Manuales y llamamientos
3. Liderazgo en la Iglesia de Jesucristo
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“3. Liderazgo en la Iglesia de Jesucristo”, Manual 2: Administración de la Iglesia, 2010, págs. 12–14

“3. Liderazgo en la Iglesia de Jesucristo”, Manual 2, págs. 12–14

3.

Liderazgo en la Iglesia de Jesucristo

3.1

La manera de dirigir del Señor

A todos los líderes de la Iglesia se les llama a ayudar a otras personas a ser “discípulos verdaderos de… Jesucristo” (Moroni 7:48). Para hacer esto, los líderes primero se esfuerzan por ser discípulos fieles del Salvador, viviendo cada día de tal modo que puedan regresar a vivir en la presencia de Dios. Entonces pueden ayudar a los demás a desarrollar firmes testimonios y acercarse más a nuestro Padre Celestial y a Jesucristo. Los programas y las actividades de la Iglesia contribuyen al logro de estos propósitos.

La mejor manera que tienen los líderes de enseñar a los demás a ser “discípulos verdaderos” es mediante su propio ejemplo. Este modelo —ser un discípulo fiel a fin de ayudar a los demás a llegar a ser discípulos fieles— es el propósito de todo llamamiento de la Iglesia.

Cuando los líderes prestan servicio de acuerdo con este modelo, ayudan a los miembros de la Iglesia a desear ser dignos del matrimonio en el templo y de la bendición de una familia eterna.

3.2

Principios del liderazgo en el Evangelio

3.2.1

Prepararse espiritualmente

El Salvador le mandó a Pedro: “Y tú, una vez vuelto [convertido], fortalece a tus hermanos” (Lucas 22:32). Cuando los líderes se convierten y crecen espiritualmente, pueden ayudar a otras personas a convertirse y a crecer espiritualmente.

Los líderes se preparan espiritualmente al guardar los mandamientos, al estudiar las Escrituras y las enseñanzas de los profetas de los últimos días, al orar, ayunar y humillarse ante el Señor. Con esta preparación, les es posible recibir inspiración para guiarlos en su vida personal, en sus responsabilidades familiares y en sus llamamientos.

3.2.2

Participar en consejos

En los consejos, los líderes se reúnen bajo la dirección de los oficiales presidentes para analizar la forma de ayudar a las personas y a las familias. Con la guía del Espíritu Santo, colaboran para determinar maneras eficaces de servir a los miembros de sus organizaciones. Algunos ejemplos de los consejos que hay en la Iglesia son el consejo de barrio, el consejo de estaca, los obispados y las presidencias de cuórum y de las organizaciones auxiliares. La orientación sobre cómo participar en los consejos se puede consultar en el capítulo 4.

3.2.3

Ministrar a los demás

Al igual que el Salvador, los líderes procuran ministrar a las personas y a las familias, tanto espiritual como temporalmente. Se preocupan por cada una las personas y no solo por administrar una organización. Tienden una mano a los miembros nuevos, a los miembros menos activos y a los que puedan sentirse solos o que necesiten consuelo.

El propósito de ministrar es ayudar a los demás a llegar a ser verdaderos seguidores de Jesucristo. Ministrar a los demás incluye:

  • Recordar cómo se llaman y familiarizarse con ellos (véase Moroni 6:4).

  • Amarlos sin juzgarlos (véase Juan 13:34–35).

  • Velar por ellos y fortalecer su fe “uno por uno”, como lo hizo el Salvador (3 Nefi 11:15; 17:21).

  • Establecer una amistad sincera con ellos, así como visitarlos en sus hogares y en cualquier otro lugar (véase D. y C. 20:47).

Además de ser vecinos que se preocupan y buenos ciudadanos, los miembros de la Iglesia también tienen asignaciones específicas de prestar servicio a las personas y a las familias como hermanos y hermanas ministrantes (véase 7.4, 9.5).

3.2.4

Enseñar el evangelio de Jesucristo

Todos los líderes son maestros. La enseñanza eficaz inspira a las personas a fortalecer su relación con Dios y a vivir de acuerdo con los principios del Evangelio.

La enseñanza más poderosa de los líderes proviene de su ejemplo personal. Los líderes también enseñan al compartir su testimonio y dirigir análisis doctrinales en reuniones de liderazgo, clases y actividades. Enseñan basándose en las Escrituras y en las palabras de los profetas de los últimos días. Saben que “la predicación de la palabra [tiene]… un efecto más potente… que la espada o cualquier otra cosa” (Alma 31: 5).

Además de enseñar el Evangelio ellos mismos, los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares son responsables de la calidad del aprendizaje y de la enseñanza en sus organizaciones. Se aseguran de que la enseñanza en las clases sea significativa, edificante y doctrinalmente correcta.

Para más orientación sobre la enseñanza del Evangelio y los esfuerzos de supervisión para mejorar la enseñanza y el aprendizaje, véase 5.5.

3.2.5

Administrar el sacerdocio o una organización auxiliar

Los esfuerzos de los líderes por fortalecer a los demás resultan más eficaces cuando siguen las pautas establecidas de la Iglesia. Las pautas para administrar el sacerdocio y las organizaciones auxiliares se encuentran en los capítulos 7–12

3.3

Instrucciones adicionales para líderes

3.3.1

Representar al Señor y a Su Iglesia

Debido a que los líderes de la Iglesia han sido llamados por el Señor por medio de Sus siervos designados, lo representan a Él y a Su Iglesia. Como representantes del Salvador, los líderes lo consideran a Él su ejemplo. Él dijo: “¿Qué clase de hombres habéis de ser? En verdad os digo, aun como yo soy” (3 Nefi 27:27).

3.3.2

Edificar unidad y armonía

El Señor ha dicho: “Sed uno; y si no sois uno, no sois míos” (D. y C. 38:27). Los oficiales presidentes fomentan la unidad al buscar el consejo de los hombres y las mujeres que prestan servicio con ellos. Los miembros de las presidencias y de los consejos ayudan a tener unidad al compartir sus ideas y sentimientos de manera sincera, al comunicarse con claridad y al escucharse los unos a los otros.

Cuando los líderes de las organizaciones de la Iglesia siguen a sus líderes del sacerdocio y cuando los miembros de las presidencias y los consejos están unidos, pueden recibir guía del Espíritu Santo y dirigir de acuerdo con la voluntad del Señor.

3.3.3

Preparar a los demás para ser líderes y maestros

En algunos barrios, repetidas veces los líderes se apoyan en un pequeño grupo de personas para que presten servicio en el sacerdocio y en las organizaciones auxiliares; eso puede llegar a sobrecargar a esos pocos fieles, así como privar a otras personas de experiencias que podrían ayudarlas a aprender y a desarrollarse. Los líderes eficientes dan a todos los miembros oportunidades de servir.

Cuando los oficiales presidentes consideren en oración a los miembros que podrían llenar las vacantes de liderazgo y de enseñanza, deben recordar que el Señor habilita a los que Él llama. No es necesario que los miembros tengan gran experiencia antes de servir como maestros y líderes. Pueden aprender por experiencia, mediante el ejercicio de la fe y el trabajo diligente, y al recibir instrucción y apoyo de sus líderes.

Los oficiales presidentes buscan maneras de dar oportunidades de prestar servicio a los miembros nuevos, a los miembros que vuelven a la actividad en la Iglesia y a los jóvenes adultos solteros. Tanto los miembros nuevos como los que regresan sienten entusiasmo por el Evangelio restaurado, y suelen estar preparados para aceptar oportunidades de servir a los demás y de aprender acerca de la Iglesia. Los jóvenes adultos solteros necesitan oportunidades de contribuir a la obra del Señor y crecer espiritualmente.

Para información sobre cómo recomendar a los miembros para servir en llamamientos de la Iglesia, véanse 19.1.1 y 19.1.2.

3.3.4

Delegar responsabilidades y asegurarse de que se rindan cuentas

Los líderes no pueden ni deben hacer todo ellos mismos; aquellos que tratan de hacer demasiado terminarán por “desfallecer del todo” (véase Éxodo 18:18) y lo mismo sucederá con las personas a las que sirvan. Los líderes deben delegar oportunidades de prestar servicio a otras personas, tales como consejeros, secretarios y miembros de consejos o de comités.

El delegar es más que dar una asignación a alguien; incluye los siguientes elementos:

  • Explicar los propósitos de la asignación, sugiriendo maneras de llevarla a cabo y explicar para cuándo debe completarse. La persona que recibe la asignación debe entender y aceptar la responsabilidad de realizarla, y dar un informe sobre ella.

  • Llevar un registro escrito de la asignación y constatar su progreso de vez en cuando.

  • Respetar los esfuerzos que haga la persona asignada por elaborar planes y cumplir con su asignación. Los líderes brindan aliento y ayuda siempre que sea necesario.

  • Pedir a la persona que dé un informe de la asignación. Después de recibir el informe, el líder acepta el empeño que la persona haya dedicado y expresa su aprecio por las cosas buenas que ha hecho.

3.3.5

Amonestar contra el pecado pero amar al pecador

Es preciso que los líderes sean firmes e inflexibles en sus advertencias contra la conducta pecaminosa, pero misericordiosos y bondadosos hacia quienes pequen. Tratan a los demás como los trataría el Salvador; el hacerlo, se ayuda a los miembros a sentir el amor que el Señor tiene por ellos al aplicar la Expiación a su vida.

3.3.6

Fomentar la reverencia

La reverencia es una actitud tranquila y pacífica de adoración y respeto hacia Dios; conduce al aprendizaje del Evangelio y a la revelación personal. La verdadera reverencia nace en el interior de cada persona.

Los líderes pueden ayudar a cultivar un ambiente de reverencia en las reuniones de la Iglesia. Ellos dan un ejemplo de reverencia al sentarse en el estrado en las reuniones sacramentales, en las conferencias de estaca y en reuniones similares. Además, fomentan la reverencia al hacer arreglos para tener música que favorezca la adoración, y discursos inspiradores. Los maestros pueden fomentar la reverencia en los salones de clase al preparar lecciones inspiradoras, preparar de antemano el salón, usar música y láminas adecuadas, y recibir a los miembros de la clase de una manera apacible y con estima. Los servicios de adoración y las clases de la Iglesia se mejoran cuando todo el barrio se esfuerza por ser reverente.

3.3.7

Preparar agendas escritas para las reuniones

Las agendas escritas pueden servir de guía para los líderes al analizar la forma de servir a los demás. Si las agendas se reparten antes de las reuniones de consejo o de planificación, los líderes estarán mejor preparados para tratar los asuntos. Las pautas para preparar agendas para las distintas reuniones se encuentran en los capítulos 4 y 7–12.

3.3.8

Planificar con propósito

Los líderes planifican actividades, lecciones y otros empeños a fin de bendecir a los miembros del barrio. Siempre planifican con un propósito en mente para que sus esfuerzos beneficien a quienes sirven. Al planificar actividades, los líderes siguen los principios que se indican en 13.1 y 13.2. Al planificar capacitaciones o la enseñanza del Evangelio, siguen los principios expresados en 5.5.

Los líderes también realizan planes a largo plazo para sus organizaciones, lo cual incluye preparar un calendario anual, fijar metas y periódicamente evaluar el progreso en el logro de esas metas.

Con la ayuda de los secretarios, los líderes llevan un registro escrito de sus planes y realizan un seguimiento de cómo se van completando las asignaciones. Después de llevar a cabo sus planes, evalúan si se han cumplido sus propósitos. Esta evaluación es de utilidad para planificaciones futuras.

3.3.9

Usar los recursos de la Iglesia para aprender los deberes

Los líderes usan los siguientes recursos para aprender sus deberes y cumplir con ellos:

  • Este manual. Las presidencias de estaca y los obispados deben familiarizarse con todo este manual. Los demás líderes deben familiarizarse con los capítulos 1–6, los capítulos relacionados con sus respectivas organizaciones, y cualquier otra información que se relacione con sus responsabilidades. El manual enseña principios y prácticas que los ayudarán a servir eficazmente.

  • Informes. Los secretarios proporcionan informes a los líderes en los que se muestra el progreso de las personas y de los grupos. Esta información permite que los líderes entiendan qué personas y organizaciones requieren su atención especial.

  • Instrucción de los líderes locales. Poco después de haber sido sostenido, cada nuevo líder debe recibir una orientación sobre su llamamiento. Los líderes que den la orientación seguirán proporcionando instrucción y apoyo a través de las reuniones de liderazgo y de la comunicación personal.

  • Materiales de capacitación de la Iglesia. Estos materiales están disponibles en la sección “Presta servicio y enseña” del sitio web LDS.org, o a través de las Oficinas Generales de la Iglesia o de la oficina administrativa asignada.

  • Revistas y otras publicaciones de la Iglesia.

3.4

Propósitos del liderazgo

La Primera Presidencia y el Cuórum de los Doce Apóstoles han determinado los siguientes propósitos que los líderes deben tener presentes al magnificar sus llamamientos.

Los líderes instan a todos los miembros a recibir todas las ordenanzas esenciales del sacerdocio, así como a guardar los convenios relacionados con ellas y a hacerse merecedores de la exaltación y la vida eterna. Los líderes de la Iglesia dirigen los esfuerzos de los cuórums del sacerdocio, de las organizaciones auxiliares y de los consejos de estaca y de barrio para ayudar a lograr los siguientes resultados:

  • Familias: Enseñen el carácter preeminente que tienen el hogar y la familia como la unidad de organización básica de la Iglesia. Destacar el lugar que ocupa el sacerdocio mayor al ayudar a las personas y las familias a prepararse para la exaltación (véase D. y C. 84:19–22). Animen a cada miembro de la familia —a padres e hijos— a estudiar las Escrituras, a orar con regularidad y a vivir el evangelio de Jesucristo.

  • Adultos: Animen a cada adulto a ser digno de recibir las ordenanzas del templo. Enseñen a todos los adultos a buscar los nombres y los datos de sus antepasados y a efectuar por ellos las ordenanzas vicarias del templo.

  • Jóvenes: Ayuden a cada uno de los hombres jóvenes a prepararse para recibir el Sacerdocio de Melquisedec, así como para recibir las ordenanzas del templo y ser dignos de servir en una misión de tiempo completo. Ayuden a cada una de las mujeres jóvenes a ser dignas de hacer y guardar convenios sagrados y de recibir las ordenanzas del templo. Fortalezcan a los jóvenes por medio de la participación en actividades significativas.

  • Todos los miembros: Ayuden a los líderes del sacerdocio y de las organizaciones auxiliares, a los consejos de barrio, a los misioneros de barrio y de tiempo completo y a los miembros para que trabajen cooperativamente en un esfuerzo balanceado para rescatar a las personas, fortalecer a las familias y las unidades de la Iglesia, aumentar la actividad del sacerdocio y congregar a Israel por medio de la conversión, retención y activación. Enseñen a los miembros a proveer para sí mismos y para sus familias, y a ayudar al pobre y al necesitado a la manera del Señor.