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    3 cosas que aprendí de Sam, el héroe no reconocido

    Laura Fuchs Church Magazines

    El silencioso ejemplo de Sam me enseñó mucho sobre ser fiel.

    Cuando piensas en los héroes del Libro de Mormón, es probable que Sam no sea el primero que te venga a la mente. Hablamos de Nefi, Lamán y Lemuel todo el tiempo, pero el hijo del medio, Sam, no es tan famoso (ni tan infame) como sus hermanos. Por extraño que parezca, ¡es por eso que creo que Sam es tan genial! A pesar de que no se habla tanto de él como de Nefi, aun así era un gigante espiritual. Hay mucho que aprender de este hombre que principalmente se mantuvo silencioso en su viaje familiar a la tierra prometida. Aquí hay tres cosas que aprendí de Sam.

    1. Está bien ser el más callado

    Sabemos mucho acerca de Nefi porque él escribió el primer libro en el Libro de Mormón. Incluso sabemos que Nefi prefería hablar en público antes que escribir (véase 2 Nefi 33:1). Con Sam, no hay mucha información. Lo que no se dice sobre Sam es tan revelador como lo que sí se dice. Hay muchos ejemplos de cuando Lamán y Lemuel refunfuñaron y se quejaron, y también lo hicieron los hijos de Ismael. Incluso Lehi y Saríah se quejaron al menos una vez. ¡Pero nunca escuchamos ni sola vez que Sam se haya quejado! Él hizo simple y silenciosamente la voluntad del Señor, sin llamar la atención.

    Puede que no tengamos que viajar en el desierto con nuestra familia, como Sam, pero es probable que hayamos experimentado que alguien más atraiga toda la atención. Nefi era el hermano menor de Sam, después de todo, pero obtiene toda la fama.

    A veces es difícil ser felices cuando los que nos rodean tienen éxito. Yo solía estar muy celosa de mi hermano mayor. Pensaba que él había heredado todo el encanto y la buena apariencia que había en la familia, ¡dejándome a mí (la menor) desgarbada y torpe! Cuando tu amigo obtiene una libreta de calificaciones perfecta, o tu hermana logra entrar en el equipo de fútbol, es fácil mirar su éxito y sentir resentimiento. Pero eso no es lo que hizo Sam. El ejemplo de Sam me ayudó a darme cuenta de que no tengo que ser el centro de atención para recibir la aprobación de Dios.

    2. Creer en el testimonio de otras personas es un don espiritual

    Sam podría fácilmente haberse sentido celoso de que su hermano menor estuviera teniendo visiones y llevando un diario personal en las planchas de oro mientras que él se hallaba simplemente acompañándolo en la jornada a través del desierto. En lugar de sentirse celoso de las experiencias espirituales de su hermano, Sam fue lo suficientemente humilde como para escuchar las visiones de su hermano y creer en ellas (véase 1 Nefi 2:17).

    Esta capacidad de creer a su hermano es en realidad un don espiritual, pero es uno del cual no hablamos mucho. Algunas personas obtienen su testimonio de Jesucristo directamente del Espíritu y otras (como Sam) obtienen su testimonio al escuchar el testimonio de otras personas (véase Doctrina y Convenios 46:13–14). Sam fue bendecido con el don espiritual de creer las palabras de su hermano. Él no exigió ver la misma visión ni, como Lamán y Lemuel, dio por sentado que Dios no le contestaría (véase 1 Nefi 15:9). Él simplemente escuchó a Nefi y al Espíritu, y creyó.

    3. Cómo sirves importa más que dónde sirves

    Aunque su llamamiento no era tan visible como el de su hermano menor, Sam fue fiel y se le prometieron exactamente las mismas bendiciones que a Nefi. “Bendito eres tú y tu posteridad, pues heredarás el país, así como tu hermano Nefi; y tu posteridad será contada con la de él; y tú serás aun como tu hermano, y tu posteridad será como la suya, y tú serás bendecido todos tus días” (2 Nefi 4:11).

    Todos tenemos experiencias únicas en la vida. El hecho de que una persona preste servicio en un llamamiento más visible o parezca tener experiencias espirituales más emocionantes no significa que Dios ame a esa persona más de lo que te ama a ti. Todos seremos bendecidos de acuerdo con nuestra diligencia en toda prueba y oportunidad que se nos dé. Es posible que Sam no haya declarado en las Escrituras: “Iré y haré” (1 Nefi 3:7), ¡pero él fue e hizo! Así que, ya sea que te sientas como un Nefi o como un Sam, mientras seas fiel puedes recibir las mismas bendiciones eternas.

    Echa un vistazo este artículo para aprender acerca de otros héroes menos conocidos del Libro de Mormón.

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