2: ¿Cómo estudio de manera más eficaz y me preparo para enseñar?

“2: ¿Cómo estudio de manera más eficaz y me preparo para enseñar?” Predicad Mi Evangelio: Una guía para el servicio misional, 2018, págs. 17–28.

“2 El estudio eficaz”, Predicad Mi Evangelio, págs. 17–28

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¿Cómo estudio de manera más eficaz y me preparo para enseñar?

Considere esto

  • ¿Por qué es importante estudiar el Evangelio?

  • ¿Qué efecto tendrá mi estudio en las personas a las que enseñe?

  • ¿Por qué necesito atesorar constantemente la doctrina del evangelio de Jesucristo?

  • ¿Cómo puedo ser eficaz en mi aprendizaje de la doctrina del evangelio restaurado de Jesucristo y en mi preparación para enseñar a otras personas?

  • ¿Qué puedo hacer para mejorar mi estudio personal y mi estudio con el compañero?

El Señor ha dicho: “No intentes declarar mi palabra, sino primero procura obtenerla, y entonces será desatada tu lengua; luego, si lo deseas, tendrás mi Espíritu y mi palabra, sí, el poder de Dios para convencer a los hombres” (Doctrina y Convenios 11:21). Para enseñar eficazmente, usted necesita obtener conocimiento espiritual; y, para que usted pueda crecer en el Evangelio y permanecer en la senda que conduce a la vida eterna, es necesario que adquiera el hábito de estudiar el Evangelio (véase Doctrina y Convenios 131:6). Los hábitos de estudio que adquiera como misionero le bendecirán personalmente y también servirán para fortalecer la fe que las personas a las que usted enseñe tengan en el Salvador.

El estudio diario y eficaz siempre debe comenzar con una oración. El estudio es un acto de fe que requiere el uso del albedrío personal. Muchos misioneros no saben cómo estudiar eficazmente. Algunos dependen mucho de otras personas o de programas estructurados para indicarles qué y cómo estudiar. Aunque es muy importante aprender de un buen maestro, es más importante que usted tenga experiencias significativas de aprendizaje por su propia cuenta. El obtener buenos resultados del estudio dependerá de que tenga un fuerte deseo de aprender, de que estudie con “verdadera intención” (Moroni 10:4), de que tenga “hambre y sed de justicia” (Mateo 5:6) y de que busque respuestas a las preguntas y dudas de las personas a las que enseñe.

Actividad: Estudio personal

Observe la ilustración de José Smith en la página anterior. Lea José Smith—Historia 1:11–13. Conteste las siguientes preguntas en su diario de estudio.

  • ¿Por qué la lectura de Santiago 1:5 y la meditación en ese pasaje llevaron a José Smith a recibir revelación?

  • ¿Qué influencia tuvo el estudio de José Smith en las generaciones futuras?

  • ¿Qué efecto ha tenido en la vida de usted la decisión que hizo José Smith de estudiar y escudriñar?

  • ¿En qué forma ha influido su propio estudio del Evangelio en su vida y en la vida de otros?

Estudio de las Escrituras

¿Cómo quiere el Señor que estudiemos el Evangelio?

El aprendizaje por medio del Espíritu Santo

El estudio del Evangelio resulta más eficaz cuando se recibe instrucción del Espíritu Santo. Comience siempre su estudio del Evangelio con una oración, pidiendo que el Espíritu Santo le ayude a aprender. Él brindará conocimiento y convicción que serán una bendición para usted y que le permitirán bendecir a otras personas. Su fe en Jesucristo aumentará y crecerá su deseo de arrepentirse y mejorar.

Ese tipo de estudio le prepara para servir, ofrece consuelo, resuelve problemas y le da las fuerzas necesarias para perseverar hasta el fin. El éxito en el estudio del Evangelio requiere deseo y acción. “Porque el que con diligencia busca, hallará; y los misterios de Dios le serán descubiertos por el poder del Espíritu Santo, lo mismo en estos días como en tiempos pasados” (1 Nefi 10:19). Al igual que Enós, en tanto sienta hambre de conocer las palabras de vida eterna y permita que esas palabras “[penetren su] corazón profundamente” (Enós 1:3), el Espíritu Santo le abrirá la mente y el corazón para que reciba mayor luz y comprensión.

Aprender el Evangelio es también un proceso para recibir revelación (véase Jacob 4:8). El Señor le dijo a Oliver Cowdery: “He aquí, no has entendido; has supuesto que yo te lo concedería cuando no pensaste sino en pedirme. Pero he aquí, te digo que debes estudiarlo en tu mente; entonces has de preguntarme si está bien; y si así fuere, haré que tu pecho arda dentro de ti; por tanto, sentirás que está bien” (Doctrina y Convenios 9:7–8). Al estudiar, ponga especial atención en los conceptos que acudan a su mente y en los sentimientos que reciba en su corazón, especialmente con respecto a las personas a las que esté enseñando.

Estudio de las Escrituras

¿Qué función desempeña el Espíritu Santo en nuestro aprendizaje del Evangelio?

Viva lo que aprenda

Al sentir el gozo que se produce al entender el Evangelio, querrá poner en práctica lo que aprenda. Esfuércese por vivir en armonía con la comprensión que ha recibido, ya que, al hacerlo, se fortalecerán su fe, su conocimiento y su testimonio. Cuando actúe de acuerdo con lo que haya aprendido, recibirá una comprensión más profunda y perdurable (véase Juan 7:17).

A medida que atesore las palabras de las Escrituras y de los profetas de nuestros días mediante el estudio y la fe, su deseo de compartir el Evangelio aumentará. Se le ha prometido que el Espíritu le ayudará a saber lo que ha de decir al enseñar. El Señor dijo: “Ni os preocupéis tampoco de antemano por lo que habéis de decir; mas atesorad constantemente en vuestras mentes las palabras de vida, y os será dado en la hora precisa la porción que le será medida a cada hombre” (Doctrina y Convenios 84:85).

Estudio de las Escrituras

¿Qué se enseña en las Escrituras acerca del aprendizaje del Evangelio?

Cómo estudiar y prepararse para enseñar las lecciones

Las lecciones misionales (que se encuentran en el capítulo 3) contienen las preguntas de la entrevista bautismal, los compromisos y la doctrina que usted ha de enseñar. En las lecciones también encontrará algunas ideas útiles para la enseñanza; sin embargo, las lecciones no le dirán todo lo que debe decir ni cómo decirlo, sino que usted es responsable de entender a fondo las lecciones y de enseñar por el Espíritu con sus propias palabras. Enseñe de tal manera que los demás fortalezcan su fe en Jesucristo, sientan el deseo de arrepentirse y hagan convenios con Dios.

Los maestros eficaces siempre buscan maneras de mejorar su conocimiento y sus habilidades. Aunque usted no enseñará todo lo que sabe acerca de la doctrina, el conocimiento adicional que adquiera fortalecerá su testimonio y su habilidad de enseñar con poder espiritual. Sabrá que está utilizando las lecciones correctamente cuando ocurra lo siguiente:

  • Procura obtener y seguir el Espíritu al preparar y enseñar las lecciones.

  • Se esfuerza constantemente por estudiar, atesorar la doctrina y aplicarla a su vida.

  • Trabaja con el compañero a fin de hacer planes específicos para cada persona a la que enseñen.

  • Al enseñar, se concentra en los mensajes y en la doctrina centrales.

  • Adapta el orden y la duración de las lecciones así como el tiempo que le lleve presentarlas, a fin de satisfacer las necesidades de las personas a las que enseñe.

  • Enseña con claridad y convicción valiéndose de las Escrituras, y lo hace con frecuencia.

  • Da testimonio a menudo.

  • Ayuda a las personas a hacer y a guardar compromisos que las lleven al bautismo y a la confirmación.

Cuando haga esas cosas, podrá ayudar a los demás a obtener un testimonio del Evangelio restaurado de Jesucristo.

Al comenzar la misión, deberá aprender cómo se ha organizado el mensaje y adquirir las habilidades que se necesitan para enseñar eficazmente. A medida que vaya adquiriendo experiencia, querrá profundizar en su conocimiento y mejorar su habilidad para enseñar. Al prepararse para las citas donde enseñará, es conveniente tener un plan para presentar las lecciones que le permita enseñar por el Espíritu y ayudar a otras personas a hacer compromisos y a guardarlos. Las pautas que figuran a continuación son sugerencias que puede aplicar en el transcurso de su misión; no obstante, no piense que tiene que usar todas las pautas en todas las situaciones, sino úselas según lo que le indique el Espíritu y de acuerdo con sus necesidades. Si está aprendiendo un nuevo idioma, aplique estas pautas primeramente a su idioma materno y después al de la misión.

  • Concéntrese en los compromisos y en las preguntas de la entrevista bautismal. Enseñe de tal manera que las personas hagan compromisos y se preparen para el bautismo y la confirmación. Asegúrese de entender las preguntas de la entrevista bautismal y los compromisos de cada lección. Aprenda lo que la persona debe saber, sentir y hacer como resultado de la enseñanza que usted imparta. Trabaje en unión con su compañero a fin de poder explicar estos principios con sus propias palabras y con claridad y poder.

  • Aprenda y aplique la doctrina. El fundamento de la lección es la doctrina. Estudie con oración los pasajes de las Escrituras, las lecciones y los otros recursos aprobados a fin de obtener una firme comprensión de la doctrina. Busque material que apoye la doctrina de las lecciones. Aprenda de memoria la secuencia de los principios doctrinales. Ponga en práctica lo que aprenda. Escriba en su diario de estudio lo que aprenda. Comparta con otros misioneros lo que aprenda.

  • Organice y resuma lo que ha de enseñar. A fin de prepararse para enseñar la doctrina con claridad y poder espiritual, elabore un plan de la lección en el que organice y resuma lo que vaya a enseñar. Concéntrese en la doctrina, en las preguntas de la entrevista bautismal y en los compromisos de las lecciones. Realce el plan de la lección con pasajes de las Escrituras, preguntas, ejemplos y materiales multimedia aprobados y adecuados; todo lo cual variará de acuerdo con el tiempo programado para las citas en las que enseñará. No debe crear un plan de la lección totalmente nuevo para cada persona que enseñe, sino refinar continuamente dichos planes y modificarlos para cubrir las necesidades de las personas a las que enseñe. Cuando cree el plan de una lección por primera vez, esfuércese por que sea sencillo y breve. Realce los planes de las lecciones a medida que vaya adquiriendo experiencia.

  • Concéntrese en las necesidades. Aunque la doctrina del Evangelio se aplica a todos, usted debe adaptar su método de enseñanza para cubrir las necesidades de las personas a las que enseñe. Al estudiar la doctrina y al crear los planes de las lecciones, determine las partes en las que pueda adaptar su método para satisfacer las posibles necesidades. Repase y refine esas adaptaciones al prepararse para citas específicas y determine las invitaciones que extenderá. Concéntrese en la meta final de ayudar a las personas a las que enseñe a recibir el Evangelio restaurado de Jesucristo por medio del bautismo y la confirmación.

  • Prepárese para contestar preguntas. Como misionero, le harán muchas preguntas. Escríbalas en su diario de estudio. Escudriñe las Escrituras y otros recursos aprobados en busca de las respuestas. Ore al respecto pidiendo comprensión. Escriba las respuestas en su diario de estudio. Analice con otros misioneros lo que encuentre. Agregue las preguntas frecuentes y sus correspondientes respuestas a su diario de estudio para tenerlas de referencia.

  • Enseñe la lección. El impartir enseñanza es una poderosa oportunidad de mejorar el conocimiento y la habilidad. A medida que aprenda la doctrina y organice los planes de las lecciones, enseñe a su compañero y a otros misioneros. Ponga a prueba nuevas explicaciones, métodos, experiencias, preguntas y maneras de invitar a otras personas a hacer compromisos. Pida ideas y sugerencias.

  • Evalúe su enseñanza. Después de cada situación de enseñanza, evalúe su desempeño. ¿Se centró usted en la doctrina? ¿Está creciendo la fe de ellos en Jesucristo y en Su expiación? ¿Los invitó a arrepentirse, a hacer y guardar compromisos? ¿Les enseñó cómo orar y estudiar las Escrituras? ¿Están ellos orando, estudiando el Libro de Mormón y asisten a la Iglesia? ¿Trató de prepararlos para el bautismo y la confirmación? ¿Formuló preguntas eficaces? ¿Compartió su testimonio? ¿Pidió referencias? Adapte los planes de las lecciones a medida que vaya mejorando.

Al aprender las lecciones, continúe esforzándose por adquirir un conocimiento profundo de la doctrina. Esfuércese activamente por enseñar con mayor poder. Al estudiar con oración y fe, su conocimiento y su testimonio crecerán; no obstante, no intente enseñar todo lo que sabe. Enseñe el mensaje con claridad y sencillez, basándose en las necesidades individuales y siguiendo la inspiración del Espíritu para enseñar “la porción que le será medida a cada hombre” (Doctrina y Convenios 84:85).

Definición de palabras

Tenemos un poderoso mensaje que tiene un vocabulario singular. Así como el médico habla de manera diferente en la sala de espera que en el quirófano, de la misma manera usted debe aprender a hablar de tal forma que las personas que desconozcan nuestro mensaje entiendan lo que esté enseñando.

A fin de prepararse para ayudar a otras personas a entender palabras que no les sean familiares, estudie la lista de definiciones y términos clave de la sección “Ideas para la enseñanza” de cada lección correspondiente. Familiarícese con las definiciones que se dan. Use los recursos aprobados para buscar las definiciones de otras palabras. Escriba las definiciones en su diario de estudio y compártalas con su compañero y con otras personas para ver si usted las ha entendido correctamente. Si las definiciones no son claras para los demás, revíselas basándose en el material que haya estudiado.

Al enseñar, trate de discernir si la persona a la que enseña desconoce cierta palabra o cierto principio y dedique tiempo a explicar tales palabras y principios. Recuerde enseñar de tal manera que las personas entiendan, a fin de que usted y las personas a las que enseña “[sean] edificados y se [regocijen] juntamente” (Doctrina y Convenios 50:22).

Actividad: Estudio personal

Busque la lección “El mensaje de la restauración del evangelio de Jesucristo” que se encuentra en el capítulo 3. Lea la lista de definiciones clave de la sección “Ideas para la enseñanza”. Busque en la lección tres palabras más que podrían desconocer las personas que usted enseña. Siga las sugerencias que se han dado anteriormente para crear una definición para cada una.

Ideas y sugerencias para el estudio

Cada una de las ideas y sugerencias que aparecen en esta sección pueden hacer que su tiempo de estudio sea más satisfactorio y espiritualmente edificante. Al planificar su sesión de estudio, considere lo siguiente:

  • Comience siempre con una oración.

  • Planifique realizar actividades de estudio que edifiquen su fe en el Salvador y emplee su tiempo de forma productiva.

  • Planifique su estudio teniendo en mente a las personas, sus necesidades y el prepararles para el bautismo y la confirmación y para perseverar hasta el fin. Escriba sus planes de estudio en su agenda diaria.

  • Planifique su estudio haciéndose la pregunta: ¿Qué voy a enseñar hoy? ¿Cómo puedo planificar mi estudio a fin de dar la máxima ayuda posible a las personas a las que enseño? ¿Qué ideas y sugerencias de esta sección incorporaré en mi estudio?

Al planificar las actividades de estudio, experimente con algunas de las ideas y sugerencias que se indican a continuación o con ideas adicionales que aprenda de otras personas.

Aplique y viva lo que aprenda

  • “Compare” a usted mismo lo que aprenda (véase 1 Nefi 19:23).

  • Fije metas para vivir lo que esté aprendiendo.

  • Substituya su propio nombre en un versículo de las Escrituras para personalizarlo.

  • Pregúntese: “¿Qué cambios debo hacer en mi vida como resultado de lo que he aprendido?”. Fije metas apropiadas.

Actividad: Estudio personal

Seleccione una de las referencias de la siguiente lista. Al leer y meditar en el pasaje que haya escogido, determine dos o tres maneras de aplicarlo a su propia vida.

Evalúe hasta qué punto vive los principios que enseña. Elija un aspecto en el que pueda mejorar y haga los planes necesarios para hacerlo.

Escudriñe, medite y recuerde

  • Esté física y mentalmente alerta al estudiar.

  • Estudie en un escritorio o una mesa donde pueda escribir (no estudie acostado ni sentado en la cama) y organice sus materiales de estudio.

  • Ore y pida entendimiento.

  • Estudie por temas.

  • Pregúntese: “¿Qué está diciendo el autor? ¿Cuál es el mensaje central? ¿Cómo se aplica esto a mí? ¿De qué modo ayudaría esto a una persona o familia que estamos enseñando?”.

  • Visualice lo que esté estudiando; por ejemplo, imagínese cómo se sintió Ammón al presentarse ante el rey lamanita.

  • Estudie las palabras de los profetas vivientes (en la Biblioteca del Evangelio y los otros recursos aprobados).

  • Escriba en su diario de estudio las preguntas que tenga y use las Escrituras, las palabras de los profetas actuales y otros materiales de estudio para buscar las respuestas.

  • En un solo versículo de las Escrituras puede haber varios conceptos. Subraye y marque palabras y frases para distinguir entre los conceptos que se encuentran en un solo versículo.

  • Comparta con otros misioneros lo que aprenda. Se puede aprender mucho al explicar una doctrina o un principio a otra persona.

  • Marque los pasajes de las Escrituras y haga apuntes en ellos. En el margen escriba referencias de las Escrituras que aclaren los pasajes que esté estudiando.

  • Aprenda de memoria los pasajes de las Escrituras que expliquen y apoyen los principios que usted enseña.

Utilice los materiales de estudio

  • Utilice las ayudas para el estudio que aparecen en la edición SUD de las Escrituras (la Guía para el Estudio de las Escrituras, la Traducción de José Smith; el índice de la combinación triple; los encabezamientos de los capítulos; las notas al pie de página y los mapas).

  • Use las lecciones misionales y los recursos aprobados de la Iglesia, tales como Biblioteca del Evangelio, Temas del Evangelio y Ensayos sobre temas del Evangelio.

  • Estudie los encabezamientos de los capítulos de las Escrituras. Ese estudio le dará ideas en cuanto a lo que debe buscar en el capítulo.

  • Utilice su diario de estudio para anotar y organizar lo que esté aprendiendo. Repase con frecuencia los pensamientos que haya anotado. Organice el diario de tal forma que pueda recordar fácilmente lo que aprenda.

  • Utilice este manual como cuaderno de trabajo. Utilice las anotaciones (si usa la versión digital) o el espacio provisto al margen para notas, a fin de registrar sus impresiones e ideas.

  • Estudie los pasajes de las Escrituras que se incluyen en este manual. Escriba en este mismo manual o en su diario de estudio otros pasajes de las Escrituras que haya encontrado.

Obtenga una visión global

  • Obtenga una perspectiva general, ya sea leyendo rápidamente el libro, el capítulo o el pasaje o estudiando los encabezamientos. Trate de comprender el contexto y los antecedentes históricos.

  • Escriba una oración o un párrafo corto en el que explique el concepto principal del pasaje.

  • Utilice los mapas de la Biblia y otros que se basan en la historia de la Iglesia, para aprender la geografía, las distancias, el clima y el territorio.

  • Estudie la cultura y la secuencia de los acontecimientos. Lea la información histórica en la Guía para el Estudio de las Escrituras y en los resúmenes de los capítulos y las secciones.

Actividad: Estudio personal

Lea los resúmenes de los capítulos de los libros que figuran a continuación y escriba una reseña que describa el entorno, los acontecimientos principales y la doctrina principal de cada libro.

Explore los detalles

  • Al leer, tome nota de las palabras clave y asegúrese de comprender su significado. Utilice las notas al pie de página, los recursos digitales de la Biblioteca del Evangelio, la Guía para el Estudio de las Escrituras y un diccionario para buscar definiciones. Examine las palabras o frases cercanas para descubrir pistas en cuanto al significado de las palabras clave.

  • Busque palabras de enlace, tales como por lo tanto, y otra vez, y así vemos, por lo que y otras. De esa manera podemos ver qué relación tienen entre sí los pasajes anteriores y posteriores.

  • Utilice la Guía para el Estudio de las Escrituras para ver cómo se emplea una misma palabra en otros contextos o cómo hayan empleado esa palabra otros profetas.

  • Busque palabras o frases desconocidas y asegúrese de entenderlas.

Marque las Escrituras

El marcar las Escrituras y hacer anotaciones en ellas le puede ayudar a pensar profundamente acerca de un pasaje o doctrina del Evangelio. Hay muchas maneras de marcar las Escrituras. Busque el método que le sea más práctico. A continuación hallará algunas pautas para marcar una versión impresa de las Escrituras.

  • Use lápices o marcadores de color. Evite usar plumas o bolígrafos cuya tinta traspase el papel.

  • Sombree, subraye, encierre en corchetes o bosqueje parte de un versículo, el versículo entero o un grupo de versículos.

  • Evite el marcar con exceso. El beneficio se pierde si no puede entender sus marcas por tener demasiados apuntes, líneas y colores.

  • Subraye solo unas cuantas palabras clave para hacer resaltar el versículo, la sección o el capítulo.

  • Encierre en un círculo las palabras clave o subráyelas, y después use líneas rectas para conectar las palabras que estén muy relacionadas entre sí.

  • Cuando en un versículo o pasaje haya una serie de puntos relacionados entre sí, numere esos puntos en el margen o en el texto.

  • Use las notas al pie de página como recurso para marcar e interpretar las Escrituras.

  • Coloque en el margen un símbolo (tal como una marca de verificación) para indicar los versículos clave que considere importante recordar.

El marcar las Escrituras le servirá para concentrarse en aplicar lo que aprenda y en enseñar a los demás. Elabore un método que sea compatible y le ayude a lograr su objetivo como misionero.

Actividad: Estudio personal

¿Cuáles de las sugerencias anteriores no ha utilizado aún? Seleccione una sugerencia de la sección “Ideas y sugerencias para el estudio” y póngala en práctica durante la próxima sesión de estudio personal o con el compañero.

Recuerde esto

  • Es importante, para su propia salvación y para su éxito como misionero, esforzarse por que se cumpla su deseo de aprender.

  • Se aprende el Evangelio mediante el estudio, la fe y el poder del Espíritu Santo.

  • El aprendizaje da gozo y rinde muchas bendiciones.

  • El estudio diario personal y con el compañero le fortalece la fe y su capacidad de enseñar por el Espíritu.

  • Utilice una variedad de métodos de estudio que hagan que la experiencia sea significativa y agradable.

Ideas para el estudio y la práctica

Estudio personal

  • Califíquese utilizando el siguiente criterio (1 = nunca, 3 = algunas veces y 5 = casi siempre).

    • Al estudiar, pienso en las personas a las que estoy enseñando.

    • En el transcurso del día, pienso en lo que estudié esa mañana.

    • Al estudiar, acuden a mi mente ideas que no se me habían ocurrido antes.

    • Escribo mis impresiones espirituales y mis ideas en un lugar apropiado.

    • Me duermo cuando estudio.

    • Espero con gusto el estudio personal.

    • Espero con gusto el estudio con el compañero.

    Repase sus respuestas. ¿Qué está haciendo bien? ¿Desearía que alguna de sus respuestas fuera diferente? Fíjese una o dos metas que le sirvan para mejorar la calidad de su estudio.

  • Analice las preguntas de la sección “Considere esto” que se encuentra al principio de este capítulo. ¿Cómo influyen esas preguntas en su estudio?

  • Analice las “Ideas y sugerencias para el estudio”. De cada categoría, seleccione una sugerencia que no haya utilizado y póngala en práctica durante su estudio personal.

  • Luego lea Doctrina y Convenios 138:1–11 y conteste las siguientes preguntas:

    • ¿Qué tuvo que hacer el presidente Smith a fin de que se abriera su entendimiento?

    • ¿Cuáles fueron sus pensamientos en cuanto a la doctrina en la que estaba meditando?

  • Lea la definición de conocimiento en la Guía para el Estudio de las Escrituras y lea también los pasajes indicados en la lista de referencias. En su diario de estudio, escriba una respuesta a la pregunta: “¿Qué conocimientos me serán útiles a fin de servir con mayor eficacia como misionero?”.

  • Seleccione una doctrina del capítulo 3 que desee comprender y enseñar. Escriba en su diario de estudio las preguntas que a usted le gustaría poder responder. Estudie detenidamente esa doctrina durante un período de tiempo y ore específicamente para recibir mayor comprensión. Escriba lo que aprenda.

  • Lea 1 Nefi 10:17; 11:1–6 y conteste la pregunta: “¿Por qué pudo Nefi aprender lo que sabía su padre?”.

Estudio con el compañero

Consejo de distrito, conferencias de zona y consejo de líderes de la misión

  • Escoja un tema de una de las lecciones misionales que haya estudiado detenidamente. Haga lo siguiente:

    • Comparta dos o tres puntos principales que haya aprendido de su estudio y que hayan sido útiles al enseñar esa lección.

    • Describa los métodos de estudio que utilizó, que le ayudaron a descubrir esos puntos (cómo estudió, los recursos que empleó, las preguntas que estaba investigando, etc.).

    • Muestre la forma en que registró y organizó los resultados de su estudio.

    Si hay suficiente tiempo, pida a varios misioneros más que hagan lo mismo.

  • Esta actividad puede realizarse en forma individual o en grupos pequeños. Instruya a los misioneros que seleccionen una de las preguntas que figuran a continuación (o puede crear sus propias preguntas). Pídales que escriban la pregunta.

    • ¿Por qué son las familias tan importantes para el plan de Dios?

    • ¿Por qué tienen las personas pruebas y sufrimiento?

    • ¿Cuál es la función del Espíritu en la conversión?

    Explique que tendrán de cinco a siete minutos para hacer lo siguiente:

    • Buscar por lo menos dos referencias de las Escrituras que den respuesta a la pregunta.

    • Escribir una interpretación sencilla de la forma en que los pasajes que hayan escogido den respuesta a la pregunta.

    • Describir lo que harían para recordar la respuesta.

    • Describir lo que harían para investigar más a fondo la pregunta.

    Invite a varios misioneros (o a cada grupo) a compartir sus respuestas. Analicen las respuestas.

  • Pida a los misioneros que escriban una o dos preguntas acerca de los principios y la doctrina del Evangelio de una de las lecciones del capítulo 3 para las que quisiera encontrar una respuesta. Pídales que compartan las preguntas con el grupo. Para cada pregunta, analicen lo siguiente:

    • ¿Por qué será una bendición para el misionero el encontrar la respuesta a esta pregunta?

    • ¿De qué forma ello bendeciría la vida de las personas a las que enseñan?

    • ¿Cómo puede un misionero encontrar la respuesta?

  • Pida a varios misioneros que compartan un principio del Evangelio que les hayan enseñado sus respectivos compañeros. Pídales que expliquen el principio y que indiquen la manera en que su compañero se lo enseñó.

  • Organice a los misioneros en parejas de compañeros o en grupos pequeños. Asigne a cada grupo que lea un capítulo del Libro de Mormón y que elija una idea de cada una de las categorías de la sección “Ideas y sugerencias para el estudio”. Invite a los miembros de los grupos a aplicar las sugerencias que hayan elegido a medida que estudien juntos el capítulo. Deles de 15 a 20 minutos para la lectura y el análisis. Pida a cada grupo que explique las sugerencias que haya elegido, lo bien que hayan funcionado esas sugerencias y lo que hayan aprendido.

  • Invite a cada uno de los misioneros a pensar en un relato o un acontecimiento de las Escrituras que sea significativo para él o ella (tal como la visión de Lehi del árbol de la vida, el sermón del rey Benjamín, el Sermón del Monte o la aparición de Cristo a los nefitas). Pida a los misioneros que dibujen o describan cómo se imaginan los relatos que hayan escogido. Invite a dos o tres misioneros a compartir lo que hayan visualizado. Pida a otros que cuenten los relatos y los relacionen con la doctrina de una de las lecciones. Lean Moroni 10:3 y analicen el valor de meditar profundamente acerca del conocimiento espiritual.

Presidente de misión, su esposa y sus consejeros

  • De cuando en cuando, participe con los misioneros en su estudio con el compañero.

  • Pida a los misioneros que lleven sus diarios de estudio a las entrevistas. Invíteles a compartir con usted una de sus anotaciones.

  • Durante las entrevistas o en conversaciones, haga algunas de las siguientes preguntas:

    • ¿Qué impresiones ha recibido recientemente al estudiar las Escrituras?

    • Dígame un principio del Evangelio que su compañero le haya enseñado recientemente.

    • ¿Qué capítulo o sección de este manual le ha ayudado más en las últimas dos semanas?

    • ¿Qué está haciendo durante su estudio personal que le ayude a aprender mejor?

  • Durante las conferencias de zona o en los consejos de líderes de la misión pida a los misioneros que relaten experiencias significativas que hayan tenido en su estudio personal y en el estudio con su compañero.

  • Durante las conferencias de zona o en los consejos de líderes de la misión permita que los misioneros compartan ideas para el estudio personal.

  • Comparta con los misioneros conceptos o conocimiento que haya adquirido en su propio estudio personal. También comparta con ellos algunas anotaciones que haya hecho en su diario de estudio y su testimonio de la importancia de estudiar el Evangelio.

  • Durante las entrevistas o en conversaciones, invite a los misioneros a compartir el plan para una de las lecciones misionales. Pregúnteles lo que significa para ellos esa doctrina.