Apoye el aprendizaje del Evangelio en el hogar
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Apoye el aprendizaje del Evangelio en el hogar

Una de sus metas como maestro debiera ser alentar a los que enseña a que tengan sus propias experiencias con las Escrituras, tanto individualmente como con su familia. Aunque su clase sea muy eficaz, no puede compensar el estudio individual y familiar de las Escrituras, ocasiones en las que el Espíritu puede enseñar individualmente a las personas. En muchos aspectos, su éxito como maestro depende de la eficacia con la que ayude e incentive a los integrantes de la clase a aprender por sí mismos.

Fomente el estudio personal y familiar del Evangelio

Si bien su clase del día domingo no debiera ser el lugar principal donde los miembros de la Iglesia aprenden el Evangelio, sí debería ser un lugar donde reciban aliento e inspiración para estudiarlo por sí mismos y con su familia.

Hay muchas maneras de fomentar el estudio personal y familiar de las Escrituras en el hogar. Una maestra de Doctrina del Evangelio decidió que iba a dedicar los primeros minutos de cada lección a que los integrantes de la clase compartieran algo que les hubiera inspirado durante su lectura personal o familiar de las Escrituras. Al principio solo unos pocos estuvieron dispuestos a compartir, pero a medida que la maestra prosiguió con ese modelo, hubo más y más miembros que empezaron a hacerlo. Uno de los integrantes de la clase observó: “La maestra no nos estaba invitando a leer para que su lección fuera mejor, nos estaba invitando a leer porque sabía que nos bendeciría; y cuando nos dimos cuenta de que lo que Dios nos había enseñado en las Escrituras era importante para ella, eso marcó una gran diferencia. Indudablemente, ahora leo las Escrituras con más propósito”.

Otra manera de fomentar el estudio personal y familiar de las Escrituras es invitar a los integrantes de la clase a que compartan con su familia o sus amigos algo que hayan aprendido en la clase.

Preguntas para reflexionar: ¿Qué puedo hacer para animar a los alumnos a que estudien el Evangelio por sí mismos? ¿Cómo puedo hacerlo si enseño a niños pequeños?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué me impresiona de las palabras de Nefi en 1 Nefi 15:23–25? ¿Cómo puedo seguir su ejemplo en mi enseñanza?

Ayude a los integrantes de la clase a apoyarse mutuamente

Algunas personas no estudian las Escrituras en casa porque consideran que es muy difícil. Otras tal vez no entiendan las bendiciones que se reciben gracias al aprendizaje del Evangelio en el hogar. Usted puede contribuir a superar ambos obstáculos al crear un entorno en la clase donde los alumnos se apoyen y alienten unos a otros, y se sientan cómodos compartiendo ideas y experiencias útiles.

En una clase de Doctrina del Evangelio en la que se estudiaba el Antiguo Testamento, un hermano ya mayor expresó su frustración al tratar de entender el libro de Isaías. El maestro le agradeció su comentario sincero y preguntó al resto de la clase qué consejo le podrían dar. Varios integrantes de la clase compartieron estrategias para el estudio de las Escrituras y experiencias inspiradoras que tuvieron al estudiar las palabras de Isaías. Un integrante de la clase recordó: “Todos nos apresuramos a ayudar a aquel hermano. En el salón se percibía un espíritu sorprendente de unidad. Verdaderamente sentimos que todos estábamos juntos en ese momento”.

Pregunta para reflexionar: ¿Qué podría hacer para inspirar a mi clase a compartir ideas acerca de cómo tener experiencias significativas con las Escrituras?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué significa que “… todos sean edificados de todos”? (D. y C. 88:122). ¿Cómo puedo alentar a los alumnos para que deseen edificarse unos a otros durante los análisis en la clase?

Para el líder del análisis

Compartir y deliberar juntos: Para comenzar, pida a los maestros que compartan experiencias que hayan tenido con la enseñanza recientemente y que hagan preguntas con respecto a la enseñanza.

Aprender juntos: Pida a los maestros que analicen una o más de las ideas de esta sección.

Invitar: Invite a los maestros a que dediquen algún tiempo durante varias de las lecciones siguientes para que los integrantes de la clase compartan lo que hayan aprendido en casa. Pida a esos maestros que compartan sus experiencias en una futura reunión de consejo de maestros. Invítelos a que compartan otras sugerencias acerca de cómo apoyar a los participantes en su esfuerzo por aprender el Evangelio en el hogar.

Prepararse: Decidan juntos el tema que tratarán en la reunión siguiente y pida a los maestros que se preparen.