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    Cómo hacer que la escuela sea difícil y cómo hacer que sea fácil

    Brad Wilcox

    Aquí hay cinco maneras fáciles de hacer que la escuela sea difícil en este momento y cinco maneras difíciles de hacer que la escuela sea fácil a largo plazo.

    Ir a la escuela es una de las pocas ocasiones en las que pagamos y luego no queremos recibir lo que vale nuestro dinero. Simplemente queremos que la educación sea fácil. Tal vez eso es comprensible, pero tenemos que decidir si queremos que sea fácil ahora o fácil más adelante. No podemos tener ambas. Así que aquí hay cinco maneras fáciles de hacer que la escuela sea difícil en este momento y cinco maneras difíciles de hacer que sea fácil a largo plazo.

    5 maneras fáciles de hacer que la escuela sea difícil

    1. Concéntrate en las calificaciones.

    Vive por ellas. Pon tu autoestima en ellas. Si las calificaciones y los resultados de los exámenes significan todo para ti, entonces no tendrás problemas para justificar hacer un poco de trampa. Después de todo, es parte de lo que se tiene que hacer. No pienses en cómo se relaciona tu formación académica con tus propios intereses personales y talentos. Solo piensa en las calificaciones.

    Imagina al Salvador, el Maestro de maestros, dando el Sermón del Monte. No puedes imaginarte a uno de los discípulos decir: “¿Va a estar esto en el examen?”.

    2. Hazlo solo.

    Nunca pidas ayuda. Hazte a la idea de que los maestros están muy ocupados o que no les interesa. Está bien quejarse una vez que te dan las calificaciones, pero no está bien pedirles ayuda antes de que termine el semestre. Mira a tus compañeros como competencia. No los ayudes y ni les pidas ayuda. Especialmente no pidas ayuda de los miembros de tu familia (a menos que sea en la misma mañana en la que tienes que entregar una asignación).

    3. Usa tu teléfono móvil.

    No permitas que esté fuera de tu vista. No lo apagues ni lo pongas en silencio en la escuela. Puedes enviar mensajes de texto cuando se supone que debes estar leyendo. Usar mensajes de texto incluso puede facilitar hacer trampa durante un examen. Convéncete a ti mismo de que el teléfono móvil es esencial: una necesidad, no un deseo. Asegúrate de que tienes las mejores y más modernas opciones en las que todo es ilimitado. Preocúpate más por cuántos mensajes de texto puedes enviar y recibir que por lo que estás estudiando en ese momento en la escuela.

    4. Juega videojuegos.

    Una vez que llegas a casa, no pienses en abrir un libro, hacer tarea o ejercitarte. Relájate. Siéntate y haraganea. Que comience la hora de jugar. Después de todo, ¡debemos mejorar esa coordinación ojo-mano! Conéctate en línea con completos desconocidos y juega toda la noche. No duermas; podrías perder tu clasificación. La computadora puede ser una maravillosa herramienta educativa, pero no la uses de esa manera.

    5. Culpa al maestro.

    Si no te está gustando la escuela, culpa al maestro. Si no estás motivado, di a todos que es por culpa del maestro. No pienses en asumir la responsabilidad de tu propia educación. Esa es la labor del maestro. Es por eso por lo que les pagan mucho dinero. Hagas lo que hagas, no le agradezcas al maestro. Nunca consideres sus sentimientos o su punto de vista. Nunca escribas una nota amable ni le des un regalo de agradecimiento.

    Las sugerencias anteriores son ciertamente fáciles —al principio. A la larga, en realidad harán que la escuela sea difícil, incluso deprimente para ti y para todos los que te rodean. Intenta hacerlo de otra manera. Desafíate a hacer ahora algunas cosas difíciles que, con el tiempo, harán que la escuela sea pan comido.

    5 maneras difíciles de hacer que la escuela sea fácil

    1. Alimenta la necesidad de leer.

    Comienza haciendo que la lectura de las Escrituras sea un hábito. Luego agrega la revista Liahona y el sitio web Jóvenes SUD. Descubre el consejo y aliento que te esperan. Lee también otras grandes obras de la literatura. A diferencia de ver la televisión, que es una actividad mental pasiva, la lectura es una actividad mental activa. Te hace pensar. Es por eso que, si has leído un libro y después ves la película de esa misma historia, el libro casi siempre es mejor.

    2. Haz de la escritura algo tuyo.

    Nada puede ayudarte a progresar más en tu propio aprendizaje que un diario personal, sea o no una asignación. Un diario proporciona un lugar seguro donde puedes descubrir, pensar, reflexionar, planificar y soñar. Llevar un diario puede abrir la puerta a incluso más reflexión e inspiración. Es la señal de una persona verdaderamente culta y que aprende durante toda su vida. Si piensas que solamente estás haciendo un registro para tus nietos, ¡no es así! Lo más valioso de un diario es lo que puede hacer por ti aquí y ahora. Mira estas formas creativas de llevar un diario.

    3. Estudia otro idioma.

    No solo tomes clases porque sean un requisito, escucha música en ese idioma. Lee el Libro de Mormón en ese idioma. Busca a quienes lo hablan con fluidez y conversa con ellos a menudo. Pídeles que te corrijan cuando cometas errores. Vives en una época en la historia del mundo y en el progreso de la Iglesia en los que saber un segundo idioma es de suma importancia. Incluso muchas de las Autoridades Generales, con lo ocupadas que están, están aprendiendo y practicando varios idiomas. (Lee “Cuando el presidente Nelson aprendió chino”).

    4. Haz preguntas.

    Disfrutamos de las bendiciones de la Restauración debido a que un joven adolescente se hizo preguntas. No se conformó con simplemente aceptar la manera en la que las cosas estaban. Como José Smith, tú también puedes hacer que tus preguntas guíen tu estudio y motiven tu educación. Al igual que José, puedes ser paciente cuando las respuestas no lleguen rápido y con facilidad. En tu búsqueda descubrirás muchas opiniones. Piensa de manera crítica. Solo porque algo esté en internet, porque lo acepte una mayoría o incluso se legalice, eso no hace que sea correcto o bueno. (Mira “Descubrir la verdad”).

    5.Mantén la perspectiva.

    Todas las cosas son espirituales (véase Doctrina y Convenios 29:34). No separes la Iglesia, Seminario o Instituto del aprendizaje secular. Hazte tiempo para todos ellos. Cuantas más conexiones puedas hacer, más satisfactoria será tu formación académica en todas las áreas de tu vida. ¿Sabe el Señor acerca de geología y física? ¡Claro que sabe! ¿Tiene en alta estima las buenas obras de arte, la música y la literatura? Por supuesto que sí y Sus profetas vivientes también lo hacen. La doctrina de la Iglesia de Jesucristo abarca toda verdad.

    No hay verdad que puedas aprender que al final no te ayudará en tu meta de llegar a ser más como Jesucristo y nuestro Padre Celestial. La formación académica no se trata solo de ganarse la vida. Se trata de edificar una vida, ahora y por la eternidad.

    La fe y el conocimiento

    “La fe y el conocimiento exigen un esfuerzo y una dedicación iguales. No podemos esperar que la fe sea el punto central para nosotros si todos nuestros esfuerzos se dedican al conocimiento, los deportes, los pasatiempos, la adquisición de dinero y otros intereses”.

    —Élder Quentin L. Cook, del Cuórum de los Doce Apóstoles, “Fortalezcan la fe mientras buscan conocimiento”, Liahona, septiembre de 2008, pág. 10.

     

    Este artículo apareció originalmente en la revista New Era de abril de 2009.

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