Aproveche los momentos espontáneos de enseñanza
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Aproveche los momentos espontáneos de enseñanza

La mayor parte de las enseñanzas del Salvador no ocurrieron en una sinagoga, sino en situaciones cotidianas e informales: mientras comía con Sus discípulos, sacaba agua de un pozo o pasaba cerca de una higuera. Aunque las únicas oportunidades de interactuar con los integrantes de su clase ocurran los domingos, preste atención a las señales que reflejen que están listos para aprender, aunque se trate de algo que usted no tenía previsto enseñar.

Esté siempre preparado

Las oportunidades informales para enseñar pasan muy rápidamente; por eso es importante que las aproveche cuando surjan. Por ejemplo, el comentario de un integrante de la clase sobre una película nueva con un mensaje dañino podría ser una oportunidad, según le indique el Espíritu, para comparar las normas del Señor con las ideas del mundo. Un temporal podría ser una buena ocasión para hablar sobre cómo el Evangelio nos protege de muchas de las tormentas de la vida. Estas conversaciones resultan más eficaces cuando se llevan a cabo en el momento en que surge la oportunidad y no la próxima vez que el tema se mencione en un manual. Como esos momentos aparecen de forma inesperada, no puede prepararse para ellos del mismo modo en que se prepararía para una lección; sin embargo, puede prepararse a sí mismo al estar “… siempre [preparado]” (1 Pedro 3:15) y ser sensible al Espíritu. El Salvador no consideraba que el enseñar fuera una responsabilidad que tomaba sobre sí una vez a la semana; por el contrario, ser maestro formaba parte de Su naturaleza. Si usted se considera maestro del Evangelio en todo momento, podrá convertir cualquier ocasión en una oportunidad para enseñar.

Preguntas para reflexionar: ¿Qué oportunidades tengo de enseñar fuera de una lección planificada? ¿Qué puedo hacer para asegurarme de estar siempre preparado para aprovechar esos momentos?

Ejemplo de las Escrituras: ¿En qué forma se aplican las palabras de Alma en cuanto a ser testigo “… en todo tiempo” y “… en todo lugar” (Mosíah 18:9) a mí en calidad de maestro? (véase también D. y C. 84:85).

Sea observador

Si está atento a lo que ocurre en la vida de los integrantes de su clase, encontrará oportunidades excelentes para enseñar. Por ejemplo, es posible que un adolescente que tenga que tomar una decisión difícil esté preparado para aprender sobre la manera de recibir revelación personal; o un niño que se enfrente a temores podría estar listo para aprender acerca de la función del Espíritu Santo como Consolador. Los comentarios o las preguntas de los alumnos también pueden conducir a oportunidades para enseñar.

Pregunta para reflexionar: ¿En qué ocasiones he sido bendecido por medio de un familiar o un maestro que notó que yo estaba preparado para aprender algo?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué observó el Salvador en los fariseos y los escribas que lo llevó a enseñarles las parábolas que se encuentran en Lucas 15? (véanse los versículos 1–2).

Procure estar disponible y sea abordable

Algunas de las mejores oportunidades para enseñar comienzan con una pregunta o una inquietud en el corazón de un integrante de la clase. Sin embargo, si usted parece estar muy ocupado, ser muy crítico o estar concentrado en cubrir todo el material preparado, las personas a las que enseña podrían no sentirse a gusto haciendo preguntas ni compartiendo sus inquietudes con usted. Debe estar dispuesto a dejar de lado lo que haya planificado, según le indique el Espíritu, y a escuchar las preocupaciones de los integrantes de su clase; hágales saber, con sus palabras y acciones, que está deseoso de escucharlos.

Preguntas para reflexionar: ¿Saben las personas a quienes enseño que estoy interesado en sus preguntas? ¿Cómo puedo demostrar mejor mi interés?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué aprendo en Marcos 5:22–34, 6:30–44 y 3 Nefi 17 en cuanto a la buena disposición que tenía el Salvador para enseñar y bendecir a las personas cuando necesitaban Su ayuda?

Para el líder del análisis

Compartir y deliberar juntos: Para comenzar, pida a los maestros que compartan experiencias que hayan tenido con la enseñanza recientemente y que hagan preguntas con respecto a la enseñanza. Algunas de las mejores oportunidades para enseñar podrían surgir durante esta parte de la reunión.

Aprender juntos: Pida a los maestros que analicen una o más de las ideas de esta sección.

Practicar: Pida a los maestros que hagan una lista de actividades comunes y corrientes que hayan realizado durante la última semana (como dedicarse a los quehaceres, jugar a algo con la familia, mirar una película o un evento deportivo, o salir a comprar comida). Invítelos a hablar sobre la forma en que esas actividades podrían usarse como oportunidades para enseñar.

Prepararse: Decidan juntos el tema que tratarán en la reunión siguiente y pida a los maestros que se preparen.