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    Cinco cosas que hacen los buenos oyentes

    El escuchar de verdad te ayudará a saber cómo ayudar a satisfacer las necesidades espirituales y temporales de los demás como el Salvador lo haría.

    El élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dijo: “Pero quizás aún más importante que hablar sea el escuchar… Si escuchamos con amor, no habrá necesidad de preguntarnos qué decir; pues nos será dado por el Espíritu” (“Me seréis testigos”, Conferencia General de abril de 2001).

    Escuchar es una destreza que podemos aprender. El escuchar demuestra nuestro amor por los demás, ayuda a edificar relaciones más fuertes e invita al Espíritu a bendecirnos con el don del discernimiento para ayudarnos a comprender las necesidades de los demás. A continuación tenemos cinco formas en las que podemos mejorar nuestra manera de escuchar.

    1. Buscar puntos en común

    Tal vez no estés de acuerdo con todo lo que se diga, pero sí con lo que puedas sin malinterpretar tus propios sentimientos. El ser afable puede ayudar a suavizar la ansiedad y la actitud defensiva (véase Mateo 5:25).

    2. Reflexionar

    Parafrasea lo que has oído y cómo entiendes la manera en que siente la otra persona. Esto les ayuda a saber si se les has entendido y les da la oportunidad de clarificar.

    3. Darles tiempo

    Mucha gente necesita tiempo para organizar sus ideas antes de hablar. Dales tiempo para que piensen tanto antes como después de decir algo (véase Santiago 1:19). Solo porque han terminado de hablar no quiere decir que hayan dicho todo lo que tienen que decir. No le tengas miedo al silencio (véanse Job 2:11–3:1 y Alma 18:14–16).

    4. Prestar atención

    Pensamos más rápido de lo que hablan los demás. Resiste la tentación de sacar conclusiones o de pensar por adelantado lo que vas a decir cuando hayan terminado de hablar (véase Proverbios 18:13). Más bien, escucha con la intención de entender. Tu respuesta será mejor porque se fundará en una mayor comprensión.

    5. Clarificar

    No tengas miedo de hacer preguntas que clarifiquen algo que no entendiste (véase Marcos 9:32). El clarificar reduce malos entendidos y demuestra tu interés en lo que se dice.

    El presidente Russell M. Nelson enseñó que debemos “aprender a escuchar y escuchar para aprender el uno del otro” (“Escuchad para aprender”, Conferencia General de abril de 1991). Al escuchar con la intención de aprender sobre los demás, estarás en mejor posición de entender sus necesidades y escuchar a los susurros sobre cómo puedes cuidar de aquellos a tu alrededor como el Salvador lo haría.

    Basado en un artículo de la revista Liahona de junio de 2018.

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