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    Reunir todas las cosas en Cristo

    Élder David A. Bednar Of the Quorum of the Twelve Apostles

    La conversión y protección continuas no se pueden obtener solo con efectuar y tachar de la lista todas las cosas espirituales que se supone que debemos hacer.

    Al igual que una cuerda adquiere su fuerza al entrelazar muchas hebras individuales, el evangelio de Jesucristo brinda la más grandiosa perspectiva de la verdad y ofrece las más ricas bendiciones a medida que prestamos atención a la admonición de Pablo de “reunir todas las cosas en Cristo… tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra” [Efesios 1:10]. De manera importante, esa reunión vital de la verdad se centra en el Señor Jesucristo porque Él es “el camino, y la verdad y la vida” [Juan 14:6].

    A veces, los miembros de la Iglesia segmentamos, separamos y aplicamos el Evangelio en nuestra vida creando largas listas de temas específicos para estudiar y de tareas que cumplir; pero ese enfoque potencialmente podría limitar nuestro entendimiento y nuestra visión. Debemos tener cuidado porque el enfoque farisaico basado en listas de tareas puede evitar que nos acerquemos más al Señor.

    El propósito y la purificación, la felicidad y el gozo, y la conversión y protección continuas que vienen de “entregar [nuestro] corazón a Dios” [Helamán 3:35] y de “[recibir] su imagen en [nuestros] rostros” [Alma 5:14] no se pueden obtener solo con efectuar y tachar de la lista todas las cosas espirituales que se supone que debemos hacer. Más bien, el poder del evangelio del Salvador para transformarnos y bendecirnos fluye al discernir y aplicar la interrelación entre su doctrina, sus principios y sus prácticas. Solo si reunimos todas las cosas en Cristo, centrándonos con firmeza en Él, pueden las verdades del Evangelio actuar sinérgicamente para ayudarnos a ser capaces de lo que Dios desea que lleguemos a ser y perseverar valientemente hasta el fin.

    El evangelio de Jesucristo es un magnífico tapiz de verdad “bien coordinado” [Efesios 2:21] y entretejido. Cuando aprendemos las verdades reveladas del Evangelio y las entrelazamos, somos bendecidos con una valiosa perspectiva y una mayor capacidad espiritual por medio de ojos que pueden ver la influencia del Señor en nuestra vida y oídos que pueden oír Su voz.

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