Tienda una mano a los que no asisten
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Tienda una mano a los que no asisten

Aunque el Salvador se dirigía con frecuencia a multitudes, estaba profundamente interesado en cada persona en particular, incluso en quienes eran olvidados, ignorados, rechazados o incomprendidos. Al igual que el pastor de la parábola del Salvador dejó a las noventa y nueve que estaban seguras en el rebaño para buscar a la que faltaba (véase Lucas 15:4), usted puede mostrar interés por los integrantes de su clase que no asisten. Sus oportunidades de enseñar a los integrantes de la clase, edificarlos y ayudarlos a venir a Cristo no se limitan al salón de clases ni tampoco terminan con los participantes que asisten a las lecciones formales.

Asuma la responsabilidad

El mostrar interés por los miembros menos activos no es solamente el deber del maestro orientador, la maestra visitante o el líder del sacerdocio o de una organización auxiliar; los maestros también pueden colaborar. La enseñanza implica mucho más que dar una lección el domingo; implica ministrar con amor y ayudar a que otras personas reciban las bendiciones del Evangelio, y esto suele ser exactamente lo que el miembro menos activo necesita. Todos debemos colaborar para mostrar interés por quienes están pasando dificultades y, como maestro, usted se encuentra en una posición única.

El presidente David O. McKay relató la historia de un bote lleno de muchachos que iba río abajo hacia una peligrosa cascada. Al darse cuenta del peligro de la situación, un hombre que se encontraba en la orilla le gritó a los jovencitos que dieran la vuelta, pero ellos no podían ver la cascada, así que lo ignoraron. De nuevo, el hombre les gritó advirtiéndoles y ellos, entre risas, volvieron a ignorarle. Sin embargo, poco después se encontraban en medio de los rápidos. Trataron desesperadamente de cambiar la dirección del bote, pero era demasiado tarde. El presidente McKay enseñó: “Es una cosa que un maestro se pare en la orilla y grite: ‘¡Jóvenes, oigan! Hay peligro más adelante’. Pero es otra cosa muy distinta remar hasta ellos, subir al bote y en espíritu de camaradería y mediante persuasión… hacer que se vuelvan contra la corriente… Participemos en la vida de ellos”1.

Preguntas para reflexionar: ¿Hay algún integrante de la clase que parezca estar pasando por dificultades o no esté asistiendo a clase? ¿Qué puedo hacer para tenderle una mano? ¿En qué forma podrían ayudar los demás integrantes de la clase?

Ejemplo de las Escrituras: Al leer acerca de las maneras en que el Salvador mostraba interés por las personas (véanse, por ejemplo, Lucas 8:43–48; Juan 4:6–30), ¿qué me enseña el Espíritu sobre cómo puedo demostrar interés por las personas a las que enseño?

Busque inspiración

Al buscar inspiración en cuanto a las necesidades particulares de los integrantes de su clase, recuerde a quienes están pasando dificultades o no asisten regularmente (sus líderes pueden ayudarle a saber quién necesita más atención). Hay muchas razones por las cuales una persona podría dejar de participar en la Iglesia y muchas de ellas son difíciles de detectar. Sin embargo, el Padre Celestial conoce y ama a Sus hijos, y si usted hace su parte, Él le ayudará a saber cuál es la mejor manera de tender la mano a los integrantes de la clase que estén pasando dificultades con el Evangelio e invitarlos a regresar.

Preguntas para reflexionar: ¿Sé los nombres de todas las personas a quienes se me ha asignado enseñar? ¿Oro por los que están pasando por dificultades? ¿Qué puedo hacer para ser más consciente de sus necesidades?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué aprendo de Juan 10:14–15, 27–29 acerca de lo que el Salvador siente por las personas a las que yo enseño?

Apoye a las familias

Quienes tienen más influencia en una persona, para bien o para mal, suelen ser quienes viven con ella. Dado que el hogar es el lugar principal en el que se vive y aprende el Evangelio, el esfuerzo que usted haga para fortalecer a un integrante de la clase resultará más eficaz si trabaja en conjunto con un cónyuge comprensivo, sus hijos o sus parientes. Cuando intente ayudar a un joven o a un niño, por ejemplo, hable con sus padres, ya que ellos pueden ayudarle a entender las necesidades de su hijo o hija y la manera de abordarlas.

Pregunta para reflexionar: ¿Qué puedo hacer para apoyar el esfuerzo de la familia de las personas a quienes enseño?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué aprendo en Enós 1:1–3, Mosíah 27:14 y Alma 36:17 en cuanto a la forma en que los familiares fieles pueden ayudar a las personas que están pasando por dificultades?

Social interaction

Extienda invitaciones con amor

Las expresiones sinceras de amor cristiano tienen un peso enorme cuando se trata de ablandar el corazón de un integrante de la clase que está pasando por dificultades relacionadas con el Evangelio. A menudo, a esas personas solo les hace falta saber que se las necesita y se las ama. Como enseñó el presidente Thomas S. Monson: “Pedirles que desempeñen alguna función podría ser el incentivo justo que necesitan para volver a activarse”2. Podría ser algo tan sencillo como pedirles que participen en una lección futura; por ejemplo, compartiendo una experiencia o sus sentimientos con respecto a un pasaje de las Escrituras. También podría pedir a otros integrantes de la clase que demuestren su preocupación por esas personas por medio de visitas, invitaciones a la clase o incluso proporcionándoles transporte, si fuera necesario.

Preguntas para reflexionar: ¿En qué forma el recibir una invitación para servir a otras personas me ha fortalecido espiritualmente? ¿Podría ayudar a un integrante de la clase a progresar espiritualmente pidiéndole que preste algún tipo de servicio?

Ejemplo de las Escrituras: ¿De qué manera una invitación a prestar servicio ayudó a cambiar el compromiso de Amulek con el Evangelio? (véase Alma 10:1–11).

Sea paciente y perseverante

El pastor de la parábola del Salvador siguió buscando a la oveja perdida “… hasta que la [halló]” (Lucas 15:4). No todas las personas responderán inmediatamente a nuestro esfuerzo, pero el Señor nos instó a que nunca nos diéramos por vencidos: “… debéis continuar ministrando por estos; pues no sabéis si tal vez vuelvan… y yo los sane” (3 Nefi 18:32). Confíe en el tiempo del Señor y siga buscando maneras apropiadas de demostrar a las personas que no asisten que las ama y las extraña. Podría realizar visitas en persona, hacer llamadas telefónicas, enviar mensajes de texto u otros métodos. Es posible que se lleve una sorpresa al ver la influencia que, con el tiempo, tendrá su esfuerzo paciente y perseverante por demostrar interés y amor.

Preguntas para reflexionar: ¿De qué modo el Salvador ha demostrado tener paciencia con mis debilidades y dificultades? ¿Cómo puedo seguir Su ejemplo con las personas a quienes enseño?

Ejemplo de las Escrituras: ¿Qué aprendo acerca de la paciencia y la perseverancia en Lucas 15:8–10; Alma 37:7–8; y Doctrina y Convenios 64:33?

Good Shepherd, The

Para el líder del análisis

Compartir y deliberar juntos: Para comenzar, pida a los maestros que compartan experiencias que hayan tenido con la enseñanza recientemente y que hagan preguntas con respecto a la enseñanza.

Aprender juntos: Pida a los maestros que analicen una o más de las ideas de esta sección. No trate de usar todo el material durante una sola lección.

Practicar: Invite a los maestros a que compartan ideas unos con otros (en grupos pequeños o todos juntos) sobre formas en que hayan mostrado interés por las personas que no estaban asistiendo a sus clases.

Prepararse: Decidan juntos el tema que tratarán en la reunión siguiente y pida a los maestros que se preparen.