Menú de los Jóvenes

    La búsqueda de la felicidad

    Élder Jeffrey R. Holland Del Cuórum de los Doce Apóstoles

    Gran parte de tu felicidad está en tus manos, no en los sucesos, las circunstancias, la fortuna ni la mala fortuna.

    Quisiera hablar sobre la frase de Nefi acerca de vivir “… de una manera feliz” (2 Nefi 5:27). Esta sugiere la búsqueda de la felicidad, no necesariamente la felicidad misma.

    No creo que Dios en Su gloria o los ángeles del cielo o los profetas sobre la tierra pretendan hacernos felices todo el tiempo, cada día y en todo sentido, dadas las pruebas que este mundo terrenal tiene el propósito de proporcionar.

    No obstante, el consuelo que te ofrezco hoy es que en el plan de Dios podemos hacer mucho para hallar la felicidad que deseamos. Podemos dar ciertos pasos, podemos adoptar ciertos hábitos, podemos hacer ciertas cosas que Dios y la historia nos dicen que conducen a la felicidad.

    En pocas palabras, la mayor probabilidad de ser feliz es hacer las cosas que las personas felices hacen, vivir como viven las personas felices y recorrer el camino que las personas felices recorren. A continuación, hay algunas ideas sobre cómo podemos vivir “de una manera feliz”.

    1. Vive el Evangelio de Jesucristo

    Por sobre todas las cosas, la máxima felicidad, la verdadera paz y cualquier cosa que remotamente se compare con el gozo que se describe en las Escrituras, se encuentran primero, ante todo y para siempre al vivir el evangelio de Jesucristo. Se han probado muchas otras filosofías y sistemas de creencias; de hecho, se podría decir que se ha probado prácticamente cada filosofía y sistema a lo largo de los siglos. Pero cuando el apóstol Tomás le hizo al Señor la pregunta que la gente joven a menudo hace en la actualidad: “¿cómo, pues, podemos saber el camino?” (que a tu edad en realidad se traduce a “¿cómo podemos saber el camino para ser felices?”), Jesús dio la respuesta que resuena desde la eternidad hacia toda la eternidad:

    “… Yo soy el camino, y la verdad y la vida…

    “Y todo lo que pidiereis al Padre en mi nombre, esto haré…

    “Si algo pidiereis en mi nombre, yo lo haré” (Juan 14:5–6, 13–14).

    ¡Qué grandiosa promesa! Vive a mi manera, vive mi verdad, vive mi vida —vive de la manera que te estoy mostrando y enseñando— y todo lo que pidas te será dado, todo lo que busques lo hallarás, incluso la felicidad. Parte de esa bendición puede llegar pronto, otras partes más adelante y las demás quizás no se reciban sino hasta después de llegar al cielo, pero todas ellas llegarán.

    2. Escoge la felicidad

    En segundo lugar, aprende lo más rápido posible que gran parte de tu felicidad está en tus manos, no en los sucesos, las circunstancias, la fortuna ni la mala fortuna. Eso es parte de la razón de la guerra por el albedrío en los concilios premortales del cielo. Tenemos opciones, tenemos el poder para tomar nuestras propias decisiones, tenemos el albedrío y podemos escoger, tal vez no la felicidad en sí, pero sí vivir de una manera feliz. La felicidad primero llega según lo que viene a la mente mucho tiempo antes de que llegue a las manos.

    Por ejemplo, “… deja que la virtud engalane tus pensamientos incesantemente” (Doctrina y Convenios 121:45). No es solo un buen consejo contra la plaga moderna de la pornografía, sino que también es un buen consejo para toda clase de pensamientos del Evangelio, buenos pensamientos, pensamientos constructivos, pensamientos llenos de esperanza. Esos pensamientos llenos de fe cambiarán el modo de ver los problemas de la vida y de encontrar una solución para los mismos. Piensa, habla y actúa de forma positiva; eso es lo que hacen las personas felices.

    3. No seas negativo, cruel o estés molesto

    No se puede edificar la felicidad propia sobre la infelicidad de otra persona. Eso es lo que constituye el acoso escolar; esa es la causa de los comentarios malintencionados; eso representa la arrogancia y la superficialidad y el sentimiento de superioridad. Quizás pensamos que si somos lo suficientemente negativos, cínicos o crueles, entonces las expectativas no serán tan elevadas; podemos degradar a todos hasta un nivel lleno de imperfecciones, y, de esa manera, nuestros defectos no serán tan notorios. Las personas felices no son negativas ni cínicas ni crueles, así que no esperen que eso sea parte de vivir “de una manera feliz”.

    4. Trabaja arduamente y estudia

    Una última sugerencia, aunque hay muchas otras que deberíamos de considerar: Nefi dijo que en sus esfuerzos por encontrar la felicidad en su nueva tierra después de 30 años de dificultades, “… yo, Nefi, hice que mi pueblo fuese industrioso y que trabajase con sus manos” (2 Nefi 5:17). Por el contrario, aquellos de los que huyeron “… se convirtieron en un pueblo ocioso, lleno de maldad y astucia” (2 Nefi 5:24). Si quieres ser feliz en tus estudios, en una misión, en un empleo o en el matrimonio, esfuérzate por lograrlo. Aprende a trabajar; sirve diligentemente; no seas ocioso ni dañino.

    Dios desea que seas feliz

    Mi testimonio para ti es que Dios, tu Padre Eterno que está en el cielo, siempre te alienta y te felicita en tu búsqueda aun con más amor que yo. Él quiere que seas feliz, que tengas verdadero gozo. La expiación de Su Hijo Unigénito provee el camino correcto y, si es necesario, un nuevo comienzo en el mismo, una segunda oportunidad, un cambio en nuestra naturaleza si es necesario. Jesucristo es “… el camino, y la verdad y la vida” (Juan 14:6); nadie alcanza la verdadera felicidad sino por Él.

    Tomado de “El camino del Evangelio hacia la felicidad”, Liahona, septiembre de 2017, págs. 15–21.

    Error en el envío del formulario. Asegúrate que todos los campos se han completado correctamente e inténtalo de nuevo.

     
    1000 caracteres restantes

    Comparte tu experiencia