Menú de los Jóvenes

    Nacieron para destacarse

    Chakell Wardleigh Revista de la Iglesia

    Hay algo peculiar sobre ustedes. (¡Pero no se preocupen, es algo bueno!)

    “Espero que nadie piense que soy raro…”

    Lo más probable es que todos hayamos tenido este mismo pensamiento antes. Da miedo pensar en ello, ¿no? En no ser aceptado; ser diferente. ¿Podría haber algo peor que eso?

    En realidad, ¿podría haber algo mejor que eso? ¡Poder ser ustedes mismos, defender sus normas y ser diferentes al resto del mundo es uno de los mayores logros que podrían conseguir! De hecho, en su devocional mundial para los jóvenes el pasado mes de junio, el presidente Russell M. Nelson nos dio la siguiente invitación: “Destáquense; sean diferentes del mundo”.

    Todos los días vemos y escuchamos acerca de las muchas opciones de estilo de vida que son totalmente diferentes a las nuestras. A veces, incluso nuestros amigos pueden tomar decisiones que no concuerdan con nuestras normas y pueden lucir confundidos cuando no entienden el por qué no hacemos ni decimos ciertas cosas. Cuando eso sucede, la presión para ser aceptados puede ser abrumadora. No obstante, esa es la frase clave aquí: ser aceptado. Ser aceptado es diferente a pertenecer. (Lean sobre cómo Annie, de California, defendió lo que era correcto, aun cuando no era popular).

    El ser aceptados puede significar que cambien ustedes y sus normas para ser como todos los demás, mientras que pertenecer puede significar ser amados y aceptados por quiénes son, incluso sus normas que son diferentes a las del mundo. Esfuércense por pertenecer, por encontrar amigos que los quieran por las personas qué son, con todo y sus diferencias. Como manifestó el presidente Nelson, “¡Alégrense de ser diferentes!” (Lean “Hallar y ser verdaderos amigos”).

    Aunque algunas personas quizás no entiendan plenamente por qué ustedes hacen o no hacen ciertas cosas, ustedes nunca sabrán cómo su ejemplo de vivir como verdaderos discípulos de Cristo influirá en los demás. Sus amigos podrían notar cierta peculiaridad en ustedes a medida que mantienen sus normas elevadas y cuando toman buenas decisiones. Aunque es posible que ellos no tengan el don del Espíritu Santo, sus amigos sí tienen la Luz de Cristo, un poder divino que nos permite discernir el bien del mal y nos conduce a las verdades del Evangelio, y esa luz los ayudará a reconocer el buen ejemplo de ustedes. (Véase “Compartir tu luz”).

    “Por lo tanto, el Señor necesita que luzcan, que hablen, que actúen y se vistan como un verdadero discípulo de Jesucristo”, dijo el presidente Nelson. ¡Pueden vivir de manera diferente que el resto del mundo! Por lo general, no tenemos que hacer nada exagerado para ser diferentes del mundo, solo vivir de la forma que un verdadero discípulo de Cristo viviría es suficiente para compartir luz con otras personas. (Lean “NO ser del mundo”). ¿Y si a veces los llaman “raros”? “Lleven esa distinción como una insignia de honor y ¡alégrense de que su luz brille intensamente en este mundo cada vez más oscuro!”, dijo el presidente Nelson.

    Así que a fin de cuentas, no hay por qué preocuparse por ser diferente al mundo que los rodea. Nacieron para destacarse; tienen un propósito brillante aquí en la tierra. Como enseñó el presidente Nelson: “Con el Espíritu Santo como su compañero, pueden ver más allá de la cultura de la fama que se ha vuelto tan popular en nuestra sociedad. Pueden ser más inteligentes de lo que nunca han sido las generaciones anteriores. Y si a veces alguien dice que ustedes son “raros”, lleven esa distinción como una insignia de honor y ¡alégrense de que su luz brille intensamente en este mundo cada vez más oscuro! ¡Establezcan una norma para el resto del mundo! ¡Alégrense de ser diferentes!”.

    ¿Cómo aceptamos ser diferentes y permitimos que nuestra luz brille?

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