Las necesidades de cada persona son diferentes

Pregúntale a Dios cómo puedes ayudar a alguien a dar el siguiente paso hacia Jesucristo. Es más importante amar a la persona que preocuparse por lo que “cuenta” a la hora de compartir el Evangelio.

“It’s interesting to see how the Lord does things,” Cayo says. It took more than 10 years for Anthony to be baptized, but in that time, Anthony gained a strong testimony.

Céntrate en ellos

Céntrate en sus necesidades en lugar de en tus metas. El desear que tus amigos se unan a la Iglesia es un deseo justo, pero pocas personas están preparadas para lanzarse de inmediato a recibir las lecciones misionales. Pregúntate: “¿Cómo puedo ayudar hoy?”. Las personas quieren sentirse incluidas y amadas. Eso puede hacerse en forma de una sonrisa o de un mensaje de texto. También podría consistir en una invitación a ir a la Iglesia. Cuando busques oportunidades para compartir el Evangelio, recuerda el principio: “… línea por línea, precepto por precepto” (2 Nefi 28:30).

¿Cómo puedo sentir que tengo éxito al compartir el Evangelio?

Tu éxito al compartir el Evangelio no se define por el hecho de que alguien se reúna con los misioneros o se bautice. Jesús te invita a dejar que “alumbre [tu] luz” (Mateo 5:16) y a abrir tu boca (véase Doctrina y Convenios 3:8). Ser bondadoso es tener éxito; ayudar a un vecino a mudarse es tener éxito; invitar a un amigo a una actividad es tener éxito. El élder Dieter F. Uchtdorf ofreció este consejo, a menudo atribuido a San Francisco de Asís: “Predica el Evangelio en todo momento, y cuando sea necesario, usa palabras”. Procura estar en sintonía con el Espíritu y sabrás qué hacer y decir para dirigir a las personas hacia Cristo.

Cómo hablar de tu fe con naturalidad

¿Y si no les interesa?

La fe es algo muy personal para muchas personas. Respeta sus decisiones. Sigue siendo su amigo y comparte el Evangelio dándoles amor. Halla maneras de prestarles servicio y ora por ellos. Por ahora, una noche de juegos o un proyecto de servicio podrían ser una invitación más apropiada que darles un Libro de Mormón.

No es necesario que escondas tus creencias ni que rebajes tus normas cuando estés con tus amigos. Ayúdales a entender que no les sermonearás ni los juzgarás, pero que, cuando pasen tiempo juntos, seguirás viviendo tu fe. Por ejemplo, si normalmente haces una oración antes de comer, sigue haciéndola cuando tu amigo venga a cenar.

Con el tiempo, puede que su corazón se ablande y tengas la oportunidad de compartir más, pero si no es así, ¡no pasa nada! A Dios le complacen tus esfuerzos. Probablemente has tenido un impacto mayor de lo que crees.

Ideas relacionadas

Última actualización el 13 feb 2024