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    Cómo discernir tus sentimientos: ¿ansiedad o el Espíritu?

    Debra Theobard McClendon, Dra. Sicóloga

    La ansiedad puede crear confusión en nuestros pensamientos y sentimientos, pero esta es la diferencia que hay entre los sentimientos del Espíritu y los sentimientos de la ansiedad.

    Los sentimientos, tanto los positivos como los negativos, tienen un propósito funcional y pueden bendecir tu vida. Pueden proporcionar buena información. Algunos sentimientos también pueden ayudarte a sentir y discernir las impresiones espirituales. Por ejemplo, cuando estás tranquilo y relajado, tal vez te resulte más fácil reflexionar sobre las cosas de Dios y recibir impresiones espirituales con una mente despejada. Sin embargo, a veces, tus sentimientos pueden crear desafíos para discernir las impresiones espirituales. La ansiedad es uno de esos sentimientos.

    La ansiedad útil

    Hay niveles de ansiedad leves o moderados que te pueden ser útiles, como sentirte nervioso antes de dar un discurso en la Iglesia, hacer una presentación o tomar un examen en la escuela. ¡El sentir cierta ansiedad antes de un examen puede ser algo bueno! Puede darte ímpetu para que estudies.

    Del mismo modo, este tipo de ansiedad puede ayudarte espiritualmente al motivarte a estudiar más concienzudamente la doctrina del Evangelio, buscar la paz e invitar al Espíritu a tu corazón. En este nivel, a pesar de la ansiedad que sientas, podrás discernir fácilmente la presencia del Espíritu.

    La ansiedad perjudicial

    Sin embargo, los altos niveles de ansiedad deterioran el rendimiento. Por ejemplo, si has estudiado bien y conoces el material, pero tu ansiedad es demasiado alta, tal vez no puedas pensar con claridad durante una prueba.

    Los altos niveles de ansiedad también pueden causar deterioro espiritual. Cuando tu ansiedad es alta, quizás te sea difícil discernir las impresiones del Espíritu.

    ¿Sabías que puedes aprender sobre la ansiedad útil y la perjudicial en el Libro de Mormón? A continuación se hallan algunos ejemplos de cómo la ansiedad ayuda a los profetas a obrar más diligentemente para el beneficio de su pueblo:

    • “… grande es mi preocupación por vosotros… os he exhortado con toda diligencia” (2 Nefi 6:3).
    • “Y mi deseo es que os acordéis de observar los estatutos y los juicios del Señor; he aquí, esta ha sido la ansiedad de mi alma” (2 Nefi 1:16).
    • “Porque, por causa de la fe y el gran afán, verdaderamente se nos había hecho saber concerniente a nuestro pueblo” (Jacob 1:5).

    Por otro lado, la ansiedad podría debilitar la capacidad que tiene un profeta para hacer lo que tenía que hacer.

    El profeta Jacob dijo: “He aquí… os aclararé este misterio, a no ser que de algún modo se debilite mi firmeza en el Espíritu, y tropiece por motivo de mi gran ansiedad por vosotros” (Jacob 4:18; cursiva agregada).

    En un estado elevado de ansiedad, tal vez notes una sensación de confusión o estupor espiritual. Quizás te preguntes si tus sentimientos de ansiedad son impresiones del Espíritu.

    La ansiedad elevada puede interrumpir nuestra capacidad de sentir revelación porque hace que nuestro cerebro libere sustancias químicas que crean respuestas fisiológicas que compiten con el Espíritu. Puede ser difícil diferenciar entre lo que siente nuestro cuerpo debido a las sensaciones espirituales y lo que siente al liberar diversas hormonas del estrés.

    Reducir la ansiedad

    ¿Qué puedes hacer con tu ansiedad, incluso con la ansiedad elevada, para funcionar bien y discernir el “tierno sentimiento” del Espíritu?

    1. Primero, debes cultivar la conciencia. Si te das cuenta de que estás sintiendo ansiedad, reconócela.

    2. Luego, puedes responder de manera proactiva eligiendo comportamientos tranquilizadores para ayudar a que tu cuerpo responda al estrés. Entre esos tipos de comportamientos puede encontrarse la respiración profunda, el darse un masaje de manos o pies, salir a caminar, escuchar música suave o hacer ejercicio.

    3. Cuando te sientas más tranquilo, otro paso útil es evaluar tus pensamientos. ¿Qué te dices a ti mismo? ¿Son tus pensamientos reconfortantes, fieles o basados en la realidad? ¿O son negativos, de desaprobación y están llenos de mentiras o verdades parciales que solo aumentan tu ansiedad?

    4. Si te das cuenta de que tus pensamientos no están equilibrados y que te empeoran las cosas, entonces ¡cambia tus pensamientos! Una forma de hacer eso es anotar cada pieza de evidencia que te puedas imaginar para probar que el pensamiento que te causa angustia no es 100 % verdadero. Mientras buscas esa evidencia, con el tiempo el pensamiento que está aumentando tu ansiedad se debilitará.

    Mientras consideras estas ideas al intentar discernir tus sentimientos, incluso las impresiones del Espíritu, recuerda que la ansiedad distorsiona las percepciones de la realidad. Si no puedes superar la distorsión de la ansiedad mediante tus propios esfuerzos, tal vez tengas un trastorno de ansiedad y te resultaría útil consultar a un profesional de la salud mental.

    ¿Qué has aprendido acerca de calmar tu ansiedad o discernir la revelación? Comparte tu experiencia a continuación

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