Instrucción para líderes
Instrucción para líderes de templo e historia familiar 2020

Instrucción para líderes de templo e historia familiar 2020

Ministrar a todos: A todos significa a todos

Kevin S. Hamilton

Director Ejecutivo del Departamento de Historia Familiar

Hermanos y hermanas, el tema de esta reunión es “Ministrar a todos por medio del templo y la historia familiar”. En este contexto, el término “todos” significa literalmente todos los hijos del Padre Celestial: miembros de la Iglesia activos y menos activos, niños, jóvenes, jóvenes adultos solteros y hasta aquellos que son de otras religiones. “Todos” significa literalmente todos.

El templo y la historia familiar nos pueden ayudar a hacerlo. El espíritu de esta obra, a lo que algunas veces llamamos el espíritu de Elías, se está propagando a través de toda la tierra a un ritmo sin precedentes y muchas personas —tanto miembros de la Iglesia como público en general— sienten el fuerte deseo de conectarse con sus familiares. Al celebrar este año el bicentenario de la Primera Visión de José Smith, recordamos que todo comenzó cuando Moroni se apareció a José Smith en 1823 y le dijo que Elías, el profeta del Antiguo Testamento, regresaría a la tierra y plantaría en el corazón de los hijos las promesas hechas a los padres, y que el corazón de los hijos se volvería a sus padres.

En 1836, en el Templo de Kirtland, Elías el Profeta ciertamente se apareció al profeta José Smith. Eso dio inicio a la tan esperada promesa de que el corazón de los hijos se volvería a sus padres, a sus abuelos y a sus primos. Lo vemos hoy en día en toda la faz de la tierra, en todas las etnias, razas, edades y religiones. Al espíritu que se siente conforme el corazón empieza a volverse a menudo se le denomina el espíritu de Elías.

Pero, en realidad, el presidente Russell M. Nelson ha enseñado que es en efecto el Espíritu Santo que da testimonio de la naturaleza divina de la familia. Este ablandamiento de los corazones, este interés en la familia, es predecible y reproducible. Ocurre casi siempre. A medida que pensamos, hablamos o investigamos cualquier cosa que tenga que ver con nuestros antepasados, sentimos un espíritu, un espíritu que testifica que somos hijos de Dios, herederos de Dios y coherederos con Cristo.

Esta noche sugerimos que debemos ser capaces de recurrir a ese poder espiritual y hacer uso de él a fin de ayudar al Padre Celestial en Su obra de salvación y exaltación. Después de todo, se trata de Su espíritu y, asimismo, de Su obra. El presidente Nelson ha enseñado que el recogimiento del Israel esparcido es “la obra más grandiosa sobre la tierra” y que “cada vez que hacen algo que ayuda a cualquiera, a ambos lados del velo, a dar un paso hacia hacer convenios con Dios y recibir sus ordenanzas esenciales del bautismo y del templo, están ayudando a recoger a Israel. Es así de sencillo”.

A medida que ministramos a todos por medio de la obra del templo y de historia familiar, el Espíritu Santo ayuda a las personas a volver, a permanecer o a entrar en la senda de los convenios que lleva a la salvación y a la exaltación. Si podemos hacer uso de la metáfora de que una marea alta levanta todos los barcos, entonces la marea alta del templo y la historia familiar debería ayudar a que floten muchos otros barcos que forman parte de la flota de la obra de salvación y exaltación. Son los barcos de los jóvenes y los niños. Los barcos de los jóvenes adultos solteros. Los barcos de los miembros menos activos. Los barcos de las familias Santos de los Últimos Días activas. Incluso los barcos de personas de otras religiones.

Quisiera presentarles a la familia Ebert mediante un breve video. Ellos están tratando de recoger a Israel de maneras sencillas y eficaces por medio del templo y la historia familiar.

[Reproducción del video]

Kristen: Me llamo Kristen. Estoy casada con Mark. Tenemos seis hijos.

Mark: Bien, Jason. Estamos con el último hijo de James Arline.

Jason: Me llamo Jason Mod Arline.

Mark: Mod.

Michael: Me llamo Michael.

Mark: Catherina.

Michael: ¿Qué?

Courtney: Soy Courtney Ebert.

[Inaudible]

Courtney: Creo que ella necesita algo.

Mark: Sí, necesita algo.

Mark: Me gusta que mis hijos hayan tomado la iniciativa con esto. Ellos fueron los que se entusiasmaron. Y si tus hijos se entusiasman con algo, hay que seguirlos.

Kristen: Nuestros hijos han encontrado a sus primos, pero yo también quería participar en esta obra de historia familiar. Un día, al pensar en ellos y en la gran obra que realizan, pensé en que debía llamar a la hermana Rice.

Mark: Escuchen. Llegó la hermana Rice.

Jason: ¿La hermana Rice?

Michael: La hermana Rice es nuestra amiga.

Hermana Rice: ¡Hola, cielo! ¡Hola!

Courtney: Es la persona más dulce del mundo.

Hermana Rice: Te pasé el lápiz labial. ¡Santo cielo! Bien.

Michael: La invitamos a trabajar en su historia familiar porque sabíamos que podíamos bendecir su vida.

Hermana Rice: La hermana Ebert me dio el cuadernillo Mi familia para que buscara a mis antepasados, escribiera sus nombres con fotos e historias de bisabuelas, tíos y tatarabuelos.

Courtney: Ayudaré a la hermana Rice a encontrar a sus primos y a ingresar esos nombres en la computadora

Hermana Rice: Bien, Courtney. Esa es mi abuela por parte de mi papá.

Courtney: Ya veo.

Hermana Rice: La señora Ethel. Como no los conocí, la llamo señora Ethel y a mi abuelo, señor Tom.

Courtney: ¿En qué año nació ella?

Hermana Rice: 1904.

Hermana Rice: Courtney pudo conectarlos en el árbol familiar y eso condujo a muchas ramas. Encontré a mi tatarabuelo, de quien ni siquiera sabía el nombre. Lo encontré.

Courtney: ¿Ve la flecha verde?

Hermana Rice: Sí.

Courtney: Si pasa el puntero, dice “Solicitar ordenanzas”.

Hermana Rice: Bien.

Courtney: Luego se imprime.

Hermana Rice: Es magnífico.

Kristen: Al hacerlo juntas, sentí que estaba haciendo mi historia familiar. Aunque no era mi familia, era como estar ayudando a mis primos.

Courtney: Aunque a veces pensemos que no hay nombres que encontrar, siempre hay algo que podemos hacer y alguien que necesita la obra.

Michael: Iremos al templo y podré efectuar la obra con sus nombres. Será muy emocionante. Efectuar bautismos de la familia de la hermana Rice fue hermoso y había un fuerte Espíritu. Me alegro de haberlo hecho.

Hermana Rice: Encontré el nombre de mi tatarabuelo y pude efectuar el bautismo por él, por medio de otra persona, pero se hizo. Nunca lo conocí. No sabía su nombre. Es asombroso y me siento feliz, muy feliz.

Michael: Sabía lo importante que era para la hermana Rice. Fue grandioso saber lo importante que era para ella.

[Termina el video]

Hermanos y hermanas, piensen en lo que acaban de aprender de la familia Ebert. ¿A quién estaban ministrando? ¿Qué necesitaba la hermana Rice? ¿De qué manera la ayudaron el templo y la historia familiar a lo largo de la senda de los convenios? ¿Se dieron cuenta de que utilizaron el cuadernillo Mi familia, que no requiere ningún tipo de tecnología? También hicieron uso de FamilySearch en la computadora a fin de preparar los nombres de sus familiares para el templo.

Queridos hermanos y hermanas, les sugeriría a ustedes que esto es lo que constituye el éxito al emplear el templo y la historia familiar para ayudar a recoger al Israel disperso. Esta noche, escucharemos a los Apóstoles y otras Autoridades Generales y Oficiales Generales, quienes darán ideas específicas de cómo utilizar el templo y la historia familiar para ministrar a todos. Les mostraremos ideas prácticas y factibles, algunas con tecnología y algunas sin ella, que nos ayudarán en nuestra responsabilidad de ministrar y de dirigir la labor de ministrar a todos en nuestros barrios y ramas.

Rogamos que ustedes se vayan esta noche con una o dos ideas que los hagan decir: “Puedo hacerlo”. Solamente una o dos herramientas prácticas que puedan emplear para ayudar a ministrar a los hijos del Padre Celestial por medio del templo y la historia familiar. Testifico que el Espíritu viene cuando volvemos el corazón y que el espíritu de Elías, o el Espíritu Santo, es real y verdadero. Testifico que en verdad podemos ministrar a todos mediante la obra del templo y la historia familiar. Dios es nuestro Padre Celestial y Jesucristo es nuestro Salvador. De ello testifico, en el nombre de Jesucristo. Amén.

La función de la historia familiar en la ministración

Élder Dale G. Renlund

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Qué bendición es reunirnos. Gracias por estar aquí. Hablaremos de cómo nosotros, en calidad de líderes, podemos ministrar a todos los hijos de Dios, uno por uno, por medio del templo y la historia familiar. En nuestro enfoque centrado en el hogar y apoyado por la Iglesia, de manera primordial, los líderes debemos participar en la obra de salvación y exaltación en nuestros propios hogares, con nuestras propias familias y amigos.

Al hacerlo, adquirimos conocimiento de primera mano y confianza en que podemos descubrir, reunir y conectar a nuestros familiares. Sentimos empatía y recibimos revelación, como sucedió con la hermana Ebert, a fin de tender la mano y ministrar a otras personas. Y tenemos la confianza y la fe para ayudarlas.

El año pasado, en esta instrucción sobre el templo y la historia familiar, sugerimos algunas formas de organizar la obra. Hoy aclararé la función del líder de templo e historia familiar de barrio, y que su responsabilidad primordial consiste en ayudar a los líderes y las presidencias a ministrar a las “hermanas Rice” de sus barrios. Al hacerlo, él coordina la labor de los consultores de templo e historia familiar del barrio.

Hemos presentado un modelo de liderazgo estándar y preferente en cuanto a cómo organizar la obra, con tres modelos alternativos para barrios y ramas de menor tamaño. El modelo estándar incluye la elaboración de un plan de templo e historia familiar de barrio por parte del consejo de barrio. El plan de barrio sintetiza y armoniza los planes que se elaboran en cada organización.

El plan del barrio es sencillo y se centra en el hogar. Se enfoca en atender las necesidades particulares de los miembros individuales y las familias, sobre todo las de los jóvenes y los miembros recién bautizados que se estén preparando para su primera experiencia en el templo y con la historia familiar. La presidencia de la Sociedad de Socorro y la presidencia del cuórum de élderes dirigen la obra en sus organizaciones y se centran en las necesidades de cada persona, para lo cual trabajan de la mano con las presidencias de las Mujeres Jóvenes, de la Primaria y de los cuórums del Sacerdocio Aarónico. Por tanto, las responsabilidades y las oportunidades corresponden a las presidencias de los cuórums y las organizaciones del barrio.

El líder de templo e historia familiar de barrio es primordialmente un ayudante y un coordinador que brinda servicio a las presidencias, cuando se le solicite y por asignación, y lo hace mediante la coordinación de labores con las presidencias y recurriendo a la ayuda de los consultores de templo e historia familiar del barrio. Tal como lo enseñó el Salvador, el líder de templo e historia familiar, al igual que todos los líderes, es en definitiva, un siervo de todos. Una vez más, el líder y los consultores de templo e historia familiar de barrio ayudan y brindan servicio a las presidencias de los cuórums y de las organizaciones de barrio.

Permítanme demostrar cómo funciona esto. Le voy a pedir al élder Shayne Bowen que me acompañe. Élder Bowen, por favor, tome asiento aquí.

Élder Bowen: Gracias.

Élder Renlund: Por favor, cruce las piernas.

[Risas]

Élder Renlund: Así está bien. El élder Bowen representa al líder de templo e historia familiar de barrio. Yo solía saber cómo se usa esto.

[Risas]

Élder Renlund: Una de las cosas más predecibles en un ser humano saludable es el reflejo patelar. El élder Bowen no solamente es alto, de cabello oscuro y bien parecido, sino que también se ve muy saludable. ¿Goza de buena salud?

Élder Bowen: Estoy sano.

Élder Renlund: Muy bien. Algo que tiene un líder de templo e historia familiar que está sano y en forma es otro reflejo: lo que responde cada vez que se le presenta una inquietud. Voy a demostrarlo. Le voy a golpear debajo de la rótula y vamos a ver su reacción predecible. Y le vamos a presentar una inquietud para ver cuál es su reflejo.

Élder Bowen: ¿Va a doler?

Élder Renlund: A mí no me va a doler en lo más mínimo.

[Risas]

Élder Renlund: No se preocupe.

Élder Bowen: Bueno.

Élder Renlund: Élder Bowen, hemos estado pensando en valernos de la historia familiar para ministrar a los miembros menos activos del barrio.

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

[Risas]

Élder Renlund: Ambos reflejos. Excelente. Hagámoslo de nuevo. Élder Bowen, queremos llevar a los miembros recién bautizados al templo en un plazo de 60 días a partir de su bautismo.

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

Élder Renlund: Esto es muy divertido.

[Risas]

Élder Renlund: Hermana Jones, ¿podría pasar para acá?

[Risas]

Élder Renlund: Aquí tiene su propio martillo.

Hermana Jones: Gracias.

Élder Renlund: Tome asiento.

Hermana Jones: Claro.

Élder Renlund: Vamos a suponer que usted es, digamos, la presidenta de la Primaria del barrio. Bien. Adelante.

Hermana Jones: Élder Bowen, estamos buscando ideas para una actividad con los niños y las niñas de la Primaria.

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

[Risas]

Élder Renlund: Bien hecho.

Hermana Jones: ¡Funcionó!

Élder Renlund: Así es. Ahora vamos a pedirle que venga al élder Vincent, que recibirá su propio martillo. Supongamos que es el primer consejero del obispado. Tome asiento. Vamos a ver si funcionan ambos reflejos, el reflejo patelar y el reflejo de un típico líder de templo e historia familiar de barrio.

Élder Vincent: Élder Bowen, estamos tratando de ayudar a los maestros del barrio para que usen la tecnología de manera adecuada en vez de pasar mucho tiempo jugando.

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

[Risas]

Élder Renlund: Bien hecho. Bien. No dolió mucho. Ahora, hermana Aburto, aquí está su martillo. Tenga cuidado con la silla.

Hermana Aburto: Está bien.

Élder Renlund: Tenga cuidado con el élder Bowen.

Hermana Aburto: Está bien. [Risas]

Élder Renlund: Supongamos que usted es, digamos, la presidenta de la Sociedad de Socorro del barrio.

Hermana Aburto: Me parece bien. Élder Bowen, como presidenta de la Sociedad de Socorro, me preocupan las mamás con niños pequeños que se sienten abrumadas por el tiempo adicional los domingos.

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

Élder Renlund: Bien hecho. Muy bien. Ahora traigamos a otras personas. Necesito más ayudantes. Él aún no se ha cansado. Se lo pediré a Aubrey y a Tucker. ¿Podrían venir aquí conmigo? Este es para ti. Un momento. Para ti, Aubrey. Por favor, tomen asiento y presenten sus inquietudes para ver cómo están sus reflejos.

Tucker: Soy ayudante del cuórum de presbíteros y los hombres jóvenes necesitan una actividad que no sea trabajar en un jardín.

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

Élder Renlund: Eso estuvo muy bien. Excelente.

Aubrey: Hola.

Élder Bowen: Hola.

Aubrey: Soy presidenta de mi clase de Mujeres Jóvenes y hay una chica en mi clase que sufre de depresión y ansiedad.

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

Élder Renlund: ¡Genial! Gracias. Bien hecho. Un momento, ¿dónde está Tucker? ¿Se fue? Aubrey, ven para acá. Tucker, ven. Bien hecho.

Aubrey: Gracias.

Élder Renlund: Gracias. Bien. Quédese ahí. Aún no ha terminado.

[Risas]

Élder Renlund: Para que sepan, hemos abusado de él, así que haremos esto. Aquí tiene un martillo. ¿Qué le parece si demuestra ambos reflejos en usted mismo?

Élder Bowen: ¿Cómo puedo ayudar?

[Risas]

Élder Renlund: ¿Vieron?

Élder Renlund: Gracias. Hermanos y hermanas, ¿pueden utilizar un martillo de reflejos metafórico y darle golpes a su líder de templo e historia familiar con esa metáfora —recuerden que es metafórico— al mismo tiempo que le expresan la situación que tienen? ¿Pueden hacerlo? Necesito que digan: “Sí, puedo hacerlo”.

Audiencia: Sí, puedo hacerlo.

Élder Renlund: Bien, estuvo muy bien. Una vez más.

Audiencia: (Más fuerte) Sí, puedo hacerlo.

Élder Renlund: Excelente. Él brinda servicio. Él ayuda. Él coordina. Él moviliza los recursos para que ustedes ejecuten la parte del plan de barrio que tiene que ver con todas las personas de su organización. Él está bajo la dirección de ustedes. Él puede facilitar que se ministre a todos. Conforme hagan uso de sus servicios y los de los consultores de templo e historia familiar, estarán recogiendo a Israel en ambos lados del velo. Serán bendecidos y ayudarán a otras personas a que sean bendecidas eternamente. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Ministrar a los nuevos e inexpertos: Miembros recién bautizados

Hermana Reyna°I. Aburto

De la Presidencia General de la Sociedad de Socorro

El élder Renlund enseñó en la sesión de instrucción para líderes de 2018 en cuanto a las personas que son nuevas e inexpertas en el Evangelio. Él dijo: “Aquellos que son nuevos e inexpertos en el Evangelio incluyen a los jóvenes que van a cumplir doce años y a los nuevos conversos. A medida que estos se centren en el templo y la historia familiar, más de ellos permanecerán activos y más serán protegidos cuando lleguen las tormentas y los fuertes vientos”.

¿Cómo ayudamos a esas personas nuevas e inexpertas a centrarse en la obra del templo y de historia familiar? Las ayudamos utilizando las herramientas que el Señor nos ha dado para invitar a los demás a averiguar su propia historia familiar, para que después lleven los nombres de sus antepasados al templo.

Les quiero presentar a Julie y a Nicholas. Julie es una joven de dieciséis años y Nicholas es un joven de diez años. Estos dos santos me van a ayudar a aprender algo sobre el recogimiento de Israel. Julie y Nicholas, gracias por acompañarnos esta noche. ¿Están listos para enseñarme?

Julie: Sí.

Nicholas: Sí.

Hermana Aburto: Bien.

Nicholas: Tenemos un breve video que muestra la forma en que se bendice a los nuevos miembros al centrarse en el templo y la historia familiar.

Julie: Hermana Aburto, al ver el video, quiero que se fije en dos cosas. Primero, ejemplos de cómo una familia de un barrio ministra a una familia recién bautizada por medio del templo y la historia familiar. Y segundo, las bendiciones que usted sienta que ellos recibieron al efectuar esa obra. ¿Está lista?

Hermana Aburto: Sí, ardo en deseos por aprender de ustedes.

Julie: Perfecto.

[Reproducción del video]

Chris: Nos bautizamos hace unas tres semanas y mañana iremos al templo por primera vez.

[Narrador]: Chris se entusiasmó cuando entró a FamilySearch y comenzó a descubrir a sus antepasados.

Chris: Al poder hacer esto, siento que podré volver a conectarme con mis antepasados de una manera en que nunca hubiera podido hacerlo.

Esposa de Chris: El hecho de buscarlos y de poder bautizarlos, realmente junta todas las piezas.

Chris: Varios miembros del barrio irán con nosotros al templo.

Esposa de Chris: Ellos también están muy emocionados.

Obispo Barnes: Para mí, presenciar esto y ver que Chris siente ese espíritu y esa conexión, creo que no había ni un ojo seco en el bautisterio.

Melissa: Fue una experiencia muy linda ver a Chris bautizar a Katie a favor de su abuela.

Chris: Hoy nos sentimos más cerca de nuestros antepasados de lo que habíamos creído posible. Sentí que había logrado algo para lo que fui enviado a hacer en esta vida. Fue una experiencia hermosa para nosotros. En general, ha sido una gran bendición. Y pensar que nuestro trayecto apenas empieza, es muy emocionante para nosotros.

Nicholas: Hermana Aburto, ¿qué ejemplo sobre el recogimiento vio usted?

Hermana Aburto: Vi que esos nuevos miembros pusieron nombres en su árbol familiar, en FamilySearch.

Julie: Sí. Es un gran primer paso en el recogimiento de su familia. ¿Qué más vio?

Hermana Aburto: También vi que llevaron los nombres de sus antepasados al templo.

Julie: Muy bien. ¿Acaso no es una gran bendición tener tantos templos en la tierra? Nicholas, ¿qué viste o escuchaste en cuanto a las bendiciones que se reciben al participar en el templo?

Nicholas: Vi que un miembro del barrio los ayudó a preparar nombres para que los llevaran al templo.

Hermana Aburto: Sí, yo también me di cuenta de eso. Creo que es una gran bendición para los nuevos miembros que otras personas los ministren en el nuevo servicio que brindan a sus antepasados. El templo y la historia familiar son cosas totalmente nuevas para ellos. Así que tener a alguien que ya está familiarizado con esta obra puede ampliar la experiencia espiritual y el poder de ella.

Julie: Sí. Me gusta lo que dijo el hermano Bush al principio en cuanto a lograr algo para lo que sintió que fue enviado a hacer en esta vida al llevar los nombres de sus familiares al templo.

Hermana Aburto: Sí, es maravilloso. Se reciben muchas bendiciones al ministrar por medio del templo y la historia familiar. El presidente Nelson ha dicho: “Cuando nuestro corazón se vuelve a nuestros antepasados, algo cambia dentro de nosotros; nos sentimos parte de algo más grande que nosotros mismos”.

Sé que esto es cierto porque siendo de Nicaragua, para mí no es muy fácil encontrar nombres de mis antepasados cuando los busco. Cada vez que lo intento, quizá encuentro a uno o dos de ellos, y a veces no encuentro a nadie. Sin embargo, lo que sucede es que mi corazón se vuelve hacia ellos y siento mucho amor por ellos. También siento mucho más amor por mi Padre Celestial y mi Salvador. Así que lo importante es que nuestro corazón se vuelve.

Tal como se nos ha enseñado esta noche, hermanas y hermanos, esto es lo que constituye el éxito en el recogimiento. Así es como se siente el éxito en el recogimiento. Les testifico que el ejemplo que hemos mostrado esta noche con la experiencia de esa familia en el templo es lo que el Señor desea que todos sintamos conforme ministramos por medio del templo y la historia familiar. En el nombre de Jesucristo. Amén.

Hermana Aburto: Está bien. Julie y Nicholas, quédense aquí porque la hermana Jones también quiere aprender de ustedes. ¿De acuerdo?

Julie y Nicholas: Sí.

Ministrar a los nuevos e inexpertos: Niños y jóvenes

Hermana Joy D. Jones

Presidenta General de la Primaria

Así es, hermana Aburto. Estos dos jóvenes son muy inteligentes. Seguramente voy a aprender formas emocionantes de recoger a Israel esta noche. Hace unos años dije en esta reunión que la obra de historia familiar es obra misional. Claramente estos dos jóvenes, como muchos otros, ya están participando plenamente en la obra misional de ministrar por medio del templo y la historia familiar.

Julie, hablemos de ese paso importante que vimos de llevar nombres al templo. ¿Podrías mostrarles a todos una forma fácil de preparar nombres cada vez que vayan al templo?

Julie: Por supuesto, hermana Jones. La semana pasada descubrí una fabulosa función de la aplicación Árbol Familiar que se llama “Ordenanzas listas”. Es muy fácil obtener cuatro nombres cada vez que voy al templo a efectuar bautismos. Como presidenta de clase de Mujeres Jóvenes, me encanta compartir esto con mi clase, para que todas puedan llevar cuatro nombres también. Así, cada una tenemos nombres de personas a quienes ministrar aun antes de llegar al templo. ¿Quiere que le enseñe cómo funciona?

Hermana Jones: Claro que sí.

Julie: Perfecto. ¿Podría sacar su teléfono y seguirme? Primero, abra la aplicación Árbol Familiar. Después, pulse “Templo”. Verá que dice “Ordenanzas listas”. Haga clic ahí. Después en “Bautismo y confirmación”. Ahora vamos a ver a quién vamos a salvar.

[Risas]

Julie: Bueno. Va a tardar un poco.

Hermana Jones: Porque hay tantos nombres, ¿cierto?

Julie: Hay muchos.

Hermana Jones: El mío también está cargando.

Julie: Muy bien. Está cargando, pero generalmente dice que ha encontrado a personas. Después pulse “Continuar” o “Ver personas”. Ahí verá todos los nombres de las personas a las que puede bautizar. Después, pulse “Continuar”. A continuación, aparecerá un código QR en la pantalla.

Tiene dos opciones al llegar a esta pantalla. Puede pulsar “Guardar en Fotos”, para que se guarde en el álbum de fotos del teléfono y mostrarlo cuando llegue al templo, donde podrán imprimirlo y usted recibirá las tarjetas. O bien, puede pulsar “Ver tarjetas” si tiene acceso a una impresora en casa, para imprimir las tarjetas, llevarlas al templo y bautizar a las personas.

Hermana Jones: Suena maravilloso. ¿Realmente es así de fácil?

Julie: Sí, es así de fácil. Si no hay nombres en mi árbol familiar listos para el bautismo, como dije antes, la aplicación me da nombres que otros miembros enviaron al templo porque no pueden ir ellos mismos. Así que de ese modo también los ayudo a ellos.

Hermana Jones: Es asombroso. Cualquier miembro de la Iglesia puede utilizar esta aplicación, ¿verdad?

Julie: Sí. La aplicación puede ayudar con nombres para todas las ordenanzas que se efectúan en el templo.

Hermana Jones: Gracias, Julie. Ha sido magnífico. Ha sido impresionante. ¿Vieron todos lo fácil que es seguir el ejemplo de nuestros jóvenes? Bien. Nicholas, es tu turno para que me enseñes. Todos sabemos que la historia familiar es algo más que llevar nombres al templo. Es importante conocer las historias de nuestra familia y sentir el Espíritu a medida que descubrimos nuestra propia historia. Sé que me quieres enseñar algo sobre otra herramienta que ayudará a todos a averiguar historias de su familia.

Nicholas: Así es. Me gusta aprender sobre distintos nombres, lugares y otros detalles en la función “Todo sobre mí” de la aplicación de FamilySearch. Haga clic en “Más” y después en “Actividades de historia familiar”.

Hermana Jones: Está bien.

Nicholas: Después baje un poco hasta “Todo sobre mí”.

Hermana Jones: Es algo que puedo hacer.

[Risas]

Nicholas: Solamente siga lo que se muestra.

Hermana Jones: Está bien.

Nicholas: ¿Cómo se llamaba su mamá?

Hermana Jones: Mi mamá se llamaba Eleanor Ellsworth. ¿Quieres que te lo deletree?

Nicholas: Sí.

Hermana Jones: Bien. E-L-E-A-N-O-R. Y el apellido era E-L-L-S-W-O-R-T-H.

Nicholas: ¿Cuándo nació ella?

Hermana Jones: Nació en 1915.

Nicholas: ¡Vaya!

[Risas]

Hermana Jones: No sabes nada sobre el año 1915, ¿no es cierto?

Nicholas: No.

Hermana Jones: Yo tampoco.

[Risas]

Nicholas: ¿En qué país nació ella?

Hermana Jones: Nació en los Estados Unidos. Esto es muy emocionante. ¿Me vas a enseñar algo sobre mi mamá?

Nicholas: Muestra cuán popular era el nombre Eleanor.

Hermana Jones: Ya veo.

Nicholas: Después carga los datos. Dice que no encontró a nadie con ese nombre.

[Risas]

Hermana Jones: Interesante.

Nicholas: Tal vez escribí mal el nombre de su mamá.

Hermana Jones: Quizá es por eso. Hagámoslo de nuevo. Quizá yo lo deletreé mal. Veamos. Hagámoslo de nuevo. Veamos.

Nicholas: Ahora hacemos clic en “La popularidad de su nombre” y ahora sí funciona. Dice que en California había 12 775 personas con el nombre Eleanor.

Hermana Jones: Eran muchas. Busca Ellsworth. ¿Crees que había muchos Ellsworth?

Nicholas: Quizá no. Y ahora —[Risas]— y ahora dice que en California había 3981 personas con ese apellido.

Hermana Jones: Mira. Hay una gran diferencia.

Nicholas: Sí, una gran diferencia.

Hermana Jones: Es fascinante. ¿Hay otras cosas que puedo averiguar sobre la historia de mi mamá?

Nicholas: Claro que sí. Si va hacia abajo, le muestra cuánto costaba una entrada para el cine.

Hermana Jones: Ya veo. Veamos cuánto costaba ir al cine en 1915.

Nicholas: Cuando ella nació, costaba ocho centavos de dólar.

Hermana Jones: ¿Qué?

Nicholas: Deberíamos volver a esa época.

Hermana Jones: En serio.

Nicholas: Después, cuando tenía ocho años costaba trece centavos.

Hermana Jones: Mira.

Nicholas: Y cuando cumplió dieciséis años, costaba veinte centavos.

Hermana Jones: Por la inflación, veinte centavos.

[Risas]

Hermana Jones: Impresionante.

Nicholas: ¿Le contó su mamá alguna anécdota curiosa cuando usted era más joven?

Hermana Jones: De hecho, a medida que hablabas, estaba pensando en mi mamá porque ella tenía una anécdota chistosa que siempre le contaba a su familia. Cuando estaba en el último año de la secundaria, ganó un poco de dinero para poder comprarse una tela. Tuvo que aprender a coser. Tenía que hacerse la ropa y era una buena costurera.

Así que se hizo un vestido nuevo para ir a un baile. Fue con un muchacho que la invitó al baile. Ella estaba muy emocionada. Así que se fueron al baile. Al llegar allá, se encontraron con otra pareja. La otra pareja comenzó a bailar y ella bailó con su acompañante.

De pronto, el joven de la otra pareja se acercó y le preguntó al muchacho que estaba con mi mamá si podía bailar con ella. Él asintió. Así que bailaron una pieza, bailaron otra pieza y después bailaron otra pieza. Terminaron bailando juntos toda la noche.

Julie: ¿En serio?

Hermana Jones: ¿Y adivina qué? El joven que siguió bailando con mi mamá se acercó al otro muchacho que la había llevado a ella al baile y le preguntó: “¿Te parece bien si llevo a Eleanor a su casa esta noche?”. [Risas] También le dijo: “Por cierto, ¿podrías hacerme el favor de llevar a la joven que traje al baile a su casa?”.

[Risas]

Julie: Qué lindo.

Hermana Jones: ¿Saben quién terminó siendo ese joven?

Julie: Su papá.

Hermana Jones: Sí. [Risas] Mi papá. Era mi papá.

Julie: Qué lindo.

Hermana Jones: Ahí empezó todo. Ella decía que todo comenzó en ese baile de la secundaria y que estuvieron juntos para siempre a partir de entonces.

Julie: ¿En serio?

Hermana Jones: ¿Acaso no es una linda historia?

Julie: Es impresionante.

Nicholas: Sí.

Hermana Jones: Entonces, ¿dónde buscas si quieres encontrar historias sobre tu familia?

Nicholas: Vuelvo atrás. Pongo el nombre de mi abuelo. Pongo su nombre de pila, después el apellido, el año en que nació y el país donde nació.

Hermana Jones: Del mismo modo que encontraste a mi mamá.

Nicholas: Así es.

Hermana Jones: Es muy fácil y es una idea genial. Fue muy divertido. Muchas gracias, porque nos has mostrado una manera sencilla de ir al pasado para averiguar sobre las familias y capturar historias que perdurarán a lo largo de generaciones. Eso es todo lo que queremos. Incluso el solo hecho de hablar sobre la historia de nuestra familia y de preguntar a familiares que están vivos sobre su vida es una formidable manera de ministrar por medio del templo y la historia familiar.

Las labores que tengan que ver con el templo y la historia familiar pueden ser entretenidas, tal como nos han mostrado estos dos jóvenes, ¿no es así? Como se nos ha enseñado esta noche, esto es lo que constituye el éxito en el recogimiento. Así es como se siente el éxito en el recogimiento. Es fácil conectar a las familias a lo largo de las generaciones mediante cosas pequeñas y sencillas como estas actividades.

Conforme los miembros nuevos e inexpertos aumentan sus experiencias al conectar a su familia y al brindar servicio a generaciones en el templo, su fundamento en Cristo llega a ser más sólido. Los datos son irrefutables. Hermanas, hermanos, a medida que los jóvenes ministran a los demás por medio del templo y la historia familiar, vemos un aumento en la cantidad de jóvenes que son ordenados al oficio de élder y que sirven en misiones, y vemos un aumento en las jóvenes que permanecen en la senda de los convenios y reciben las bendiciones que brindan las ordenanzas del templo a su vida. En el caso de los nuevos miembros que ministran por medio del templo y la historia familiar, ellos se mantienen en la senda de los convenios en cantidades mayores.

De hecho, todos nosotros que ministramos por medio del templo y la historia familiar recibimos un mayor poder para cumplir la obra que Pablo describió, en la que se “reunir[ían] todas las cosas en Cristo, en la dispensación del cumplimiento de los tiempos, tanto las que están en los cielos, como las que están en la tierra”. De ello testifico, en el nombre de Jesucristo. Amén.

Ministrar a todos: Conversaciones naturales y normales

Élder Brent H. Nielson

Del Departamento Misional

Gracias, Julie y Nicholas, y gracias, hermana Aburto y hermana Jones. Quizás estén preguntándose por qué alguien del Departamento Misional está participando en una reunión del templo y la historia familiar. La respuesta de sencilla: porque todo es una misma obra. Todos estamos participando en la misma obra del recogimiento de Israel en ambos lados del velo.

En la obra misional hemos aprendido algunas cosas interesantes. Hemos aprendido que las invitaciones que hacemos a otras personas deben ser normales y naturales; deben ser genuinas y deben ser auténticas. Si son normales y naturales, y si son genuinas y auténticas, las personas sienten mucho interés en saber qué es lo que tenemos que podemos compartir con ellas.

El presidente Nelson explicó que las personas tienen un deseo innato de saber algo sobre sus antepasados. Eso se convierte en una oportunidad natural para nuestros misioneros. Al aprender a amar a las personas con quienes contactan, los misioneros les preguntarán por sus familias de manera natural. ¿Viven sus padres? Y sus abuelos, ¿viven? ¿Conoce a sus cuatro abuelos?

Las conversaciones fluyen con facilidad cuando a aquellos que se sienten la inclinación de hablar con los misioneros se les invita a hablar acerca de las personas a las que aman. Ustedes y yo podemos comenzar haciendo una pregunta que conduzca a una conversación sobre las familias de ellos, tal como: “Hábleme de su familia. ¿Tiene un abuelo con quien tenga una relación especialmente cercana? ¿De dónde vienen sus antepasados? ¿Qué historias conoce de ellos?”.

Cuando sea apropiado, compartan una experiencia de descubrimiento familiar, muchas de las cuales se encuentran en las aplicaciones Árbol Familiar y Recuerdos. Por ejemplo, encuentren a una persona en la aplicación Árbol Familiar. Compartan y conserven fotos e historias en la aplicación Recuerdos. También se ofrece la función Todo sobre mí en la aplicación Árbol Familiar, así como el cuadernillo Mi familia que pueden compartir. Abran una caja con fotos y compartan sus recuerdos juntos.

Permítanme presentarles a Sara Hammond y a Kayla Jackson, quienes demostrarán cómo se podría aplicar esto a ustedes al compartir estas cosas con sus amigos.

Sara: Entonces, Kayla, ¿sabes algo sobre tu familia y de dónde proviene?

Kayla: Mi mamá siempre ha dicho que tenemos antepasados británicos e irlandeses. Del lado de mi papá, sé que nuestros antepasados fueron esclavos, así que tiene que haber algo de África. Aparte de eso, siento que no sé mucho sobre mi historia familiar.

Sara: Tengo una aplicación que te puedo mostrar, si te interesa.

Kayla: Sí.

Sara: Se llama Árbol Familiar. Ahí he puesto todo mi árbol familiar.

Kayla: ¿En serio?

Sara: Sí.

Kayla: ¿Y esta eres tú?

Sara: Sí, yo estoy en medio.

Kayla: ¿Son estos tus padres?

Sara: Así es.

Kayla: ¿Y tus abuelos? Mira todas esas fotos. Es maravilloso.

Sara: Totalmente de acuerdo.

Kayla: ¿Hiciste sola todo esto?

Sara: Algunos familiares me ayudaron mucho, pero yo también hice gran parte del trabajo.

Kayla: Es asombroso. ¿Puedo crear yo una cuenta como esta?

Sara: Por supuesto que sí. Es totalmente gratis.

Kayla: Qué bien.

Sara: La mejor manera de comenzar es viendo si ya se encuentra aquí uno de tus parientes.

Kayla: Entiendo.

Sara: Bien, veamos. ¿Hay algún familiar sobre quien siempre hayas querido saber un poco más?

Kayla: Siempre he querido saber más sobre mi abuelo, el papá de mi papá. Él falleció cuando yo tenía nueve o diez años, así que no lo conocí muy bien. Lo que recuerdo es que siempre me daba un buen regalo de Navidad cada año. Eso era importante.

Sara: Muy importante.

[Risas]

Kayla: Aparte de eso, no sé mucho sobre él.

Sara: Bien. ¿Sabes su nombre?

Kayla: Sí. Es Alvin Bernard Jackson.

Sara: Alvin Bernard Jackson.

Kayla: Sí. Sabes su segundo nombre. Magnífico.

Sara: Es un nombre común en la familia. Él fue el primer Alvin.

Kayla: Mi papá es Alvin II y mi hermanito es Alvin III.

Sara: ¿En serio? Es un bonito legado.

Kayla: Así es.

Sara: ¿Recuerdas algo de tu abuelo de cuando eras pequeña?

Kayla: Solo que íbamos cada Navidad, pero primero íbamos a casa de la abuela.

Sara: Así es.

Kayla: Mis abuelos ya no estaban casados en ese tiempo. Después íbamos a la casa de él y era lindo. Algo más, yo estaba diciendo… ¡Mira!

Sara: Aquí está. Genial. Parece ser que eres una en un millón de Jacksons.

Kayla: Qué bien. Me encanta.

Sara: Parece que se encuentran principalmente en los Estados Unidos y en Inglaterra.

Kayla: Hay algunos en Canadá.

Sara: Unos cuantos en Canadá. Genial. Aquí hay alguien. ¿Crees que sea él?

Kayla: Creo que sí.

Sara: Muy bien. Veamos.

Kayla: ¿En serio? También hay una fotografía.

Sara: Sí.

Kayla: Mira.

Sara: ¿Habías visto esa fotografía antes?

Kayla: Ha pasado mucho tiempo desde que la vi, pero ahí está él con su uniforme militar. Es interesante. Precisamente el otro día estaba hablando con mi abuela sobre él y su servicio militar. Ella me dijo que cuando él regreso del ejército, ella sentía como que él tenía traumas y que eso, junto con dificultades que tuvo en su niñez, lo llevaron al alcoholismo.

Sara: Ya veo.

Kayla: Siempre supe un poco en cuanto a eso por medio de mi papá, pero fue la primera vez que ella habló conmigo y me contó al respecto. El escuchar ese otro lado del abuelo, no sé cómo explicarlo. ¿Sientes que al encontrar algo de tu historia familiar tienes que conciliar algunas cosas difíciles que han prevalecido en tu familia?

Sara: Por supuesto que sí. Mis padres se divorciaron y hay situaciones dolorosas y difíciles. Sin embargo, he descubierto que, al averiguar mi propia historia familiar, me he enterado de historias de sus líneas individuales, he sabido de sus virtudes y debilidades, así como de sus circunstancias personales. Eso me ha ayudado a sentir compasión y también a perdonar. Además, mis heridas han sanado.

Kayla: Me encanta. Siento que la conversación que tuve con mi abuela me ayudó a sanar.

Sara: Totalmente de acuerdo.

Kayla: ¿Qué más hay en esta aplicación? ¿Qué más me puede decir de mi abuelo?

Sara: Mucho. Parece ser que sus padres están aquí.

Kayla: Qué bien.

Sara: También podemos ver su fecha de nacimiento y donde nació. En Washington D.C.

Kayla: Esto es maravilloso. Sara, ¿cómo comenzaste a hacer esto? Siempre pensé que la historia familiar era para personas mayores.

Sara: Bueno… —[Risas]— Yo también pensaba así, pero la historia familiar siempre ha sido muy importante para mí Creo que las relaciones familiares son tan poderosas que pueden durar más allá de esta vida. Eso hace que quiera saber más de mis antepasados.

Kayla: Me gusta eso.

Sara: Sí. Creo que ya tenemos suficiente como para comenzar tu árbol familiar. Podríamos juntarnos un día para ver si podemos agregar más, si quieres.

Kayla: Me encantaría.

Sara: Muy bien. Hagámoslo.

Élder Nielson: Kayla, ¿puedes creer la cantidad de cosas que descubriste?

Kayla: Sí, fue maravilloso.

Elder Nielson: Averiguaste la cantidad de Jacksons que hay.

Kayla: Sí, soy una en un millón.

Élder Nielson: Una en un millón. [Risas] Sabes dónde viven los Jacksons.

Kayla: Sí.

Élder Nielson: ¿Acaso no fue fabuloso haber encontrado una foto de tu abuelo?

Kayla: Me encantó esa parte.

Élder Nielson: Estaba en la aplicación FamilySearch. ¿No es eso maravilloso?

Kayla: Es fantástico.

Élder Nielson: Y que hayas podido compartir las experiencias que tuviste.

Kayla: Sí.

Elder Nielson: Es increíble.

Kayla: Claro que sí.

Élder Nielson: Sara, al tener esta experiencia, ¿podrías haber encontrado fotos de tu familia o de recuerdos para mostrárselas a ella?

Sara: Por supuesto que sí. Kayla y yo somos muy buenas amigas. Podría comenzar contándole algunas de mis historias preferidas de mi árbol familiar o mostrándole algunas de mis fotos preciadas. Como sé que tiene una buena relación con su abuela, también podría pedirle que me cuente recuerdos que tenga de ella o que me muestre algunas de sus fotos favoritas con sus hermanos, o algo así.

Élder Nielson: Genial. Hermanos y hermanas, hemos aprendido que esto es normal y natural. Es genuino y es auténtico. Todos tienen una familia y pueden encontrarla si los ayudamos con FamilySearch. Esperamos que, a medida que enseñen a las personas de sus barrios y ramas, puedan participar en esto y formar parte de esta hermosa obra de recoger a Israel en ambos lados del velo. Me sumo a estas maravillosas hermanas y les doy mi testimonio de que esta es la obra de Dios y que todos podemos hacerla de manera magnífica al invitar a las personas. Y comparto esto con ustedes en el nombre de Jesucristo. Amén.

Ministrar a todos: Uno en la obra de salvación

Élder David A. Bednar

Del Cuórum de los Doce Apóstoles

Élder Bednar: Bueno, jovencitos y jovencitas, ustedes han tenido una experiencia fabulosa esta noche. Tengo dos preguntas sencillas: ¿Qué han aprendido personalmente al prepararse para esta noche? Y ahora que han participado, ¿qué han aprendido esta noche? ¿Y qué van a hacer con lo que han aprendido?

Julie: He aprendido que la historia familiar es muy importante y que es bueno saber de dónde provienes, porque te enteras de quién eres, de tus distintas culturas y de personas que fallecieron antes de que las conocieras. Creo que es hermoso. Siento que, al llegar a casa, voy a hacer exactamente lo mismo y voy a tratar de averiguar sobre mi familia, porque no sé mucho en cuanto a ellos.

Élder Bednar: Muchas gracias. Otros de ustedes, ¿qué han aprendido? ¿Qué harán?

Aubrey: Algo que he aprendido gracias a esto es que por medio de la historia familiar todos podemos venir a Cristo, acercarnos más como grupo y acercarnos más a nuestro Salvador. Después de esto, quiero ir a FamilySearch más seguido e involucrar a más de mis amigos en ello.

Élder Bednar: Bien. Sí.

Anna: Yo también pensé que es maravilloso ver que podemos salvar a las personas al bautizarnos por ellas, al ayudarlas a recibir el Espíritu Santo y al ayudarlas con esas cosas.

Élder Bednar: Bien. ¿Y qué vas a hacer?

Anna: Voy a hacer exactamente lo mismo, voy a ir a encontrarlos y después a bautizarlos.

Élder Bednar: Bien. Sí.

Sara: Algo que me llamó la atención es el poder que tiene hacer la obra de historia familiar, particularmente con nuestros amigos menos activos, con nuestros amigos de otras religiones y, en especial, con los nuevos conversos. Me uní a la Iglesia cuando tenía diecinueve años y tuve buenos amigos que me ayudaron a que me bautizara un sábado, se me confirmara el domingo y fuera al templo el martes siguiente.

Creo que fue muy poderoso para mí haber podido ir al templo. Aunque no podía sentirme físicamente cerca de mi familia aquí en la tierra en el templo, pude sentir que se estrecharon mis lazos con mis antepasados fallecidos.

Élder Bednar: Bien, muchas gracias.

Kayla: Me encantó el modelo que vimos con la familia Ebert y la hermana Rice. Ellos comenzaron haciendo su historia familiar, les fascinó y después querían compartirla con alguien del barrio. En mi vida he sentido durante mucho tiempo que siempre que trataba de hacer la historia familiar, me topaba con barreras y obstáculos.

No fue hasta que me junté con una amiga que me ayudó a encontrar a mis antepasados y pude encontrar a más de doscientos de ellos, lo cual me hizo sentir que sí puedo hacerlo. Creo que es un proceso en el cual llegamos a convertirnos, empezamos a tener experiencias al encontrar a nuestra propia familia y después sucede naturalmente que queremos compartirlo con otras personas.

Élder Bednar: No quiero ponerte en evidencia, pero creo que el Espíritu te ha conmovido, aun ahora mismo, conforme describías lo que está sucediendo contigo al participar en esta obra.

Kayla: Creo que es algo muy poderoso saber de dónde provenimos. Me encanta esto que dijo Maya Angelou: “Soy una persona, pero me sostienen diez mil”. Así me he sentido al encontrar a algunos de mis antepasados. Mi papá es converso a la Iglesia. Mi mamá proviene de las raíces tradicionales pioneras de la Iglesia, por lo que mi árbol familiar estaba bastante lleno por ese lado,

pero por el lado de él no había nada. Al empezar a encontrarlos, al llevar sus nombres para efectuar las ordenanzas en el templo y al compartir esos nombres con mi familia, puedo sentirlo. Siento que, aunque actúo individualmente, hay personas al otro lado del velo que están a mi alrededor. Ellas son mi familia. Ellas me están animando para que yo tenga éxito en la tierra.

Élder Bednar: Eso hace que tú y yo seamos primos, porque mi mamá también proviene de antepasados Santos de los Últimos Días de muy atrás y mi papá era católico. Así que tenemos árboles familiares paralelos. Bien, muchacho. Es tu turno.

Tucker: Algo que sentí esta noche es lo agradecido que estoy por la oportunidad de llevar a cabo la obra del Señor al otro lado del velo y poder efectuar las ordenanzas de otras personas que no tuvieron la oportunidad de hacerlo. Ellos son hijos de Dios y Él los ama. Nosotros somos el medio para que ellos puedan regresar a Él. Creo que es una oportunidad muy especial que tenemos.

Élder Bednar: Dijiste que eso te conmovió particularmente esta noche.

Tucker: Sí. Creo que era algo que no valoraba, por lo fácil que es, pero es algo en lo que realmente tengo que mejorar.

Élder Bednar: Así que tu preparación para esta noche y lo que ha pasado esta noche te han ayudado a tener una experiencia más enriquecedora y más profunda con el Espíritu Santo y, específicamente, el espíritu de Elías.

Tucker: Sin duda.

Élder Bednar: Es fantástico. Ahora, hermanos y hermanas, si se me cumpliera un deseo del corazón, nunca más en una reunión de la Iglesia alguien como el élder Nielson sentiría la necesidad de decir: “Quizá se pregunten por qué alguien del Departamento Misional está aquí”.

[Risas]

Eso es un indicador de que hay algo que tiene que desaparecer por seguro. Por favor, escuchen estas declaraciones del profeta José Smith. La primera es del 6 de abril de 1837: “Después de todo lo que se ha dicho, el mayor y más importante deber es predicar el Evangelio”. Casi exactamente siete años después, el 7 de abril de 1844, el profeta José Smith dijo: “La responsabilidad mayor que Dios ha puesto sobre nosotros en este mundo es ocuparnos de nuestros muertos. El apóstol dice: ‘… para que ellos no fuesen perfeccionados sin nosotros’; porque es necesario que el poder de sellar esté en nuestras manos a fin de sellar a nuestros hijos y nuestros muertos para la plenitud de la dispensación de los tiempos, una dispensación en la que se han de cumplir las promesas que Jesucristo hizo para la salvación del hombre antes de la fundación del mundo”.

Ahora, alguien podría preguntar: ¿no recordaba José siete años después lo que había dicho en 1837? Lo más importante es predicar el Evangelio. No, lo más importante es buscar a nuestros muertos. Es lo mismo. Es una sola obra. Todas las cosas reunidas en Cristo.

Ahora, hermanos y hermanas, quiero resumir algo muy rápidamente. Y esto viene del Consejo Ejecutivo del Sacerdocio y de la Familia, del Consejo Ejecutivo Misional y del Consejo Ejecutivo de Templos e Historia Familiar. Si ustedes consideran los ajustes que se han hecho, ahora tienen la responsabilidad operativa y ejecutora de la obra de salvación, bajo la dirección del obispo, que se lleva a cabo en el cuórum de élderes y en la Sociedad de Socorro, no solamente en las presidencias, sino en el cuórum de élderes y en la Sociedad de Socorro.

Ahora, por favor, escuchen. Si prestan atención a los ajustes recientes en las clases de las Mujeres Jóvenes y en los cuórums del Sacerdocio Aarónico, ellos tienen exactamente la misma responsabilidad, todo bajo la dirección del obispo; pero en la Sociedad de Socorro, el cuórum de élderes, las presidencias de clase de las Mujeres Jóvenes, las presidencias de cuórum del Sacerdocio Aarónico, los cuórums y las clases.

Y ellos no planean actividades en los cuórums del Sacerdocio Aarónico y en las clases de las Mujeres Jóvenes para llenar el tiempo, para marcar una casilla porque se supone que tenemos que hacer esto cada semana o porque queremos entretener a la gente. Ustedes se enfocan en la obra de salvación, en aprender y vivir el Evangelio, en compartir el Evangelio, en unir a las familias y en ayudar a los pobres y necesitados. Punto, signo de exclamación, fin del enunciado, eso es todo. Esto es realmente sencillo.

Ahora, todo esto nos prepara para escuchar lo que deseo expresar ahora. ¿Pueden ver, pueden ustedes, podemos nosotros, comenzar a ver lo que sucede cuando el cuórum de élderes, la Sociedad de Socorro, los cuórums del Sacerdocio Aarónico y las clases de las Mujeres Jóvenes están todos enfocados de manera total y exclusiva en la obra de salvación? Los milagros que ocurrirán, el avance de esta obra en la tierra, serán astronómicos.

Y tengo esta única admonición: no subestimen la capacidad de estos jóvenes y de estas jóvenes. Ellos no necesitan simplemente sentarse y escuchar a los adultos decirles lo maravilloso que es. Ellos no necesitan que los adultos digan: “Bueno, cuando sean un poco más mayores, ustedes tendrán su turno”. Ellos necesitan estar anhelosamente consagrados a esta obra ahora mismo. Y ellos ayudarán a determinar las cosas que deben hacerse, las maneras de cumplir esta obra, que harán que avance de forma majestuosa esta obra en toda la tierra. Por favor, no subestimen lo que esos cuórums del Sacerdocio Aarónico y esas clases de Mujeres Jóvenes pueden lograr.

Élder Stevenson, ¿algún comentario que desee agregar? Y después expresaré mi testimonio.

Élder Stevenson: Gracias, élder Bednar. El día de hoy ha sido edificante, ¿no es así? Al estar sentado y pensar en las cosas que hemos experimentado durante esta última hora, pensé: imaginen si pudiera ponerme de pie y describir una manera de vacunar nuestro cuerpo para protegerlo de virus y enfermedades, la cual pudiera compartir con ustedes esta noche y que estuviera de manera prominente en la mente de todos nosotros.

Sabemos que vivimos en tiempos peligrosos. Sabemos que habrá calamidades que vendrán sobre los habitantes de la tierra y que vienen a nosotros en maneras espirituales. Y creo que lo que hemos aprendido esta noche son cosas que pueden vacunarnos espiritualmente, incluso a muy temprana edad. Y anoté rápidamente una lista de lo que he aprendido esta noche.

¿Qué puede vacunarlos a ustedes? Su clase. Su cuórum. Su líder de templo e historia familiar de barrio, quien dirá: ¿Cómo puedo ayudar? El cuadernillo Mi familia. La aplicación Árbol Familiar. El templo. Las ordenanzas y el recogimiento de Israel en ambos lados del velo. Así que me parece que se nos ha enseñado cómo podemos vacunarnos espiritualmente. Y les ofrezco mi testimonio de un Padre Celestial amoroso que se alegra al ver las cosas que estamos descubriendo. Y ofrezco este testimonio en el nombre de Jesucristo. Amén.

Élder Bednar: Amén. Quiero expresar gratitud a todas las personas, los fieles hombres y mujeres de los departamentos de Templos y de Historia Familiar, por la asombrosamente magnífica labor que realizan. Las palabras no pueden describir cuánto los amo y cuánto aprecio el trabajo que ellos hacen. Esta noche, la intención es que este mensaje vaya a toda la tierra, a todos. Sin embargo, quiero agregar un énfasis particular para los jóvenes y las jóvenes. Quiero invitar a los líderes del Sacerdocio Aarónico y de las Mujeres Jóvenes, a los líderes jóvenes, que se pongan de pie. También son algunos de ustedes.

Hace rato, alguien me dijo: “Élder Bednar, ¿va a ir al púlpito para concluir o se va a quedar con los jóvenes?”. Y yo dije: “Prefiero quedarme con los jóvenes”.

[Risas]

En nombre de la Primera Presidencia y del Cuórum de los Doce, les digo a ustedes jóvenes: tenemos confianza en ustedes. Ustedes son el batallón del Señor. Y estos ajustes que se han hecho ahora organizan la obra de salvación a fin de que sea más enfocada y más sencilla. Sabemos, somos testigos y testificamos que ustedes contribuirán a ayudar a que sucedan grandes cosas en esta obra en toda la tierra.

Esperamos que ustedes sorprendan a los adultos. Esperamos que ustedes procuren inspiración y revelación. Y a medida que hagan eso en su juventud, en un mundo que es cada vez más inicuo y cada vez más caótico, les prometemos que serán resguardados; serán guiados; serán protegidos.

Lo que aprendan acerca de cómo recibir revelación en cuanto a otras personas los bendecirá de maneras magníficas. Doy mi testimonio, e incluyo en ese testimonio a mis dos hermanos, el élder Stevenson y el élder Renlund. Yo seré la voz, pero proviene de nosotros tres. En unidad declaramos nuestro testimonio de la viviente realidad de Dios, el Padre Eterno, y de Su Hijo, Jesucristo. Ellos viven; Ellos son reales; Ellos los conocen a ustedes por nombre.

Nuestro amado Padre Celestial escuchará y contestará sus oraciones. El Salvador Jesucristo ha marcado la senda y ha marcado el camino. Por favor, síganlo; vengan a Él y síganlo a Él. Los amamos. De nuevo expreso nuestra confianza en ustedes y esperamos con anhelo los milagros que ustedes van a ayudar a crear. En el sagrado nombre de Jesucristo. Amén.