Uso individual y familiar
19 – 25 septiembre. Isaías 40–49: “Consolad a mi pueblo”


“19 – 25 septiembre. Isaías 40–49: ‘Consolad a mi pueblo’”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar: Antiguo Testamento 2022 (2021)

“19 – 25 septiembre. Isaías 40–49”, Ven, sígueme — Para uso individual y familiar: 2022

Imagen

Sanando al ciego, por Carl Heinrich Bloch

19 – 25 septiembre

Isaías 40–49

“Consolad a mi pueblo”

Isaías a menudo empleaba lenguaje simbólico. Preste atención a las ideas y sentimientos que dichos símbolos inspiren en su mente y su corazón; aquello podría ayudarle a entender mejor lo que Isaías enseñaba.

Anote sus impresiones

“Consolad” es la primera palabra del capítulo 40. Marca el comienzo de un tono diferente; un énfasis diferente en el mensaje del profeta. Mientras que los escritos anteriores de Isaías advertían a Israel y a Judá sobre la destrucción y el cautiverio que sobrevendrían a causa de sus pecados, estas profecías posteriores tenían como fin consolar a los judíos más de 150 años después, una vez que Jerusalén hubiera sido destruida, el templo hubiese sido profanado y Babilonia hubiera llevado cautivo al pueblo. No obstante, estas profecías se extienden aun más adelante en el futuro, y no solo a esos israelitas derrotados y descorazonados. Nos hablan a nosotros, quienes a veces también nos sentimos derrotados, descorazonados e incluso perdidos.

El mensaje de Isaías para ellos y para nosotros es sencillo: “No temas” (Isaías 43:1); no todo está perdido; el Señor no nos ha olvidado y Él tiene poder sobre las situaciones que parecen estar fuera de nuestro control. ¿No es el Señor el “Creador de los cielos y […] el que extiende la tierra y […] el que da aliento al pueblo que mora sobre ella”? (Isaías 42:5). ¿No es Él más poderoso que Babilonia, que el pecado, que cualquier cosa que le tenga cautivo? Él nos ruega: “… vuélvete a mí, porque yo te redimí” (Isaías 44:22). Él puede sanar, restaurar, fortalecer, perdonar y consolar; Él puede hacer cualquier cosa que sea necesaria para que usted, en su caso en particular, sea redimido.

Para conocer cómo Nefi y Jacob compararon Isaías 48–49 a su pueblo, véanse 1 Nefi 22 y 2 Nefi 6.

Imagen

Ideas para el estudio personal de las Escrituras

Isaías 40–49

Jesucristo puede consolarme y darme esperanza.

Para los israelitas, debe haber sido desalentador e incluso devastador hallarse cautivos en Babilonia. Es posible que muchos se hayan preguntado si acaso habían perdido para siempre su lugar como el pueblo escogido y del convenio de Dios. Al leer Isaías 40–49, busque los pasajes que podrían haberles brindado consuelo y esperanza. En cada pasaje que encuentre, medite y escriba lo que Jehová podría decirle a usted en esos versículos. Los siguientes son algunos de los versículos con los que podría comenzar:

¿De qué modo podría compartir esos mensajes con alguien que necesite ánimo o esperanza? (Véase Isaías 40:1–2).

Véase también Jeffrey R. Holland, “Un fulgor perfecto de esperanza”, Liahona, mayo de 2020, págs. 81–84.

Imagen

Al obedecer al Señor, podemos tener “paz […] como un río” (Isaías 48:18).

Isaías 40:3–8, 15–23; 42:15–16; 47:7–11

El poder de Dios es mayor que el poder del mundo.

Isaías recordaba reiteradamente a su pueblo en cuanto al poder de Dios, que era inigualable, incluso cuando se lo comparaba con el poder opresivo del mundo que los rodeaba. Trate de hallar ese mensaje al leer Isaías 40:3–8, 15–23; 42:15–16; y 47:7–11 (nótese que el capítulo 47 está dirigido a Babilonia, el captor de Israel). ¿Qué le enseñan esos pasajes sobre las cosas del mundo? ¿Qué le enseñan sobre Dios? Medite en el motivo por el que ese mensaje pudo haber sido de valor para los judíos en el cautiverio. ¿Por qué es de valor para usted?

Véase también “Acompáñame”, Himnos, nro. 99.

Isaías 41:8–13; 42:1–7; 43:9–12; 44:21–28; 45:1–4; 48:10; 49:1–9

“Siervo mío eres tú”.

A lo largo de Isaías 40–49, Jehová habla de Su “siervo” y Sus “testigos”. En algunos pasajes, dichas palabras parecen referirse a Jesucristo (véase Isaías 42:1–7), en otros se refieren a la Casa de Israel (véase Isaías 45:4), y en otros se refieren al rey Ciro, quien permitió que los judíos regresaran a Jerusalén y reconstruyeran el templo (véase Isaías 44:26–45:4). Sin embargo, en todos los diferentes casos, igualmente puede considerar el modo en que tales pasajes se aplican a usted como siervo y como testigo del Señor. Por ejemplo, medite en preguntas como las siguientes:

Isaías 41:8–13; 42:6; 44:21. ¿Qué le ha llamado a hacer el Señor? Tenga en cuenta los llamamientos formales de la Iglesia, así como otras responsabilidades de servirle concertadas por convenio. ¿De qué manera le apoya Él y le “sost[iene] de la mano” (Isaías 42:6) mientras presta servicio? ¿De qué modo le “formó” para que llegara a ser Su siervo? (Véase también Isaías 48:10).

Isaías 43:9–12. ¿En qué sentido es usted testigo de Jesucristo? ¿Qué vivencias le han mostrado que Él es el Salvador?

Isaías 49:1–9. ¿Qué mensajes encuentra en estos versículos que puedan ayudarle cuando sus esfuerzos y su servicio parezcan ser “en vano y sin provecho”? (Versículo 4).

Véanse también Mosíah 18:9; Henry B. Eyring, “Hijos y discípulos”, Liahona, mayo de 2003, págs. 29–32.

Imagen

Ideas para el estudio familiar de las Escrituras y la noche de hogar

Isaías 40:3–4.

Para analizar lo que puede significar “Preparad el camino de Jehová”, la familia podría enderezar algo que esté torcido, recoger las cosas que estén desordenadas en el suelo de algún cuarto, o demarcar bien algún sendero en la tierra. También podrían ver láminas de Juan el Bautista y de José Smith (véase el Libro de obras de arte del Evangelio, nros. 3587). ¿Cómo prepararon ellos el camino para la venida del Señor? (Véanse Lucas 3:2–18; Doctrina y Convenios 135:3). ¿Cómo ayudamos nosotros a preparar el camino para Él? (Véase, por ejemplo, Doctrina y Convenios 33:10).

Isaías 40:28; 43:14–15; 44:6.

¿Qué nombres o títulos de Jesucristo hallamos en estos versículos? ¿Qué nos enseña cada uno de ellos sobre Jesucristo?

Isaías 41:10; 43:2–5; 46:4.

Estos versículos inspiran la letra del himno “Qué firmes cimientos” (Himnos, nro. 40). Quizás la familia disfrute de cantar juntos el himno y buscar frases en su letra que se asemejen a las frases que contienen los versículos. ¿Qué nos enseñan esas frases sobre Jesucristo?

Isaías 44:3–4; 45:8.

Después de leer esos versículos, los miembros de la familia podrían regar una planta mientras hablan sobre las bendiciones que el Señor ha derramado sobre ellos. ¿Qué les sucede a las plantas cuando las regamos? ¿Qué espera el Señor de nosotros al bendecirnos?

Isaías 48:17–18.

Si lo desea, vean láminas o videos que muestren ríos y las olas del mar. ¿De qué modo la paz es como un río? ¿De qué modo la justicia [o la rectitud] puede ser como las olas?

Para consultar más ideas sobre cómo enseñar a los niños, véase la reseña de esta semana de Ven, sígueme — Para la Primaria.

Canción que se sugiere: “Qué firmes cimientos”, Himnos, nro. 40.

Cómo mejorar el estudio personal

Explique el significado de las palabras. Busque la definición de las palabras que se hallan en las Escrituras que no conozca, e incluso de las palabras que cree que conoce. A veces, las definiciones pueden ayudarle a leer el versículo de otra manera y propiciar nuevas reflexiones espirituales.

Imagen

“Jehová ha consolado a su pueblo y de sus pobres tendrá misericordia” (Isaías 49:13). Bálsamo de Galaad, por Ann Adele Henrie