Viva el evangelio de Jesucristo
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Viva el evangelio de Jesucristo

El Salvador, el Maestro de maestros, es el ejemplo perfecto de obediencia a Su Padre. Para ser un maestro semejante a Cristo, quizá lo más importante que podemos hacer es seguir el ejemplo de obediencia del Salvador y vivir el Evangelio con todo nuestro corazón; en el hogar, en la Iglesia y en todas partes. Esta es la principal manera de ser dignos de la compañía del Espíritu Santo; no hay que ser perfecto, solo seguir intentándolo con diligencia, además de procurar el perdón mediante la expiación del Salvador cuando tropezamos. El presidente Boyd K. Packer enseñó: “El poder se recibe cuando el maestro ha hecho todo lo posible por prepararse, no solo para cada lección, sino para mantener su vida en sintonía con el Espíritu”1.

Emule la vida del Salvador

Resulta útil estudiar la manera de enseñar del Salvador, los métodos que usó y las cosas que dijo; sin embargo, el poder que tenía el Salvador para enseñar y edificar a los demás provenía de Su modo de vivir y del tipo de persona que era. Cuanto más diligentes sean en esforzarse por vivir como Jesucristo, mayor será su habilidad para enseñar como Él.

Preguntas para reflexionar: Al pensar en maestros que han influido en mi vida, ¿qué atributos cristianos observo en ellos? ¿Qué atributos cristianos siento que debo desarrollar más plenamente? (Si desea hacer un ejercicio de evaluación personal, consulte la sección “Mejorar como maestro semejante a Cristo” de este manual).

Ejemplo de las Escrituras: Doctrina y Convenios 4:5–6 proporciona una lista de atributos que nos califican para prestar servicio en la obra del Señor. ¿Cómo ejemplificó el Salvador esos atributos? ¿Cómo puedo adquirirlos?

Sea un testimonio viviente

“Ustedes enseñan lo que son”, enseñó el élder Neal A. Maxwell. “El conjunto de sus rasgos de carácter será más recordado que una veracidad específica [que haya enseñado] en una lección particular. Así es como debe ser, porque si asumimos nuestro discipulado con seriedad, este se hará manifiesto”2. Cuando quiera enseñar acerca del perdón, haga un esfuerzo adicional por perdonar a las personas que lo hayan ofendido; cuando quiera enseñar acerca de la oración, asegúrese de que sus propias oraciones sean constantes y significativas. Su experiencia personal le permitirá dar un fuerte testimonio de los principios que enseña; y debido a que los está viviendo, el Espíritu Santo podrá dar testimonio de que lo que usted enseña es verdad y las personas a quienes enseña verán reflejadas las bendiciones de vivir el Evangelio en la vida de usted.

Preguntas para reflexionar: ¿Qué principios del Evangelio enseñaré durante las siguientes semanas? ¿Qué podría hacer a fin de vivir esos principios más plenamente?

Ejemplo de las Escrituras: Durante la Última Cena, los discípulos discutieron sobre quién de ellos era el mayor (véase Lucas 22:14, 24–27). ¿Qué les enseñó el Salvador acerca de la verdadera grandeza? (véase Juan 13:1–17).

Véase también el video “Vivir el Evangelio brinda poder” (LDS.org).

Arrepiéntase

Al esforzarse por vivir y enseñar de manera más semejante a la del Salvador, no podrá evitar fallar en algunas ocasiones. No se desanime; más bien, permita que sus errores y debilidades le hagan acudir al Padre Celestial y al Salvador. Busque fortaleza en la expiación de Cristo y recuerde que el arrepentimiento no solo sirve para enmendar pecados graves, sino que es el proceso mediante el cual hacemos los cambios necesarios para llegar a parecernos más al Padre Celestial y al Salvador cada día. A fin de cuentas, eso es exactamente lo que desea que los integrantes de su clase se sientan inspirados a hacer.

Pregunta para reflexionar: Al examinar mi vida, ¿qué cambios me indica el Espíritu que debo hacer a fin de parecerme más a Jesucristo?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué aprendo en cuanto a la relación entre el arrepentimiento y la enseñanza por medio de las palabras de Ammón registradas en Alma 26:21–22?

Para el líder del análisis

Compartir y deliberar juntos: Para comenzar, pida a los maestros que compartan experiencias que hayan tenido con la enseñanza recientemente y que hagan preguntas con respecto a la enseñanza.

Aprender juntos: Pida a los maestros que analicen una o más de las ideas de esta sección. Por ejemplo, podría preguntar: “¿Qué creen que significa ser un testimonio viviente?”.

Invitar: Pida a los maestros que presten atención a las impresiones espirituales que reciban durante el análisis. Pídales que mediten sobre qué les está diciendo el Espíritu que deben hacer para vivir el evangelio de Jesucristo más plenamente. Invítelos a registrar esas impresiones y a vivir de conformidad con ellas.

Prepararse: Decidan juntos el tema que tratarán en la reunión siguiente y pida a los maestros que se preparen.

  1. Boyd K. Packer, Teach Ye Diligently, 1975, pág. 306.

  2. Neal A. Maxwell, La enseñanza y el aprendizaje del Evangelio, Manual para maestros y líderes de Seminarios e Institutos de Religión, 2011, pág. 3.