Manuales y llamamientos
    4. El consejo de barrio
    Notas al pie de página
    Tema

    “4. El consejo de barrio”, Manual 2: Administración de la Iglesia, 2019

    “4. El consejo de barrio”, Manual 2

    4.

    El consejo de barrio

    4.1

    Consejos en la Iglesia

    La Iglesia del Señor se gobierna por medio de consejos a nivel general, de Área, de estaca y de barrio. Estos consejos son fundamentales para el orden de la Iglesia.

    Bajo las llaves del liderazgo del sacerdocio en cada nivel, los líderes deliberan en consejo para el beneficio de las personas y las familias. Los miembros de los consejos también planifican la obra de la Iglesia que se relaciona con sus asignaciones. Los consejos eficaces invitan la plena expresión de sus miembros y unifican sus esfuerzos al responder a las necesidades de las personas, las familias y las organizaciones.

    4.2

    Obispado

    El obispado tiene la responsabilidad de todos los miembros, las organizaciones y las actividades del barrio. Se reúne generalmente por lo menos una vez a la semana; asisten también el secretario de barrio y el secretario ejecutivo del barrio. Para los puntos sugeridos de la agenda, véase 18.2.6.

    Las decisiones del obispo están mejor fundadas y se llevan mejor a la práctica cuando se toman después de conversar con sus consejeros y, cuando sea apropiado, con el consejo de barrio. En estas conversaciones, el obispo no divulga información que deba mantener confidencial.

    4.3

    Comité ejecutivo del sacerdocio

    El comité ejecutivo del sacerdocio de barrio (CES) se ha discontinuado. Los puntos de la agenda de las reuniones del CES ahora se incluyen en las reuniones del consejo de barrio. Un asunto delicado podría tratarse en una reunión extendida del obispado a la que asista el presidente del cuórum de élderes, la presidenta de la Sociedad de Socorro o ambos.

    4.4

    Consejo de barrio

    Por ser el sumo sacerdote presidente del barrio, el obispo preside el consejo de barrio. Este consejo está constituido por el obispado, el secretario de barrio, el secretario ejecutivo de barrio y los presidentes de cuórum de élderes, la Sociedad de Socorro, los Hombres Jóvenes, las Mujeres Jóvenes, la Primaria y la Escuela Dominical.

    Según sea necesario, se puede invitar a asistir a las reuniones del consejo de barrio al líder misional de barrio (si se ha llamado; véase 5.1.1), al líder de templo e historia familiar de barrio (si se ha llamado; véase 5.4.1), a los consejeros de la presidencia del cuórum de élderes y a las consejeras de la presidencia de la Sociedad de Socorro. El obispo también puede invitar a los misioneros de tiempo completo a reunirse con el consejo de barrio si lo estima necesario.

    Los miembros del consejo de barrio se esfuerzan por ayudar a las personas a edificar testimonios, recibir ordenanzas de salvación, guardar los convenios y llegar a ser seguidores consagrados de Jesucristo (véase Moroni 6:4–5). Todos los miembros del consejo de barrio tienen la responsabilidad general del bienestar de los miembros del barrio. Además, los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares tienen la responsabilidad específica de velar por cada miembro de su organización y fortalecerlo.

    Por lo general, el consejo de barrio al completo trata únicamente asuntos que (1) se beneficiarían de la coordinación entre organizaciones, (2) se beneficiarían del análisis y el esfuerzo conjunto del consejo o (3) que son de interés general para todo el barrio. La mayoría de los asuntos propios de una organización auxiliar o del sacerdocio deben tratarlos los líderes de dicha organización y no todo el consejo de barrio. Además, los miembros del consejo de barrio pueden tratar en privado con el obispo cuestiones delicadas o confidenciales.

    4.5

    La labor del consejo de barrio

    4.5.1

    Ayudar a cada persona a progresar

    Los miembros del consejo de barrio realizan casi toda su obra fuera de las reuniones de consejo. Trabajan con sus consejeros y con los hermanos ministrantes, las hermanas ministrantes y otras personas para cuidar de aquellos en sus organizaciones y de otras personas que necesiten ayuda.

    Los miembros del consejo de barrio se esfuerzan por estar informados de las necesidades, el bienestar y el progreso espiritual de los miembros de sus organizaciones. También se mantienen informados sobre los miembros que tienen problemas especiales o circunstancias variables. Toda esta información les permite fortalecer a quienes más precisan su ayuda, al tiempo que respetan la privacidad de las personas y las familias. Solo el obispo trata los asuntos de dignidad personal.

    Los siguientes recursos pueden ayudar a los miembros del consejo de barrio a estar al tanto del progreso de los miembros y los investigadores:

    1. Informes sobre la participación de los miembros, como el Informe trimestral del barrio. Estos informes los prepara el secretario de barrio; proporcionan información sobre la actividad de la Iglesia, el estado de las ordenanzas y las tendencias de las personas, los grupos según las edades y todo el barrio. En los barrios que utilicen un programa de computadora para el mantenimiento de registros de la Iglesia, el secretario puede preparar otros informes que tengan información útil.

    2. Información de las entrevistas de ministración (véanse 7.4.4, 9.5.4).

    3. Formulario de Progreso de nuevos miembros y de miembros que se hayan vuelto a activar. Los miembros del consejo de barrio emplean este formulario para planificar maneras específicas de enseñar y fortalecer a los miembros nuevos, desde el momento de su bautismo y confirmación hasta que reciban la investidura del templo. También pueden utilizar este formulario para planificar cómo ayudar a los miembros menos activos a prepararse para recibir las ordenanzas que sean apropiadas para su edad, entre ellas, las ordenanzas del templo.

    4. Informe de progreso. Los misioneros de tiempo completo utilizan este formulario para registrar el progreso de cada investigador. Los misioneros comparten esta información con el líder misional de barrio (si se ha llamado; véase 5.1.1) o con el miembro de la presidencia del cuórum de élderes que dirige la obra misional en el barrio. Este comparte esta información con el presidente del cuórum de élderes y con la presidenta de la Sociedad de Socorro, quienes pueden darla a conocer en el consejo de barrio.

    4.5.2

    Ayudar a fortalecer el barrio

    Los miembros del consejo de barrio trabajan conjuntamente para edificar la fortaleza espiritual y la unidad en el barrio. El consejo de barrio también supervisa la planificación de las actividades de barrio, las cuales deben planificarse para cumplir con objetivos centrados en el Evangelio. Para más información sobre actividades, véase el capítulo 13.

    4.6

    Reuniones del consejo de barrio

    Por lo general, el consejo de barrio se reúne cada semana, pero podría reunirse con menos frecuencia. La reunión no suele durar más de una hora.

    El obispo preside la reunión. Si estuviera ausente, puede asignar a un consejero para que presida. Sin embargo, no se toman decisiones importantes en su ausencia.

    4.6.1

    Principios rectores

    Los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares asisten a las reuniones de consejo de barrio con una doble función: (1) como miembros del consejo de barrio que ayudan al obispo a tratar las necesidades y los problemas del barrio, y a encontrar soluciones, y (2) como representantes de sus organizaciones. Buscan la guía del Espíritu Santo al estar unidos en amor e interés por las personas a las que sirven.

    Las reuniones de consejo de barrio deben centrarse en asuntos que fortalezcan a las personas y a las familias. El consejo dedica un tiempo mínimo a cuestiones de calendarios, planificación de actividades y otros asuntos administrativos.

    Durante la reunión, el obispo explica cada asunto que se va a tratar, pero por lo general no decide cómo resolver el asunto hasta que haya oído las deliberaciones. Fomenta la deliberación sin dominarla. Formula preguntas y puede pedir sugerencias a determinados miembros del consejo. Escucha detenidamente antes de tomar una decisión. Las deliberaciones deben fomentar un espíritu de inspiración.

    Se anima a los miembros del consejo a hablar con franqueza, tanto por su experiencia personal como por sus cargos como líderes de organización. Tanto los hombres como las mujeres deben sentir que se valoran sus comentarios como participantes con pleno derecho. El obispo pide la opinión de las líderes de la Sociedad de Socorro, las Mujeres Jóvenes y la Primaria en todos los asuntos que considere el consejo de barrio. El punto de vista de las mujeres es a veces diferente del de los hombres y añade una perspectiva esencial para entender y satisfacer las necesidades de los miembros.

    Después de una deliberación abierta, el obispo puede tomar una decisión o esperar a tratar el asunto más a fondo con sus consejeros. Una vez que tome la decisión, los miembros del consejo deben apoyarla en un espíritu de unidad y armonía.

    Si los miembros del consejo tuvieran fuertes sentimientos de incertidumbre respecto a una decisión importante, el obispo podría esperar a otra reunión del consejo para estudiar el asunto con más detenimiento y buscar confirmación espiritual y unidad.

    Los miembros del consejo deben mantener confidencial cualquier información privada o delicada relacionada con los miembros, las familias y los temas que se traten.

    4.6.2

    Agenda de ejemplo

    Bajo la dirección del obispo, el secretario ejecutivo prepara una agenda para la reunión de consejo de barrio. El obispo invita a los miembros del consejo a ponerse en contacto con el secretario ejecutivo para incluir puntos en la agenda. El secretario ejecutivo también puede sugerir temas a tratar, incluso los de reuniones anteriores que tal vez necesiten análisis o seguimiento adicionales. El secretario ejecutivo también puede preparar un calendario de futuros eventos del barrio para que los miembros del consejo lo revisen.

    A continuación figura una lista de puntos que se podrían incluir en la agenda. El obispo no debe intentar abordarlos todos en cada reunión. Más bien, decide el orden de prioridad de la agenda de cada reunión para tratar los puntos más importantes en primer lugar. En vez de analizar demasiados asuntos de manera superficial, es mejor centrarse en unos pocos que bendecirán al mayor número de personas y familias. El obispo depende de la inspiración para saber qué asuntos son más importantes en un momento dado.

    1. Informar de las asignaciones. Informes breves de asignaciones de la última reunión.

    2. Bienestar espiritual y temporal. Analizar el bienestar espiritual y temporal de personas y familias específicas, y cómo se satisfacen sus necesidades mediante la ministración. Trazar planes para ayudar a satisfacer necesidades, incluso las necesidades a largo plazo. Analizar la forma de fortalecer a las personas y a las familias, y apoyar a los hermanos y a las hermanas ministrantes en sus esfuerzos. Para más información, véase 6.2.2.

    3. Misional. Elaborar y revisar el plan misional del barrio (véase 5.1.8). Utilizando el Informe de progreso, revisar los candidatos al bautismo y los investigadores que actualmente estén progresando. El obispo podrá invitar al líder misional de barrio a asistir y dirigir esta revisión (si se ha llamado; véase 5.1.1), o podrá invitar al miembro de la presidencia del cuórum de élderes que dirige la obra misional para que lo haga. Para más información, véase 5.1.2.

    4. Retención de conversos. Revisar el progreso de cada miembro nuevo inscrito en el formulario Progreso de miembros nuevos y de miembros que se hayan vuelto a activar; planificar maneras de ayudarlos a seguir progresando (véase 5.2.3). Para informarse sobre las recomendaciones para el templo de uso limitado y la ordenación al sacerdocio para nuevos conversos, véase 5.2.2.

    5. Activación. Revisar el progreso y el hermanamiento de los miembros menos activos inscritos en el formulario Progreso de miembros nuevos y de miembros que se hayan vuelto a activar; planificar maneras de ayudarlos a seguir progresando (véase 5.3.2).

    6. Templo e historia familiar. Revisar el progreso de los miembros que se estén preparando para recibir las ordenanzas del templo. Cuando el obispo lo considere necesario, analizar la manera de animar a los miembros a participar más plenamente en la obra del templo y de historia familiar. El obispo podrá invitar al líder de templo e historia familiar de barrio (si se ha llamado; véase 5.4.1) a asistir y dirigir esta revisión, o podrá invitar al miembro de la presidencia del cuórum de élderes asignado a la obra del templo y de historia familiar para que lo haga. Para más información, véase 5.4.2.

    7. Aprendizaje y enseñanza del Evangelio. Analizar cómo mejorar el aprendizaje y la enseñanza del Evangelio tanto en la Iglesia como en el hogar (véase 5.5.2). Analizar también la forma de mejorar la eficacia de las reuniones de consejo de maestros.

    8. Informes de las organizaciones. Informes de las labores del cuórum de élderes y de las organizaciones auxiliares. Esta parte de la reunión debe ser breve a fin de que no desvíe la atención del enfoque principal del consejo: las personas.

    9. Planificación. Planificar el calendario y las actividades para atender las necesidades espirituales, temporales y sociales de los miembros del barrio (véase el capítulo 13).

    10. Fondo Perpetuo para la Educación (donde se haya aprobado el programa). Repasar el progreso de los participantes en el programa.

    11. Instrucción final del obispado.

    4.6.3

    Emprender un curso de acción

    El consejo de barrio busca inspiración para establecer un curso de acción que bendiga la vida de los miembros. El consejo debe centrarse en ayudar a las personas, no en administrar programas.

    Los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares se valen de sus propias reuniones de liderazgo para revisar las decisiones del consejo de barrio y solicitar la ayuda de otros miembros de su organización para cumplir con las asignaciones del consejo.

    Al emprender un curso de acción, los miembros del consejo deben evitar sobrecargar a las personas y a las familias (véanse Mosíah 4:27; Doctrina y Convenios 10:4). La prioridad primordial de cada miembro es su propia familia. El consejo de barrio se asegura de que haya un equilibrio adecuado entre las obligaciones del miembro hacia su familia y sus responsabilidades en la Iglesia.

    Los miembros del consejo de barrio evalúan con regularidad cada curso de acción y rinden un informe de sus asignaciones. En la mayoría de los casos, el progreso requerirá atención constante y asignaciones de seguimiento.

    4.6.4

    Responsabilidades del secretario de barrio

    El secretario de barrio lleva un registro de las asignaciones y las decisiones tomadas durante las reuniones del consejo de barrio. Se asegura de que la información que utilice el consejo de barrio sea precisa y oportuna, y facilita las copias más recientes del formulario Progreso de miembros nuevos y de miembros que se hayan vuelto a activar. Además, aporta información estadística pertinente extraída del programa de computadora para el mantenimiento de registros de la Iglesia. Toma la iniciativa de informar al obispado y a los miembros del consejo de barrio acerca de la información que encuentre en esas fuentes, en vez de esperar a que ellos se la pidan.

    En el Manual 1, 13.4.2 se explican otras responsabilidades del secretario de barrio.

    4.6.5

    Responsabilidades del secretario ejecutivo

    El secretario ejecutivo prepara las agendas de las reuniones del consejo de barrio tal como se explica en 4.6.2. El obispo también podría pedirle que se mantenga en contacto con los miembros del consejo para dar seguimiento a sus asignaciones y que consiga informes de los miembros del consejo sobre el estado de los investigadores, los miembros nuevos, los miembros que regresan a la actividad y de otros asuntos.

    En el Manual 1, 13.4.4 se explican otras responsabilidades del secretario ejecutivo de barrio.

    4.7

    Abuso o maltrato: Prevención y respuesta

    En los consejos de estaca y de barrio, las presidencias de estaca y los obispados repasan con regularidad las normas y pautas sobre cómo prevenir y proceder ante el maltrato y el abuso. Enseñan los mensajes clave que se hallan en “Preventing and Responding to Abuse” [Cómo prevenir o proceder ante el maltrato y el abuso], un anexo a la carta de la Primera Presidencia con fecha del 26 de marzo de 2018 (véase ministeringresources.ChurchofJesusChrist.org). Fomentan el diálogo por parte de los miembros del consejo. Los líderes y miembros del consejo deberán procurar la guía del Espíritu a medida que enseñen y traten este tema delicado.

    Además, los miembros del consejo deben ver y analizar el video Protejamos a los niños: Cómo proceder ante el maltrato y el abuso de los niños (véase ministeringresources.ChurchofJesusChrist.org).

    Después, los miembros del consejo tratan este material en sus reuniones de presidencia y con otras personas, según sea necesario.

    A menudo, la situación de abuso o maltrato le es manifestada a un maestro o asesor en quien se confía. Los miembros de los consejos de estaca y de barrio ayudan a los líderes, maestros y miembros a tomar las medidas adecuadas para prevenir el abuso o maltrato y responder ante ello, incluso denunciarlo a las autoridades civiles correspondientes.