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    ¿Cómo dejo de compararme con otras personas?

    Fotografía de Getty Images

    Siempre me comparo con los demás, especialmente con aquellos que parecen tener una vida perfecta. ¿Cómo puedo sentir más confianza en mí mismo?

    Ora para saber cuáles son tus dones

    Tú tienes muchos talentos y dones espirituales que el Padre Celestial te ha dado solo a ti. Hay maneras en las que solo tú puedes bendecir la vida de otras personas. Este es el plan del Padre Celestial. Ora para saber cuáles son los dones que te han sido dados y, si necesitas más guía, pregunta a tus allegados. Al escuchar al Espíritu y esforzarte por descubrir y desarrollar tus talentos y cualidades divinas, hallarás una confianza en ti mismo que puede que nunca hayas encontrado antes. (Lee “Cómo descubrir tus dones”).

    Amy P., 17 años, Kentucky, EE. UU.

    Ora para recibir confianza

    Solía compararme con otras personas que pensaba que me sacaban mucha ventaja, especialmente personas económicamente más estables. Cada vez que oraba al Padre Celestial, Él me daba confianza en mí mismo. (Mira “La verdadera confianza”). Sabía que, sin importar cuál fuera el desafío, Dios me ayudaría porque Él no nos da una responsabilidad a menos que prepare una vía para que podamos cumplirla (véase 1 Nefi 3:7; 17:3).

    Joshua O., 19 años, Lagos, Nigeria

    “Gastamos tanto tiempo y energía comparándonos con los demás… Esto nos lleva a crear expectativas para nosotros que son imposibles de alcanzar…

    “[Dios] desea que lleguemos a ser perfectos y, si permanecemos en el sendero del discipulado, algún día lo seremos. Está bien que no hayan llegado allí todavía. Sigan trabajando en ello, pero dejen de mortificarse”.

    —Dieter F. Uchtdorf, “No me olvides”, Conferencia General de octubre de 2011

    Trata de conocerlos mejor

    Siempre que veo que me estoy comparando con otra persona, trato de conocerla un poco mejor. Cuando llego a conocer mejor a mi “ídolo”, se hace evidente la realidad de que cada ser humano sobre la tierra afronta pruebas en su vida. Cuanto más hablo con esa persona, más comienzo a verla como un amigo o una amiga, y no como alguien aparentemente perfecto. Todos somos herederos del reino de Dios (véase Efesios 3:6); todos somos únicos.

    Amelia C., 15 años, Idaho, EE. UU.

    La opinión de nuestro Padre Celestial es la única que importa

    En su discurso de la Conferencia General de octubre de 2016 titulado “¿Soy lo suficientemente bueno? ¿Lo lograré?”, el élder J. Devn Cornish, de los Setenta, dice: “La única opinión que importa es lo que nuestro Padre Celestial piensa de nosotros. Por favor, pregúntenle con sinceridad lo que Él piensa de ustedes. Él nos ama y nos corrige pero nunca nos desanima”. Cuando pienso que nunca seré tan bueno como las personas que me rodean, me vuelvo a mi Padre Celestial y trato de recordar que soy la hija de un Dios amoroso que está dispuesto a ayudarme a alcanzar todo mi potencial y a ser quien Él sabe que puedo ser si lo busco a Él. (Mira “Él me conoce”).

    Amanda M., 19 años, Paraná, Brasil

    Las respuestas tienen por objeto servir de ayuda y exponer un punto de vista, y no deben considerarse declaraciones oficiales de doctrina de la Iglesia.

    Este artículo apareció originalmente en junio de 2018 en la revista New Era.

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