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    ¿Me guía Dios realmente?

    Katie Sue Embley

    Aprender cómo el Espíritu Santo te habla a ti individualmente es otra parte esencial del proceso de recibir y reconocer la revelación. Puede ser diferente para cada uno de nosotros.

    Nuestra vida está repleta de decisiones importantes: Dónde ir a estudiar, qué profesión elegir, con quién casarse y muchas más. La vida también está llena de preocupaciones cotidianas: decidir la mejor manera de emplear el tiempo, tratar de comprender la doctrina y hallar paz en medio de las pruebas. En definitiva, necesitamos revelación personal. Pero a veces es difícil saber cómo recibirla y cómo reconocerla. Cuando no recibimos respuestas o no las reconocemos, tal vez nos preguntemos: “¿Ha sido el Espíritu o es solo una idea mía?”. “¿Por qué me sentí inspirado a hacer eso y luego fracasé?”. “¿Por qué siento que Dios no contesta mis oraciones?”.

    Afortunadamente, en “Tomar decisiones, ¿albedrío o revelación?”, puedes aprender un poco sobre cómo recibir revelación personal al tomar decisiones que podrían cambiarte la vida. Si bien Dios desea guiarnos, también quiere ayudarnos a aprender a confiar en nuestro albedrío para tomar buenas decisiones.

    Aprender cómo el Espíritu Santo te habla a ti individualmente es otra parte esencial del proceso de recibir y reconocer la revelación. Puede ser diferente para cada uno de nosotros.

    Pensar en el futuro puede resultar abrumador e incluso aterrador, en especial, cuando somos jóvenes. Pero recordar cómo Dios ha guiado mi vida en el pasado me da valor para seguir adelante y actuar, confiando en que Él seguirá dándome la guía que necesito a lo largo del camino.

    ¿Cuál es el mejor consejo que has recibido en cuanto a recibir revelación?

    “Mi consejero de PFJ me dijo una vez: ‘Desarrolla tu relación con Dios pensando que Él es literalmente tu Padre en espíritu. Cuanto más estrecha sea tu relación con Él, mayor será tu comprensión y más guía recibirás’. Aquello ha marcado una diferencia enorme en mis oraciones”.

    —Grant Goolsby, California, EE. UU.

    “El patriarca de nuestra estaca pide a todos que memoricen una frase: ‘Para recibir revelación, lee revelación’. Eso me ha ayudado mucho al leer las Escrituras”.

    —Shellby Tippetts, Misuri, EE. UU.

    “Dedica tiempo a meditar. José Smith meditó Santiago 1:5 antes de tomar la determinación de actuar. A veces, el Padre Celestial desea que nos dediquemos a la oración y al estudio antes de darnos respuestas. Así es como aprendemos más”.
    —Natasha Herbst, Utah, EE. UU.

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