20. Ordenanzas y bendiciones del sacerdocio
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    “20. “Ordenanzas y bendiciones del sacerdocio”, Manual 2: Administración de la Iglesia, 2019

    “20. Ordenanzas y bendiciones del sacerdocio”, Manual 2

    20.

    Ordenanzas y bendiciones del sacerdocio

    En este capítulo se detallan las instrucciones para efectuar ordenanzas y bendiciones del sacerdocio. Los presidentes de estaca y los obispos también deben estar al tanto de las normas sobre ordenanzas que se detallan en el Manual 1, capítulo 16.

    20.1

    Instrucciones generales

    Una ordenanza, como la del bautismo, es un acto sagrado que se efectúa por la autoridad del sacerdocio. Las ordenanzas del bautismo, la confirmación, la ordenación al Sacerdocio de Melquisedec (en el caso de los hombres), la investidura del templo y el sellamiento en el templo son necesarias para la exaltación de toda persona responsable de sus actos. Se les llama ordenanzas de salvación. Como parte de cada ordenanza de salvación, la persona que la recibe hace convenios con Dios.

    Para efectuar una ordenanza de salvación se requiere autorización de un líder del sacerdocio que posea las llaves correspondientes o que actúe bajo la dirección de una persona que posea esas llaves. También se requiere esa autorización para otorgar el nombre y bendecir a un niño; dedicar una sepultura; dar una bendición patriarcal; y preparar, bendecir y repartir la Santa Cena. Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden consagrar aceite, bendecir a enfermos, dar bendiciones de padre y otras bendiciones de consuelo y de consejo sin solicitar primero la autorización de un líder del sacerdocio.

    Los hermanos que realicen las ordenanzas y las bendiciones deben prepararse llevando una vida digna y esforzándose por recibir la guía del Santo Espíritu. Deben efectuar cada ordenanza o bendición de manera solemne, asegurándose de que cumpla con los siguientes requisitos:

    1. Se debe efectuar en el nombre de Jesucristo.

    2. Se debe efectuar por la autoridad del sacerdocio.

    3. Se debe efectuar incluyendo todo procedimiento necesario, como el uso de palabras específicas o el uso de aceite consagrado, por ejemplo.

    4. La debe autorizar la autoridad presidente que posea las llaves correspondientes (por lo general, el obispo o el presidente de estaca), si fuera necesario, según las instrucciones de este capítulo.

    El líder del sacerdocio que supervisa la ordenanza o bendición debe asegurarse de que quien la efectúe tenga la autoridad del sacerdocio correspondiente, sea digno, conozca el procedimiento adecuado y lo siga. Los líderes también deben procurar que la ordenanza o la bendición sea una experiencia reverente y espiritual.

    Si la ordenanza o la bendición se llevaran a cabo en la reunión sacramental, el obispo se asegurará de que se realicen de forma apropiada. Para evitar avergonzar al poseedor del sacerdocio, el obispo corrige discretamente los errores solo si los elementos esenciales de la ordenanza o bendición no fueran correctos.

    Los que dan bendiciones del sacerdocio pronuncian palabras de bendición (“Yo te bendigo [o te bendecimos] para que…”) en vez de decir una oración (“Padre Celestial, por favor bendice a esta persona para que…”).

    20.1.1

    Participación en ordenanzas y en bendiciones

    Solo los hermanos que poseen el sacerdocio correspondiente y sean dignos pueden efectuar la ordenanza o bendición, o formar parte del círculo. Aquellos que participan por lo general se limitan a unos pocos, entre ellos, los líderes del sacerdocio, familiares cercanos y personas más allegadas, como los hermanos ministrantes. No se aconseja la práctica de invitar a grupos numerosos de familiares, amigos y líderes para que participen en una ordenanza o bendición. El que participen demasiadas personas puede llegar a hacerlo complicado y restar espiritualidad a la ordenanza. Las únicas personas requeridas son las que efectúan la ordenanza y las que presiden. Las demás proporcionan apoyo y sostén al portavoz.

    Cuando varios hermanos participan en una ordenanza o bendición, cada uno coloca levemente la mano derecha sobre la cabeza de la persona que la recibe (o debajo del bebé al que bendicen) y la mano izquierda sobre el hombro del hermano que esté a la izquierda.

    Aunque solo un número limitado de hermanos forme parte del círculo cuando una persona recibe una ordenanza o bendición, por lo general se invita a los miembros de la familia a asistir.

    Los líderes alientan a los hermanos dignos, y que poseen el sacerdocio necesario, a efectuar o participar en las ordenanzas y bendiciones de sus familiares.

    20.1.2

    Dignidad para participar en una ordenanza o bendición

    Solo un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec que sea digno de una recomendación para el templo puede pronunciar las palabras al confirmar a alguien miembro de la Iglesia, conferir el Sacerdocio de Melquisedec, ordenar a una persona a un oficio de ese sacerdocio o apartar a alguien para servir en un llamamiento de la Iglesia.

    Siguiendo la guía del Espíritu y las instrucciones del siguiente párrafo, los obispos y presidentes de estaca tienen la discreción de permitir a los poseedores del sacerdocio que no sean plenamente dignos de entrar en el templo el llevar a cabo algunas ordenanzas y bendiciones o participar en ellas. Sin embargo, si un poseedor del sacerdocio tiene pecados graves sin resolver, los oficiales que presiden no deben permitirle tal participación.

    El obispo puede permitir que un padre que posea el Sacerdocio de Melquisedec le dé nombre y bendiga a sus hijos, incluso cuando el padre no sea totalmente digno de entrar en el templo. De igual manera, el obispo puede permitir que un padre que sea presbítero o que posea el Sacerdocio de Melquisedec bautice a sus hijos o los ordene a los oficios del Sacerdocio Aarónico. Se puede permitir que un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec en circunstancias semejantes forme parte del círculo para confirmar a sus hijos, para conferirles el Sacerdocio de Melquisedec o para apartar a su esposa o sus hijos; sin embargo, no puede pronunciar las palabras de la ordenanza.

    20.1.3

    Efectuar una ordenanza o una bendición en otro barrio

    Para pronunciar las palabras de dar el nombre y bendecir a un niño, bautizar o confirmar a una persona, ordenar a alguien a un oficio del sacerdocio o dedicar una sepultura en un barrio que no sea el suyo, el poseedor del sacerdocio debe mostrarle al oficial presidente la recomendación vigente para el templo o entregarle un formulario de Autorización para efectuar una ordenanza firmado por un miembro de su obispado.

    20.1.4

    Efectuar ordenanzas con personas con discapacidades, o a favor de ellas

    Las pautas para efectuar ordenanzas con personas con discapacidades, o a favor de ellas, se encuentran en el Manual 1, 16.1.8 y 16.1.9.

    Para conocer las pautas para interpretar ordenanzas para personas sordas o con discapacidades auditivas, véase 21.1.26 en este manual.

    20.1.5

    Traducir ordenanzas y bendiciones

    Las pautas para traducir ordenanzas y bendiciones se encuentran en el Manual 1, 16.1.2.

    20.1.6

    Instrucciones para efectuar ordenanzas y bendiciones

    Las siguientes publicaciones proporcionan instrucciones sobre cómo efectuar ordenanzas y bendiciones:

    1. Este capítulo del manual.

    2. Guía para la familia, págs. 21–29.

    3. Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte B, págs. 43–44.

    Valiéndose de ellas, los líderes del sacerdocio enseñan a los hermanos varones la manera de efectuar ordenanzas y bendiciones. Los líderes se aseguran de que cada poseedor del sacerdocio tenga la Guía para la familia o Deberes y bendiciones del sacerdocio, Parte B, a fin de que tenga su propio ejemplar de estas instrucciones.

    Los líderes no deben producir ni utilizar otras publicaciones en las que se den instrucciones para las ordenanzas, las bendiciones o las oraciones, a menos que la Primera Presidencia lo haya autorizado.

    20.2

    Nombre y bendición de niños pequeños

    20.2.1

    Pautas generales

    “Todo miembro de la Iglesia de Cristo que tenga hijos deberá traerlos a los élderes ante la iglesia, quienes les impondrán las manos en el nombre de Jesucristo y los bendecirán en su nombre” (Doctrina y Convenios 20:70). De acuerdo con esa revelación, solo los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec que sean dignos pueden participar en la ordenanza de dar nombre y bendecir a los niños. Los líderes del sacerdocio deben informar de esta instrucción a los miembros antes de que se dé el nombre y se bendiga a sus hijos. Al mismo tiempo que preservan la naturaleza sagrada de la bendición, los líderes deben hacer todo esfuerzo posible por evitar avergonzar u ofender a una persona o a una familia.

    Normalmente, los niños deben recibir el nombre y una bendición durante una reunión de ayuno y testimonios en el barrio en el que sus padres sean miembros inscritos.

    20.2.2

    Instrucciones para dar nombre y bendecir a un niño pequeño

    Cuando se bendice a un bebé, los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec se colocan en círculo y ponen las manos debajo del pequeño. Cuando se bendice a un niño de más edad, los hermanos colocan las manos levemente sobre la cabeza del niño. La persona que pronuncia la bendición:

    1. Se dirige al Padre Celestial.

    2. Declara que la bendición se efectúa por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

    3. Da un nombre al niño.

    4. Pronuncia palabras de bendición de acuerdo con lo que le indique el Espíritu.

    5. Termina en el nombre de Jesucristo.

    20.2.3

    Registro y certificado de la bendición

    Antes de bendecir a un niño, el secretario de barrio prepara un Registro de bendición de niño. Después de la bendición, el secretario se asegura de que el formulario esté completo y lo procesa o lo distribuye de acuerdo con las instrucciones del formulario. El secretario también prepara un certificado de la bendición. El obispo firma el certificado y él o el secretario lo entregan a los padres o a los tutores del niño.

    Si el niño hubiera nacido fuera de los vínculos matrimoniales, el nombre en la cédula de miembro y en el certificado de bendición deberá ser igual al que aparezca en el certificado de nacimiento o ficha del registro civil. Si no hubiera certificado de nacimiento ni ficha de registro civil, el nombre se ceñirá a las costumbres del lugar.

    20.3

    Bautismo y confirmación

    20.3.1

    Niños que son miembros inscritos

    Bajo la dirección de la autoridad que preside, se debe bautizar y confirmar a los niños que son miembros inscritos el día que cumplan los ocho años o tan pronto como sea razonable después de su octavo cumpleaños. Estos son niños que ya tienen una cédula de miembro de la Iglesia.

    El obispo presta atención especial a los niños de siete años del barrio, asegurándose de que los padres, las líderes y los maestros de la Primaria, así como aquellos que hayan sido asignados para ministrar a esas familias, los ayuden a prepararse para el bautismo y la confirmación. Los líderes del Sacerdocio de Melquisedec y de la Sociedad de Socorro también animan a los padres a enseñar y preparar a sus hijos para recibir esta ordenanza. El obispo se asegura de que los niños que hayan llegado a la edad de ocho años tengan amplias oportunidades de aceptar el Evangelio y bautizarse.

    20.3.2

    Conversos

    Los conversos deben ser bautizados y confirmados cuando hayan reunido los requisitos que se detallan en las “Instrucciones para entrevistas” en el Manual 1, 16.3.3.

    Los bautismos de conversos se definen como bautismos de (1) personas de nueve años de edad en adelante que nunca hayan sido bautizadas ni confirmadas y (2) niños de ocho años cuyos padres no sean miembros de la Iglesia o vayan a ser bautizados y confirmados al mismo tiempo que los hijos.

    20.3.3

    Entrevistas para el bautismo y la confirmación

    El obispo o un consejero asignado lleva a cabo las entrevistas para el bautismo y la confirmación de los niños de ocho años que son miembros inscritos y de los niños de ocho años que no son miembros inscritos pero tienen por lo menos un padre o tutor legal que es miembro.

    Los misioneros de tiempo completo entrevistan a los conversos (como se define en 20.3.2) para el bautismo y la confirmación.

    Las instrucciones para las entrevistas se hallan en el Manual 1, 16.3.3.

    20.3.4

    Servicios bautismales

    Los servicios bautismales deben ser sencillos, breves y espirituales. Por lo general, los líderes de barrio o estaca dirigen servicios bautismales mensuales para todos los niños de ocho años que sean miembros inscritos en el barrio o la estaca. Los miembros no deben solicitar horas especiales ni un tiempo en particular, ni determinar la agenda del programa del servicio bautismal.

    Entre las personas a las que se podría invitar a un servicio bautismal se incluyen miembros de la familia, otros parientes, amigos, líderes del sacerdocio, hermanos y hermanas ministrantes, oficiales y maestros de organizaciones auxiliares que van a trabajar con el nuevo miembro e investigadores a los que se esté enseñando. También pueden asistir otros miembros del barrio.

    No se deberán planificar servicios bautismales para los lunes por la noche.

    20.3.4.1

    Servicios en los que participe solamente un barrio

    Para niños inscritos de ocho años de edad. Un miembro del obispado preside los servicios bautismales de los niños de ocho años que son miembros inscritos cuando en los servicios participe solamente un barrio.

    Un miembro del obispado supervisa la planificación de estos servicios bautismales. Él puede dirigir los servicios o asignárselo al líder misional de barrio (si se ha llamado; véase 5.1.1) o al miembro de la presidencia del cuórum de élderes que dirige la obra misional. Las líderes de la Primaria pueden ayudar a planificar los servicios bajo la dirección del obispado.

    Para conversos. Si es posible, un miembro del obispado asiste al servicio bautismal de cada converso. Él presidirá los servicios cuando solamente participe un barrio, a menos que esté presente un miembro de la presidencia de estaca.

    Bajo la dirección del obispado, el líder misional de barrio (si se ha llamado) o los miembros de las presidencias del cuórum de élderes y de la Sociedad de Socorro que dirigen la obra misional generalmente trabajan conjuntamente con los misioneros de tiempo completo para planificar estos servicios bautismales. Por lo general dirige los servicios un miembro del obispado, el líder misional de barrio o el miembro de la presidencia del cuórum de élderes que dirige la obra misional. Si ninguno de estos líderes de barrio estuviese disponible, los misioneros de tiempo completo que sean líderes de distrito o de zona pueden planear y dirigir los servicios con la aprobación del presidente de misión.

    20.3.4.2

    Servicios en los que participe más de un barrio

    Para niños inscritos de ocho años de edad. Un miembro de la presidencia de estaca por lo general preside los servicios bautismales de niños inscritos de ocho años de edad cuando en ellos participe más de un barrio. No obstante, la presidencia de estaca puede autorizar a un miembro del sumo consejo para que presida. Debe asistir un miembro del obispado de cada uno de los barrios participantes.

    La presidencia de estaca puede asignar a un miembro del sumo consejo que supervise la planificación de los servicios y los dirija. Las líderes de la Primaria pueden ayudar a planificar estos servicios bajo la dirección de los oficiales que presiden.

    Para conversos. Un miembro de la presidencia de estaca por lo general preside los servicios bautismales de conversos cuando en los servicios participe más de un barrio. No obstante, la presidencia de estaca puede autorizar a un miembro del sumo consejo para que presida. Debe asistir un miembro del obispado de cada uno de los barrios participantes.

    La presidencia de estaca puede asignar a un miembro del sumo consejo o a un obispo que supervise la planificación de los servicios y los dirija.

    20.3.4.3

    Programar servicios bautismales de conversos

    Los servicios bautismales deben programarse tan pronto como un investigador se haya comprometido a ser bautizado. Por lo general no deben posponerse para después de esta fecha a menos que la persona no esté preparada. El bautismo de los miembros de una familia no debe demorarse para que el padre pueda recibir el sacerdocio y efectuar el bautismo él mismo.

    Los servicios bautismales de conversos deben programarse por medio del líder misional de barrio (si se ha llamado; véase 5.1.1) o el miembro de la presidencia del cuórum de élderes que dirige la obra misional. Si el servicio se programara para un domingo, deberá llevarse a cabo a una hora que evite que interfiera con las reuniones regulares del domingo.

    20.3.4.4

    Elementos de un servicio bautismal

    Un servicio bautismal puede incluir:

    1. Música de preludio.

    2. Una breve bienvenida a cargo del líder del sacerdocio que dirija el servicio.

    3. Un himno y una oración iniciales.

    4. Uno o dos discursos breves sobre temas del Evangelio, tales como el bautismo y el Espíritu Santo.

    5. Una selección musical.

    6. Realización del bautismo (véase 20.3.8).

    7. Un tiempo de reverencia mientras las personas que participaron en el bautismo se cambian de ropa. Eso podría incluir música de interludio o cantos de himnos y canciones de la Primaria que sean conocidos. También podría incluir una breve presentación del Evangelio a cargo de los misioneros de tiempo completo para las personas no miembros que puedan estar presentes.

    8. Realización de la confirmación (solo para miembros inscritos de ocho años de edad si no van a ser confirmados en una reunión de ayuno y testimonios; véanse 20.3.9 y 20.3.10).

    9. Una oportunidad para que los nuevos conversos compartan su testimonio, si lo desean.

    10. Un himno y una oración finales.

    11. Música final.

    20.3.5

    Pilas bautismales

    Los misioneros coordinan el uso de la pila bautismal con el obispo agente o con otra persona que haya sido nombrada para ello por la presidencia de estaca. El horario para usar la pila bautismal debe permitir a los misioneros tener bautismos una vez por semana, o más seguido si fuera necesario. No obstante, los misioneros no deben pretender utilizar la pila a horas que no sean razonables. No se cobra por el uso de la pila bautismal.

    Un adulto responsable deberá estar presente mientras se esté llenando la pila bautismal, y debe permanecer allí hasta que esté vacía y segura. La pila se deberá vaciar y limpiar inmediatamente después de cada servicio bautismal. Siempre que haya agua en la pila se deberán tomar las medidas apropiadas de seguridad.

    Cuando la pila bautismal no se esté usando, se deberán cerrar con llave todas las puertas que permitan acceder a ella.

    Si no hubiera una pila bautismal disponible, cualquier masa de agua que no ofrezca peligro se podrá utilizar para un bautismo, siempre que sea suficientemente amplia para sumergir a la persona y permitir que el poseedor del sacerdocio que efectúa el bautismo esté de pie junto a dicha persona. El agua para los bautismos no debe dedicarse.

    20.3.6

    Ropa para bautismos

    La persona que efectúe un bautismo y la persona que se bautice visten ropa blanca que no transparenta cuando está mojada. Una persona que ha recibido la investidura usa el gárment del templo bajo esta ropa al efectuar un bautismo.

    Las unidades locales deben disponer de ropa bautismal y no deben cobrar por su uso. Esta ropa se compra con fondos del presupuesto. El obispo puede pedir a los miembros que limpien y arreglen la ropa.

    20.3.7

    Testigos del bautismo

    Dos presbíteros o dos poseedores del Sacerdocio de Melquisedec actúan como testigos de cada bautismo para asegurarse de que este se efectúe debidamente. El bautismo debe repetirse si las palabras no se pronuncian exactamente como aparecen en Doctrina y Convenios 20:73 o si parte del cuerpo o de la vestimenta de la persona no quedan sumergidas por completo.

    20.3.8

    Instrucciones para efectuar el bautismo

    Un presbítero, o un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec, puede efectuar la ordenanza del bautismo bajo la dirección de la autoridad que preside. Para ello:

    1. Se pone de pie en el agua junto con la persona a la que vaya a bautizar.

    2. Con la mano izquierda toma la muñeca derecha de la persona (por comodidad y seguridad). A su vez, la persona que se vaya a bautizar toma la muñeca izquierda del poseedor del sacerdocio con su mano izquierda.

    3. Quien efectúa el bautismo levanta el brazo derecho en forma de escuadra.

    4. Declara el nombre completo de la persona y dice: “Habiendo sido comisionado por Jesucristo, yo te bautizo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén” (Doctrina y Convenios 20:73).

    5. Se asegura de que la persona se tape la nariz con la mano derecha (por comodidad). Entonces el poseedor del sacerdocio coloca su mano derecha en la parte superior de la espalda de la persona y la sumerge por completo, incluso las prendas que esta viste.

    6. Ayuda a la persona a salir del agua.

    Los bautismos de conversos por lo general los efectúa un poseedor del sacerdocio del barrio o uno de los misioneros que enseñó a la persona. Un converso también puede solicitar que otro miembro que reúna los requisitos efectúe el bautismo.

    20.3.9

    La confirmación y el don del Espíritu Santo

    La persona es confirmada miembro de la Iglesia y recibe el don del Espíritu Santo después de ser bautizada (véase Doctrina y Convenios 20:41). La persona es miembro de la Iglesia únicamente después de que se hayan efectuado y registrado debidamente las ordenanzas del bautismo y la confirmación (véanse Juan 3:5; Doctrina y Convenios 33:11).

    El obispo posee las llaves para confirmar a miembros inscritos de ocho años de edad. El presidente de misión posee las llaves para confirmar a conversos. Sin embargo, el obispo supervisa la realización de esta ordenanza, ya sea de un miembro inscrito de ocho años de edad o de un converso. El obispo se asegura de que se efectúe poco después del bautismo.

    Se puede confirmar a los miembros inscritos de ocho años en el servicio bautismal o en una reunión sacramental del barrio al que pertenezcan, preferiblemente la reunión de ayuno y testimonios.

    Los conversos son confirmados en cualquier reunión sacramental del barrio donde residan, preferiblemente el domingo siguiente a su bautismo. No se confirma a los conversos en el servicio bautismal.

    Por lo menos un miembro del obispado participa en esta ordenanza. Cuando los élderes misioneros enseñaron a un converso, el obispo debe invitarlos a participar.

    El obispo no lleva a cabo una entrevista por separado para esta ordenanza.

    20.3.10

    Instrucciones para efectuar una confirmación

    Uno o más poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden participar en una confirmación bajo la dirección del obispado. Lo hacen colocando las manos levemente sobre la cabeza de la persona. Luego, aquel que efectúa la ordenanza:

    1. Declara el nombre completo de la persona.

    2. Declara que la ordenanza se efectúa por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

    3. Confirma a la persona miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

    4. Dice las palabras: “Recibe el Espíritu Santo” (no debe decir: “Recibe el don del Espíritu Santo”).

    5. Pronuncia palabras de bendición de acuerdo con lo que le indique el Espíritu.

    6. Termina en el nombre de Jesucristo

    20.3.11

    Registro y certificado de bautismo y confirmación

    Cuando el obispo o un consejero entrevista a un niño de ocho años, llena el Registro de bautismo y confirmación según las instrucciones del formulario. Después del bautismo y la confirmación, el secretario de barrio usa la información del Registro de bautismo y confirmación para actualizar la cédula de miembro del niño.

    Cuando un misionero de tiempo completo entrevista a un candidato para el bautismo, completa todo el Registro de bautismo y confirmación, excepto la información sobre la confirmación. Durante el servicio bautismal, los misioneros entregan este formulario al obispo o a uno de sus consejeros. Después de la confirmación, el obispo o el secretario de barrio completan la información de la confirmación. Entonces el secretario de barrio devuelve dos copias del formulario a los misioneros de tiempo completo, quienes envían una copia a la oficina de la misión para crear una cédula de miembro.

    Llenar y distribuir debidamente el Registro de bautismo y confirmación es esencial para actualizar o crear cédulas de miembro.

    Después de la confirmación, el secretario de barrio prepara un certificado de bautismo y confirmación. El obispo firma el certificado, y él o el secretario lo entregan al nuevo miembro.

    El nombre legal de la persona, según lo defina la ley o la costumbre local, debe quedar registrado en el Registro de bautismo y confirmación y en el certificado.

    20.4

    Santa Cena

    20.4.1

    Pautas generales

    Los miembros de la Iglesia se reúnen el día de reposo para adorar a Dios y tomar la Santa Cena (véanse Doctrina y Convenios 20:75; 59:9). Durante esa sagrada ordenanza participan del pan y del agua en memoria del sacrificio que efectuó el Salvador de Su carne y Su sangre, y para renovar sus convenios (véanse Mateo 26:26–28; Traducción de José Smith, Marcos 14:20–25; Lucas 22:15–20; 3 Nefi 18; Moroni 6:6).

    Bajo la dirección del obispado, los poseedores del sacerdocio bendicen la Santa Cena y la reparten a los miembros de la congregación en cada reunión sacramental. Los poseedores del Sacerdocio Aarónico generalmente se encargan de estos deberes. Bajo la dirección del obispado, el presidente del cuórum de diáconos tiene el privilegio y la responsabilidad de invitar a otros a repartir la Santa Cena. Cuando no hay suficientes diáconos, consulta con un miembro del obispado para determinar a quién se podría pedir ayuda.

    Por lo general, a los maestros y a los presbíteros en el Sacerdocio Aarónico se les debe invitar a repartir la Santa Cena antes de que se invite a hacerlo a poseedores del Sacerdocio de Melquisedec. Cuando haya suficientes poseedores del Sacerdocio Aarónico, no se debe invitar a poseedores del Sacerdocio de Melquisedec a bendecir y repartir la Santa Cena con regularidad.

    Todo poseedor del sacerdocio que participa en esta ordenanza debe comprender que está actuando en nombre del Señor. El obispado anima a los poseedores del sacerdocio a meditar en la Expiación del Salvador durante la preparación, la bendición y la repartición de la Santa Cena. El obispado también se asegura de que los poseedores del sacerdocio mantengan una actitud reverente y digna al participar en esta ordenanza.

    Los que bendicen y reparten la Santa Cena deben vestir modestamente y estar limpios y aseados. La vestimenta y las alhajas no deben ser llamativas ni distraer a los miembros durante la Santa Cena. Se recomienda vestir camisa blanca y corbata, ya que contribuyen a la dignidad de la ordenanza. Sin embargo, no se deben considerar como un requisito obligatorio para que un poseedor del sacerdocio participe. Tampoco se requiere que todos sean iguales en vestimenta y apariencia. Los obispos deberán usar discreción al dar a los jóvenes este tipo de instrucción, teniendo en cuenta sus circunstancias económicas y su madurez en la Iglesia.

    La naturaleza sagrada de esta ordenanza justifica el mayor cuidado y preparación a fin de asegurar el orden y la reverencia. Las asignaciones para bendecir y repartir la Santa Cena deben hacerse de antemano. Los que participen deben estar sentados de manera reverente antes de que empiece la reunión.

    La repartición de la Santa Cena debe ser de forma natural y discreta, no rígida ni excesivamente formal. A los que reparten la Santa Cena no se les debe pedir que adopten ninguna postura o que hagan algo especial, como por ejemplo colocar la mano izquierda detrás de la espalda. El proceso de repartir la Santa Cena no debe resultar llamativo ni restarle importancia al propósito de la ordenanza.

    Los poseedores del sacerdocio deben lavarse las manos minuciosamente con jabón, con una toallita desechable o con otro limpiador antes de preparar, bendecir o repartir la Santa Cena.

    Un poseedor del sacerdocio que haya cometido una transgresión grave no debe preparar, bendecir ni repartir la Santa Cena sino hasta que se haya arrepentido y haya resuelto el asunto con su obispo.

    Aunque la Santa Cena es para los miembros de la Iglesia, el obispado no debe anunciar que se repartirá solo a los miembros, y no se debe hacer nada para evitar que la tomen los que no son miembros.

    20.4.2

    Preparar la Santa Cena

    Los maestros, presbíteros y poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden preparar la Santa Cena. Antes de la reunión, los que preparen la Santa Cena se aseguran de que las bandejas con el pan sin partir, las bandejas con vasitos llenos de agua y los manteles estén en su lugar. Después de la reunión, estos hermanos retiran las bandejas y los manteles.

    Los manteles de la Santa Cena deben ser blancos, no deben ser transparentes y deben estar limpios y planchados. Las bandejas de la Santa Cena deben conservarse limpias. Las bandejas y los vasitos de la Santa Cena se consiguen en los Servicios de Distribución de la Iglesia.

    20.4.3

    Bendecir y repartir la Santa Cena

    Los presbíteros y los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden bendecir la Santa Cena. Los diáconos, los maestros, los presbíteros y los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden repartirla.

    Mientras la congregación canta el himno sacramental, los poseedores del sacerdocio que van a bendecir la Santa Cena se ponen de pie con reverencia, retiran la parte del mantel que cubre las bandejas del pan y parten el pan en trozos pequeños. Cuando terminan de partir el pan, se sientan y se unen al canto del himno. Este himno no se puede reemplazar con solos cantados ni con música instrumental.

    Después del himno, la persona que bendice el pan se arrodilla y ofrece la oración sacramental del pan. Las oraciones sacramentales fueron reveladas por el Señor (véanse Doctrina y Convenios 20:77, 79; Moroni 4–5). El obispo se asegura de que se pronuncien de manera clara, precisa y con solemnidad. Si la persona que bendice la Santa Cena comete un error en las palabras pero se corrige a sí misma, no es necesario hacer otra corrección; pero si no lo corrige, el obispo le indica que debe repetir la oración correctamente. Al hacerlo, el obispo debe tener cuidado de no avergonzar ni perturbar la naturaleza sagrada de la ordenanza.

    Después de la oración, los diáconos u otros poseedores del sacerdocio reparten el pan a la congregación de una manera reverente y ordenada. El oficial que preside es el primero en recibir la Santa Cena. El obispo (o en su ausencia, uno de sus consejeros) preside la reunión sacramental, a menos que se halle en el estrado un miembro de la presidencia de estaca, un Setenta de Área o una Autoridad General. Los miembros del sumo consejo no presiden ni se les ofrece la Santa Cena en primer lugar.

    Mientras el oficial que preside toma la Santa Cena, las demás personas que la reparten podrán dirigirse a los lugares que se les haya designado.

    Después de que el poseedor del sacerdocio entregue la bandeja de la Santa Cena a un miembro, los demás pueden pasarse la bandeja unos a otros, por comodidad.

    Cuando los poseedores del sacerdocio terminan de repartir el pan, llevan las bandejas a la mesa sacramental. Los que ofician en la mesa sacramental colocan el mantel sobre las bandejas del pan y descubren las bandejas del agua. Entonces, la persona que bendice el agua se arrodilla y ofrece la oración sacramental del agua (véase Doctrina y Convenios 20:79), sustituyendo la frase este vino por esta agua.

    Tras la oración, los diáconos u otros poseedores del sacerdocio reparten el agua entre la congregación. Cuando terminan, devuelven las bandejas a la mesa sacramental, esperan hasta que los que ofician cubran las bandejas y entonces vuelven con reverencia a sus asientos.

    Todos los que asisten a la reunión deben ser reverentes durante toda la ordenanza de bendecir y repartir la Santa Cena.

    No se debe tocar música durante la oración, mientras se reparte la Santa Cena, ni como postludio después de que se reparta la Santa Cena.

    20.4.4

    Santa Cena para miembros que no pueden asistir

    Véase “Servicios sacramentales en situaciones fuera de lo común” en 18.2.2.

    20.5

    Consagrar aceite

    Uno o más poseedores del Sacerdocio de Melquisedec deben consagrar aceite de oliva antes de utilizarlo para ungir a los enfermos o afligidos. No puede utilizarse ningún otro aceite. Para consagrar el aceite, el poseedor del sacerdocio:

    1. Sostiene abierto el recipiente que contiene el aceite de oliva.

    2. Se dirige al Padre Celestial.

    3. Declara que actúa por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

    4. Consagra el aceite (no el recipiente) y lo aparta para la unción y la bendición de los enfermos y afligidos.

    5. Termina en el nombre de Jesucristo.

    Los miembros no deben ingerir aceite consagrado ni aplicarlo sobre las partes afectadas del cuerpo.

    20.6

    Bendecir a los enfermos

    20.6.1

    Pautas generales

    Solamente los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden bendecir a los enfermos o afligidos. Por lo general, dos o más poseedores del sacerdocio bendicen a los enfermos, aunque uno solo puede efectuar tanto la unción como el sellamiento si fuera necesario. Si no se dispone de aceite consagrado, se puede dar igualmente una bendición sin la unción en virtud de la autoridad del sacerdocio.

    Un padre que posee el Sacerdocio de Melquisedec normalmente debe bendecir a los miembros de su familia que estén enfermos.

    Los hermanos deben bendecir a los enfermos a petición de la persona enferma o de aquellos a quienes les incumba principalmente la salud de esta, a fin de que la bendición se reciba de acuerdo con su fe (véanse Doctrina y Convenios 24:13–14; 42:43–44, 48–52). Los poseedores del sacerdocio de Melquisedec que visiten hospitales no deben solicitar oportunidades de bendecir a los enfermos.

    Si una persona solicita más de una bendición para la misma enfermedad, el poseedor del sacerdocio no tiene que ungir con aceite después de la primera bendición. En lugar de ello, da la bendición imponiendo las manos y por la autoridad del sacerdocio.

    La bendición de los enfermos consta de dos partes: la unción con aceite y el sellamiento de la unción.

    20.6.2

    Ungir con aceite

    La unción la lleva a cabo un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec, el cual:

    1. Vierte una gota de aceite consagrado sobre la cabeza de la persona.

    2. Pone las manos levemente sobre la cabeza de la persona y la llama por su nombre completo.

    3. Declara que actúa por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

    4. Declara que unge con aceite que ha sido consagrado para ungir y bendecir a los enfermos y afligidos.

    5. Termina en el nombre de Jesucristo.

    20.6.3

    Sellar la unción

    Normalmente, dos o más poseedores del Sacerdocio de Melquisedec ponen las manos levemente sobre la cabeza de la persona. El que sella la unción:

    1. Llama a la persona por su nombre completo.

    2. Declara que sella la unción por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

    3. Pronuncia palabras de bendición de acuerdo con lo que le indique el Espíritu.

    4. Termina en el nombre de Jesucristo

    20.7

    Conferir el sacerdocio y ordenar a un oficio

    El presidente de estaca supervisa cuando se confiere el Sacerdocio de Melquisedec y se ordena a los oficios de élder y de sumo sacerdote. Sin embargo, generalmente el obispo presenta las recomendaciones para esas ordenaciones. Las instrucciones para recomendar, entrevistar y presentar a estos hermanos para un voto de sostenimiento se detallan en el Manual 1, 16.7.1.

    El obispo supervisa el que se confiera el Sacerdocio Aarónico y las ordenaciones a los oficios de diácono, maestro y presbítero. A los hermanos varones dignos por lo general se les ordena a los siguientes oficios según este calendario, pero no antes:

    • Diácono, en enero del año en que cumplan 12 años.

    • Maestro, en enero del año en que cumplan 14 años.

    • Presbítero, en enero del año en que cumplan 16 años.

    Las instrucciones para entrevistar a estos hermanos y presentarlos para un voto de sostenimiento se detallan en el Manual 1, 16.7.2.

    20.7.1

    Instrucciones para efectuar una ordenación

    Cuando se hayan realizado las entrevistas y se hayan obtenido las aprobaciones necesarias:

    1. El presidente de estaca (o alguien bajo su dirección) puede ordenar a la persona al oficio de élder, o puede autorizar a otro poseedor del Sacerdocio de Melquisedec para que lo haga. Solamente los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden formar parte del círculo.

    2. El presidente de estaca (o alguien bajo su dirección) puede ordenar a la persona al oficio de sumo sacerdote, o puede autorizar a otro sumo sacerdote para que lo haga. Solo los sumos sacerdotes pueden formar parte del círculo.

    3. El obispo (o alguien bajo su dirección) puede ordenar a la persona al oficio de diácono, maestro o presbítero. Solo los presbíteros y los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec pueden actuar como portavoces o formar parte del círculo.

    Para participar en una ordenación, la persona debe (1) ser presbítero o poseedor del Sacerdocio de Melquisedec y (2) tener autoridad en el sacerdocio igual o superior a la que se vaya a dar en la ordenanza. Por ejemplo, un élder no debe formar parte del círculo cuando se ordene a un sumo sacerdote, o cuando a un hermano se le aparte a un oficio en el que se tenga que ser sumo sacerdote.

    Para efectuar una ordenación en el sacerdocio, uno o más poseedores del sacerdocio que hayan sido autorizados colocan las manos levemente sobre la cabeza de la persona. Luego, el poseedor del sacerdocio que efectúa la ordenación:

    1. Llama a la persona por su nombre completo.

    2. Declara la autoridad por la cual se efectúa la ordenación (el Sacerdocio Aarónico o el de Melquisedec).

    3. Confiere el Sacerdocio Aarónico o el de Melquisedec, a menos que ya se haya conferido.

    4. Ordena a la persona al oficio correspondiente del Sacerdocio Aarónico o de Melquisedec y le otorga los derechos, los poderes y la autoridad de ese oficio (no se entregan llaves del sacerdocio al conferir el sacerdocio ni al ordenar a uno de esos oficios).

    5. Pronuncia palabras de bendición de acuerdo con lo que le indique el Espíritu.

    6. Termina en el nombre de Jesucristo.

    Las ordenaciones son una oportunidad para dar bendiciones. Por lo general, se proporciona consejo e instrucción detallados cuando se le enseñan sus deberes a la persona, en vez de hacerlo durante la ordenación.

    La ordenación no debe extenderse hasta convertirse en una reunión formal. No es necesario que haya oraciones, testimonios ni instrucción cuando se ordena a alguien.

    20.7.2

    Registro y certificado de ordenación

    Después de una ordenación en el Sacerdocio de Melquisedec, el secretario de estaca se asegura de que el Registro y certificado de ordenación en el Sacerdocio de Melquisedec esté completo y lo distribuye de acuerdo con las instrucciones del formulario. El secretario de estaca o de barrio también prepara un certificado de ordenación que firma el presidente de estaca. Un líder del sacerdocio o un secretario entrega el certificado firmado al miembro.

    Después de una ordenación en el Sacerdocio Aarónico, el secretario de barrio se asegura de que el Registro y certificado de ordenación en el Sacerdocio Aarónico esté completo, y lo procesa o distribuye de acuerdo con las instrucciones del formulario. El secretario de barrio también prepara un certificado de la ordenación. El obispo firma el certificado y él o el secretario lo entregan al miembro.

    El nombre legal de una persona, según lo define la ley o la costumbre local, se debe anotar en el registro de la ordenación y en el certificado.

    20.8

    Bendiciones de padre y otras bendiciones de consuelo y de consejo

    Las bendiciones de padre y otras bendiciones del sacerdocio se dan con objeto de proporcionar dirección y consuelo, según lo que le indique el Espíritu.

    Un padre que posee el Sacerdocio de Melquisedec puede dar bendiciones de padre a sus hijos. Esas bendiciones pueden ser de particular provecho cuando los hijos vayan a estudiar, salgan a la misión, se casen, entren en el servicio militar o cuando afronten dificultades especiales. La familia puede grabar o registrar una bendición de padre en sus registros familiares, pero tales bendiciones no se conservan en los registros de la Iglesia. Los padres deben alentar a sus hijos a solicitar bendiciones de padre en los momentos de necesidad.

    Los poseedores del Sacerdocio de Melquisedec también pueden dar bendiciones de consuelo y de consejo a otros miembros de la familia, y a otras personas que las soliciten.

    Para dar una bendición de padre u otra bendición de consuelo o de consejo, uno o más poseedores del Sacerdocio de Melquisedec colocan levemente las manos sobre la cabeza de la persona. Luego, el poseedor del sacerdocio que da la bendición:

    1. Llama a la persona por su nombre completo.

    2. Declara que la bendición se efectúa por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

    3. Pronuncia palabras de bendición de acuerdo con lo que le indique el Espíritu.

    4. Termina en el nombre de Jesucristo

    20.9

    Dedicar sepulturas

    La persona que dedique una sepultura debe poseer el Sacerdocio de Melquisedec y estar autorizada por el oficial del sacerdocio que dirija el servicio. Para dedicar la sepultura, hace lo siguiente:

    1. Se dirige al Padre Celestial.

    2. Declara que actúa por la autoridad del Sacerdocio de Melquisedec.

    3. Dedica y consagra la sepultura como un lugar de descanso para el cuerpo del fallecido.

    4. Ruega que se bendiga y proteja el lugar hasta la Resurrección (donde resulte apropiado).

    5. Pide al Señor que consuele a la familia y expresa los pensamientos que le dicte el Espíritu.

    6. Termina en el nombre de Jesucristo.

    Si la familia lo prefiere, se puede ofrecer una oración al lado de la sepultura en lugar de una oración dedicatoria.

    Si el cuerpo de un miembro de la Iglesia fuera cremado, el oficial que preside puede valerse de su criterio para determinar si se ha de dedicar el lugar donde se preservarán las cenizas; deberá tomar en cuenta los deseos de la familia, así como las costumbres y leyes locales. Si se dedica el lugar, el poseedor del sacerdocio puede adaptar las instrucciones para dedicar una sepultura.

    20.10

    Apartar a oficiales y a maestros

    Véase 19.4.

    20.11

    Dedicar hogares

    Los miembros de la Iglesia pueden dedicar sus hogares como lugares sagrados donde el Santo Espíritu pueda morar y donde los miembros de la familia puedan adorar, hallar refugio del mundo, crecer espiritualmente y prepararse para lograr relaciones familiares eternas. No es necesario que la casa esté libre de deudas para que sea dedicada. A diferencia de los edificios de la Iglesia, el hogar no se consagra al Señor.

    Un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec puede dedicar un hogar por el poder del sacerdocio. Si en la casa no hubiera un poseedor del Sacerdocio de Melquisedec, la familia podría invitar a un pariente cercano, a un hermano ministrante o a otro poseedor del Sacerdocio de Melquisedec para dedicarla. O bien la familia podría reunirse y ofrecer una oración que incluya los elementos que se mencionan en el párrafo anterior y otras palabras, según lo indique el Espíritu.

    20.12

    Bendiciones patriarcales

    20.12.1

    Pautas generales

    Todo miembro de la Iglesia bautizado y digno merece y debe recibir una bendición patriarcal, la cual le brinda dirección inspirada del Señor. Los líderes de la Iglesia y los padres deben alentar a los miembros a prepararse espiritualmente para recibir su bendición patriarcal.

    El obispo o un consejero asignado entrevista a los miembros que deseen recibir la bendición patriarcal. Si un miembro es digno, la persona que hace la entrevista extiende y firma una Recomendación para bendición patriarcal.

    Los presidentes de estaca y los obispos que necesiten información adicional sobre las bendiciones patriarcales pueden consultar las fuentes siguientes:

    • Manual 1, 16.12.

    • Información y sugerencias para patriarcas.

    • Reunión Mundial de Capacitación de Líderes: El patriarca.

    20.12.2

    Recibir una bendición patriarcal

    Los miembros deben acudir al patriarca con actitud de oración y vestidos con ropa de domingo. Pueden ayunar, aunque no es un requisito.

    Cada bendición patriarcal es sagrada, confidencial y personal. Por tanto, se da en privado, excepto que puede estar presente un número limitado de familiares.

    Los miembros de la Iglesia no deben comparar bendiciones y no deben compartirlas, excepto con familiares cercanos. Las bendiciones patriarcales no deben leerse en reuniones de la Iglesia ni en otras reuniones públicas.

    Si una bendición patriarcal no incluye la declaración del linaje, el patriarca puede agregar un anexo más adelante para declararlo.

    20.12.3

    Conseguir copias de bendiciones patriarcales

    La persona que haya recibido la bendición patriarcal deberá guardar la copia que reciba en un lugar seguro. Sin embargo, si la copia se perdiera o se destruyera, se puede obtener otra del patriarca si aún conserva el original en su carpeta de bendiciones. Si el original ya se envió a las Oficinas Generales de la Iglesia, se puede solicitar una copia a:

    Patriarchal Blessings
    15 East North Temple Street
    Salt Lake City, UT 84150-1600, EE. UU.
    Teléfono: 1-801-240-3581

    La persona que solicite una copia de su bendición patriarcal debe aportar su nombre completo, su número de cédula de miembro (si está disponible) y su fecha de nacimiento. De ser posible, debe incluir el nombre del patriarca y la fecha aproximada de cuando la recibió.