2011
La Navidad para los primeros pioneros
Diciembre de 2011


La Navidad para los primeros pioneros

Los rigurosos meses de invierno fueron tiempos difíciles para la mayoría de los pioneros, y a menudo escasearon los recursos para los regalos de Navidad y las celebraciones. Sin embargo, eso no impidió que los primeros pioneros crearan recuerdos especiales durante la época navideña. Éstas son algunas de las narraciones de cómo se celebraba la Navidad en el tiempo de los pioneros:

Mi Navidad más feliz

“Mi primera Navidad en el Valle [del Lago Salado] fue un sábado; la celebramos el día de reposo. Nos reunimos todos alrededor del mástil de la bandera en el centro del fuerte; allí llevamos a cabo la reunión. ¡Fue una gran reunión! Cantamos alabanzas a Dios; hicimos la primera oración juntos y siempre recordaré al discursante de ese día. Hubo palabras de gratitud y de ánimo, no se pronunció ni una palabra pesimista; la gente estaba esperanzada y alegre a causa de su fe en el futuro. Después de la reunión hubo apretones de manos por todas partes y algunos lloraban de alegría. Esa noche, los niños jugaron en el recinto y alrededor del fuego de artemisas. Nos reunimos y cantamos: ‘Santos venid, sin miedo, sin temor, mas con gozo andad’. Comimos conejo hervido y un poco de pan para la cena, hubo comida suficiente para todos y se percibía una sensación perfecta de paz y de buena voluntad. Nunca tuve una Navidad más feliz que ésa”.

Autor anónimo, citado por Bryant S. Hinckley, en Kate B. Carter, compilado de Our Pioneer Heritage, 20 tomos (1958–1977), tomo XIV, pág.198.

¡Cómo pasa el tiempo!

“Cuando yo tenía dieciséis años, una noche mi padre organizó una fiesta de Navidad para sus hijos, las familias de ellos y los vecinos más cercanos. Bailamos, y mis hermanos tocaron la música. Sabíamos que la intención de nuestro padre era terminar la fiesta a las diez en punto, lo que hizo en medio de un baile tradicional, ordenando a los músicos que dejaran de tocar. Pero mi padre no sabía que esa noche mis hermanos me habían levantado varias veces hasta el reloj, y que cada vez yo lo había atrasado treinta minutos. Debió haber sido después de la medianoche cuando terminó la fiesta”.

Registros de la familia Christian Olsen, en Carter, Our Pioneer Heritage, tomo XV, pág.199.

Momentos felices

“Cuando los niños se despertaron la mañana de la Navidad de 1849, no había ni una muñeca en toda la región; no, ni tampoco se halló siquiera un caramelo ni una manzana en las cabañas. Pero a pesar de todo, los niños y sus padres estaban contentos; estaban felices porque todavía tenían un poco para comer y el futuro en sus nuevos hogares empezaba a ser más brillante cada día. Sin embargo, aunque no hubiera muñecas ni juguetes para los niños, los padres y las madres no podían olvidar la Navidad y, antes de que terminara el día, todos pasaron momentos felices.

“Por la noche se reunieron en la cabaña de John Rowberry; ésa era la casa donde se llevaron a cabo las primeras reuniones. Para terminar el día tuvieron un baile a la antigua usanza y fue el grupo más alegre que jamás se haya reunido para celebrar la Navidad… Sin embargo, el gran inconveniente fue la música. No fue posible encontrar ningún tipo de instrumento, así que, Cyrus Call, que silbaba muy bien, silbó las tonadas mientras los alegres pioneros danzaban”.

Sarah Tolman, en Kate B. Carter, compilado de Treasures of Pioneer Heritage, 6 tomos (1952–1957), tomo IV, págs. 197–198.