, Jayne decidió animar a todos los integrantes de ambos equipos. El tío Ji-Ho tenía razón: ganar no lo era todo. Jesús podía ayudarla a sentirse feliz por los miembros de su familia, incluso si ella perdía.

Cuando volvió a tocarle el turno a Ana, Jayne le sonrió. “¡Buena suerte! ¡Tú puedes!”.

Desde el otro lado del círculo, Ana le devolvió la sonrisa. Jayne se sintió muy bien. ¡Ya se estaba divirtiendo más!

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Ilustración por Uran Duo