Responda con fe a las preguntas difíciles
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Responda con fe a las preguntas difíciles

Un buen maestro anima a los alumnos a hacer preguntas, pero en ocasiones podría surgir una pregunta que sea difícil de responder. El Señor ha mandado: “… atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida” y “… cualquier cosa que declaréis… se declare… con el espíritu de mansedumbre”. Él promete que si hacemos esas cosas, nos “… será dado en la hora, sí, en el momento preciso, lo que [habremos] de decir” (D. y C. 84:85; 100:6–7).

Prepárese con antelación

Cuando se prepare para enseñar, ore para pedir ayuda a fin de determinar las preguntas que pudieran surgir entre los integrantes de la clase. Escudriñe las Escrituras y otros recursos de la Iglesia y considere la forma en que podría responder a esas preguntas. Recuerde que la mejor preparación se recibe al procurar la ayuda del Señor.

Preguntas para reflexionar: Al pensar en la siguiente oportunidad que tendré de enseñar, ¿qué preguntas difíciles podrían tener los alumnos? ¿Cómo puedo prepararme?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Cómo se aplica la promesa hecha en 2 Nefi 32:3 a mí en calidad de maestro?

Consulte los recursos oficiales de la Iglesia

Las mejores fuentes para responder a preguntas difíciles en cuanto al Evangelio son las Escrituras, las palabras de los profetas vivientes y otras publicaciones oficiales de la Iglesia. Por ejemplo, la Iglesia ha publicado ensayos sobre temas del Evangelio que ayudan a responder preguntas en cuanto a la historia de la Iglesia y a temas polémicos (véase lds.org/topics). Familiarícese con los recursos oficiales de la Iglesia e inste a las personas que tengan preguntas a que los estudien también.

Preguntas para reflexionar: ¿Qué preguntas han hecho los integrantes de mi clase en el pasado? ¿Qué recursos de la Iglesia podrían ayudarlos?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Cómo puedo seguir el consejo que se da en Doctrina y Convenios 88:118?

Invite a los alumnos a que ayuden a responder las preguntas

En muchos casos, podría ser apropiado pedir a los alumnos que se ayuden entre sí a encontrar las respuestas a sus preguntas. Según se lo indique el Espíritu, podría decidir hacer eso aunque sienta que usted sabe la respuesta. Al pedir a los alumnos que busquen las respuestas a las preguntas acerca del Evangelio en las Escrituras y en otros recursos de la Iglesia, les brindará excelentes oportunidades de aprendizaje.

Pregunta para reflexionar: ¿Qué integrante de mi clase podría brindar perspectivas útiles si surgiera una pregunta difícil?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Cómo puedo seguir el modelo que se encuentra en Doctrina y Convenios 88:122 al ayudar a los alumnos a encontrar respuestas a las preguntas?

Véase también el video “Responder las preguntas de los miembros de la clase” (LDS.org).

Si no sabe la respuesta, reconózcalo

No debe sorprenderle el hecho de que algunas preguntas respecto al Evangelio no tienen respuesta; aún no se han revelado las respuestas a algunas preguntas difíciles. Aunque es natural sentir el deseo de responder a cada una de las preguntas, en algunas situaciones es apropiado limitarse a decir: “No lo sé. Estudiemos esa pregunta por nuestra cuenta durante la semana y hablemos al respecto la próxima vez”. En esas circunstancias, señale a los alumnos las verdades más importantes del Evangelio que sabemos, tales como la expiación del Salvador, el Plan de Salvación y el poder del sacerdocio. Exprese su testimonio de los principios esenciales del Evangelio. Ayude a los alumnos a comprender lo que dijo el élder Jeffrey R. Holland: “En esta Iglesia lo que sabemos siempre prevalecerá sobre lo que no sabemos”1.

Pregunta para reflexionar: ¿Qué puedo hacer para edificar la fe de las personas que se plantean preguntas acerca del Evangelio que no tienen respuesta?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué puedo aprender de los pasajes de las Escrituras siguientes respecto a las preguntas acerca del Evangelio que no tienen respuesta? Isaías 55:8–9, Juan 16:12, 2 Corintios 5:7, 1 Nefi 11:16–17, Doctrina y Convenios 101:32–33, Moisés 5:6, Artículos de Fe 1:9.

Para el líder del análisis

Compartir y deliberar juntos: Para comenzar, pida a los maestros que compartan experiencias que hayan tenido con la enseñanza recientemente y que hagan preguntas con respecto a la enseñanza. Esfuércese por crear un entorno en el que los maestros se sientan cómodos y seguros al hacer preguntas.

Aprender juntos: Pida a los maestros que analicen una o más de las ideas de esta sección.

Practicar: Antes de la reunión, pida a los maestros que lleven preguntas difíciles acerca del Evangelio que sus alumnos hayan hecho. Analicen en grupo las maneras apropiadas de responder a esas preguntas.

Prepararse: Decidan juntos el tema que tratarán en la reunión siguiente y pida a los maestros que se preparen.

  1. Jeffrey R. Holland, “Creo”, Liahona, mayo de 2013, pág. 94.