La capilla para cadetes en West Point


El 12 de junio de 1910, la “antigua” Capilla de Cadetes que había sido utilizada por la comunidad de West Point desde 1836 celebró su último servicio religioso y cerró sus puertas. Una procesión de cadetes, instructores y miembros del personal ascendieron por la colina detrás de las barracas y celebraron un servicio dedicatorio para la “nueva” Capilla de Cadetes. Desde ese día, y por cien años, la capilla de Cadetes ha servido como un punto central de servicio, adoración y unidad para la Academia Militar de los Estados Unidos.

Una de las características resaltantes de la Capilla de Cadetes es su magnífico órgano de tubos, considerado uno de los más grandes del mundo. Instalado en 1911 gracias al apoyo y a la visión del Coronel Hugh Scott, el superintendente de esa época, el órgano ha desempeñado un papel predominante en la capilla desde entonces. Al principio el órgano tenía 2.406 tubos individuales, pero ahora tiene 23.511 tubos, lo que lo convierte en el órgano con mayor número de tubos de cualquier edificación religiosa. Los tubos adicionales han sido comprados mayormente gracias a las donaciones de antiguos cadetes, clases y familiares. Las donaciones han permitido también la adquisición de varios órganos diferentes para la capilla. En 1920 la primera cónsola del órgano fue reemplazada por una segunda, y en 1950 por una tercera. Ese órgano, la actual cónsola, es ahora una obra artística e histórica en sí misma.

La capilla no es solamente una casa de adoración, sino que ha devenido en un lugar de tributo y honra. Centenares de vitrales representan temas religiosos, militares y académicos. Las graduaciones desde 1802, el año de su fundación, hasta 1976, el año del bicentenario, están representadas en estos vitrales.

Luego de 1972, año en que dejó de ser obligatorio en West Point la asistencia a la capilla, la comunidad religiosa en la academia se ha diversificado y ha adquirido una condición más igualitaria. Ahora existen en el campus numerosas capillas que sirven a diversos grupos religiosos, todas con idéntico propósito de promover la integridad, la conducta moral y una conexión con lo divino.

—Sherman Fleek