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CAPÍTULO DIECINUEVE: LA VIDA EN NAUVOO, ‘LA HERMOSA’
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CAPÍTULO DIECINUEVE

LA VIDA EN NAUVOO, “LA HERMOSA”

Acomienzos de 1841, prevalecían en Nauvoo la felicidad y el entusiasmo; de Inglaterra llegaban las noticias del enorme éxito de los Apóstoles; había desaparecido casi por completo la persecución que los miembros habían sufrido continuamente desde la organización de la Iglesia en 1830; más aún, se les había asegurado protección civil mediante la aprobación de la Carta Constitutiva de Nauvoo, promulgada por la legislatura del estado en diciembre de 1840.

EL LLAMADO DEL SEÑOR PARA CONSTRUIR UNA CIUDAD

El 15 de enero de 1841, la Primera Presidencia publicó una proclamación a los santos que estaban “esparcidos por todo el mundo” explicando lo que era la Carta Constitucional y expresando gratitud por haberla obtenido para Nauvoo. En la proclamación también se manifestaba agradecimiento a los ciudadanos honorables de Illinois, en particular a los de la ciudad de Quincy, que, “como el buen samaritano, vertieron aceite en nuestras heridas y contribuyeron generosamente para cubrir nuestras necesidades”. Además, la Primera Presidencia aconsejaba: “Los hermanos que anhelen la prosperidad de Sión, que estén ansiosos porque sus estacas se refuercen y sus cuerdas se alarguen, y que antepongan la prosperidad de Sión a su propia alegría, vengan a unirse a nosotros y a embarcarse alegremente en una obra tan gloriosa y sublime que puedan decir con Nehemías: ‘…nosotros sus siervos nos levantaremos y edificaremos’ ”. Y también prometían que “concentrando las labores y uniendo los esfuerzos”, los santos verían mejorar su situación tanto en lo espiritual como en lo temporal al derramarse las bendiciones del cielo sobre el pueblo de Dios1.

El 19 de enero el Profeta recibió una extensa revelación en la que se bosquejaba la evolución de Nauvoo como “piedra angular de Sión, la cual ha de ser bruñida con la exquisitez que es a semejanza de un palacio” (D. y C. 124:2). El Señor les mandó a José Smith y a los santos hacer muchas cosas en Nauvoo para el avance de Su reino. Tenían que publicar una proclamación dirigida a los reyes de la tierra, al presidente de los Estados Unidos y a los gobernadores de varios estados; construir un hotel que debía llamarse “el Mesón de Nauvoo” (D. y C. 124:60) para alojar a los forasteros que llegaran a la ciudad con el fin de conocer a los miembros de la Iglesia; edificar un templo en el que el Señor revelaría a Su pueblo ordenanzas sagradas; ordenar a Hyrum Smith para ser el Patriarca de la Iglesia, reemplazando a su padre, Joseph Smith, que había muerto; llamar a William Law como segundo consejero en la Primera Presidencia; organizar la Estaca de Nauvoo con una presidencia y un sumo consejo; y establecer el orden en cada uno de los quórumes del sacerdocio.

De todos esos proyectos, el más importante era la edificación del templo; era una de las razones principales por las que tenían que juntarse en un lugar. El Templo de Kirtland, el primero en edificarse en esta dispensación, era inaccesible. Tenían el proyecto de edificar otros tres templos en Misuri —Independence, Far West y Adán–ondi–Ahmán—, pero las persecuciones y la violencia les habían impedido hacerlo; y el Señor los había exonerado de esa responsabilidad: “…cuando doy un mandamiento a cualquiera de los hijos de los hombres de hacer una obra en mi nombre, y éstos, con todas sus fuerzas y con todo lo que tienen, procuran hacer dicha obra, sin que cese su diligencia, y sus enemigos vienen sobre ellos y les impiden la ejecución de ella, he aquí, me conviene no exigirla más a esos hijos de los hombres, sino aceptar sus ofrendas” (D. y C. 124:49).

En Nauvoo los santos tuvieron que volver a empezar. En la proclamación de la Primera Presidencia a los miembros de la Iglesia decía que se les exigiría a los santos grandes esfuerzos y que iban a ser “rechazados como iglesia” por el Señor si no lograban hacer lo que se les había mandado (D. y C. 124:32). La presidencia les escribió además: “Todos los que estén dispuestos a hacer generosamente un sacrificio de tiempo, de habilidades y de bienes para contribuir al avance del reino y por el amor que sienten hacia la causa de la verdad, que se despidan de sus hogares y de los agradables lugares donde residan y se unan a nosotros en esta gran obra de los últimos días”2.

En febrero se llevaron a cabo las primeras elecciones en la ciudad. Eligieron a John C. Bennett como alcalde, y a José Smith y otros líderes de la Iglesia como regidores y concejales. El nuevo gobierno creó inmediatamente la Universidad de Nauvoo y la Legión de Nauvoo, ésta última con José Smith en el rango de teniente general, según los estatutos de la carta constitucional.

En marzo, el Profeta recibió otra revelación: “…los que llevan mi nombre y están tratando de ser mis santos… congréguense en los lugares que les señalaré por medio de mi siervo José y edifiquen ciudades a mi nombre, a fin de que estén preparados para lo que está reservado para una época que está por venir” (D. y C. 125:2). Aparte de Nauvoo, la primera ciudad que proyectaban edificar iba a estar del otro lado del río, en Iowa, y la estaca de esa población iba a llamarse Zarahemla, por la famosa ciudad de que se habla en el Libro de Mormón. Durante los primeros tiempos de Nauvoo se formaron varias estacas pequeñas en los alrededores.

LA EDIFICACIÓN DE LA CIUDAD HERMOSA

Las primeras viviendas que hubo en Nauvoo fueron chozas, tiendas de campaña y unos cuantos edificios abandonados que ya existían en el lugar. Lo primero que construyeron allí los santos fueron las cabañas de tronco típicas de las regiones en estado de colonización. Cuando el tiempo y la situación económica lo permitieron, edificaron casas de madera, y, más adelante, otras más sólidas hechas de ladrillo. Al poco tiempo, la construcción se había convertido en una de las principales industrias de Nauvoo, que daba empleo a cientos de personas; contaban con varias fábricas de ladrillos que proveían todo lo que se necesitaba para las casas y los edificios públicos. Se aconsejaba a los miembros que plantaran y cultivaran árboles frutales y de sombra, enredaderas y arbustos en sus grandes terrenos con el fin de embellecer los alrededores3.

De todos los proyectos de construcción que se llevaron a cabo en Nauvoo, el que más entusiasmaba a los santos era el del templo; tenían todas sus esperanzas puestas en él, y durante cinco años su construcción tuvo un lugar predominante en las actividades de Nauvoo. En la conferencia general de octubre de 1840, José Smith habló de la importancia de construir un templo; se nombró a tres hermanos que habían trabajado en el Templo de Kirtland —Reynolds Cahoon, Alpheus Cutler y Elias Higbee— con el fin de formar un comité para supervisar la construcción. El Profeta aprobó los planos preparados por William Weeks y luego se dedicó a estudiar cuidadosamente los detalles de la arquitectura y la construcción del edificio.

De inmediato comenzaron los obreros a excavar para hacer los cimientos del templo. Se estableció una cantera en las afueras de la ciudad que se mantuvo casi constantemente en funcionamiento; allí se cortaban toscos bloques de piedra, que medían entre 1,20 m y 1,80 m de espesor, los cuales se pulían después en el terreno del templo. El 6 de abril de 1841, José Smith presidió en la ceremonia de la colocación de las piedras angulares del edificio.

En su mayor parte, el templo se construyó con mano de obra donada. En febrero dividieron Nauvoo en barrios, por razones políticas y con el objeto de organizar mejor a los trabajadores (el término barrio se utilizaba en aquella época en los Estados Unidos para designar una subdivisión política), y cada barrio tenía la asignación de un día determinado para trabajar en el templo. La mayoría de los hombres físicamente capacitados de Nauvoo contribuían con sus labores en la cantera o en el templo mismo, y muchos donaban un día de trabajo por cada diez, como diezmo laboral. Las mujeres contribuían a la obra con la confección de prendas de vestir y la preparación de comidas para los trabajadores. A todos los miembros se les pedían donaciones monetarias; se esperaba que cada uno contribuyera con una décima parte de todos sus bienes al principio de la construcción y con un décimo de todas las ganancias que obtuvieran desde ese momento hasta que se terminara el edificio. Los nombres de los donantes y las contribuciones se anotaban en un libro especial al que se llamaba “Libro de la ley del Señor”.

La madera para el techo y para el interior del edificio, así como para la construcción del Mesón de Nauvoo, se llevó desde el estado de Wisconsin, por el río Black, afluente del Misisipí. Un grupo grande de hermanos, dirigidos por el obispo George Miller, fueron a los bosques de pinos a cortar miles de tablones de madera y transportarlos por la vía fluvial hasta Nauvoo4.

El Profeta consideraba que la construcción del Mesón de Nauvoo era casi tan urgente como la del templo, porque la consideraba un medio para que los miembros recibieran “a hombres de buena posición, carácter recto e influencia” que les enseñaran la verdad5. El 2 de octubre de 1841 se colocó la piedra angular del edificio y en ella se depositaron varios documentos de gran valor, entre ellos el manuscrito original del Libro de Mormón. Constantemente se aconsejaba desde el púlpito a los hermanos que trabajaran para construir el mesón; no obstante, la obra progresó lentamente por la escasez de medios y de mano de obra. En marzo de 1844, José Smith pospuso la construcción de ese edificio con el fin de apurar la del templo.

Con el crecimiento rápido de la ciudad, aumentó la necesidad de tener otros edificios públicos. El llamado “tienda de ladrillos rojos” se construyó para que sirviera de oficina a José Smith y a la Primera Presidencia y fuera, al mismo tiempo, un comercio para que el Profeta trabajara a fin de sostener a su familia. El salón de los masones, de tres pisos, al que también llamaban salón cultural, se utilizaba para presentar obras de teatro y conciertos, para realizar ceremonias de los masones, reuniones políticas, exposiciones de arte, funerales, banquetes y sesiones del tribunal; también se llevaban a cabo allí reuniones de la Iglesia, de los militares y de la policía. El salón de los Setenta se empezó a construir en el otoño de 1843 y un año más tarde estaba listo para la dedicación; era un edificio de dos pisos y se empleaba para reunir y capacitar a los setenta, que eran las fuerzas misionales de la Iglesia; la planta baja estaba llena de bancos y tenía un púlpito; en el primer piso había una oficina, un pequeño museo y una biblioteca con seiscientos setenta y cinco libros.

EL GOBIERNO DE LA CIUDAD DE NAUVOO

No hay duda de que la Carta Constitucional, con sus liberales estatutos, contribuyó grandemente al progreso de Nauvoo6. El Consejo municipal estableció una fuerza policial bien disciplinada y promulgó leyes para la administración eficiente de la ciudad. Por medio de las leyes se garantizaba el derecho de reunirse en asambleas y la libertad de religión para las personas de cualquier denominación religiosa; el ayuntamiento preparó planes para drenar los pantanos, así como también un programa de obras públicas para crear empleos y promover la construcción de casas, hoteles, tiendas y otros edificios. Además, pasaron una ley prohibiendo la venta de bebidas alcohólicas en la ciudad y otras por las cuales debían regirse los actos públicos, a fin de evitar acciones inmorales u obscenas.

La organización de la Legión de Nauvoo como milicia municipal fue muy importante. Por las amargas experiencias que habían pasado en Misuri, los Santos de los Últimos Días sentían una lógica desconfianza hacia las fuerzas militares del estado. Aunque la de Nauvoo era oficialmente parte de la milicia del estado de Illinois y estaba técnicamente bajo la dirección del gobernador, de acuerdo con la Carta, su funcionamiento era regulado legalmente por los dirigentes locales; tenía sus propias reglas y atendía en forma independiente a sus propios asuntos. La milicia estaba compuesta de hombres físicamente capacitados, de dieciocho a cuarenta y cinco años de edad; constaba de dos brigadas, una de infantería y otra de caballería, cada una al mando de un general de brigada. José Smith era el comandante de toda la fuerza militar con el rango de teniente general. En la época de su auge, la Legión de Nauvoo llegó a contar con tres mil hombres.

Los desfiles y las demostraciones militares de la legión atraían la atención de los habitantes de toda la región occidental de Illinois. Un miembro de la Iglesia comentaba lo siguiente: “Algunos de los momentos más destacados de mi vida fueron cuando vi desfilar a la Legión de Nauvoo, con el profeta José Smith en su rango de general, acompañado de su esposa, Emma Hale, a caballo, al frente de las tropas. Era, realmente, una vista impresionante, algo que siempre recordaré: él tan rubio y ella con su pelo tan negro, ambos con su hermosa ropa de montar… Él llevaba también una espada al costado. Su cabalgadura preferida era un caballo negro y grande llamado ‘Charlie’ ”7.

EL DESARROLLO ECONÓMICO DE NAUVOO

Tal como sucedía en otras ciudades de los Estados Unidos en esa época, la agricultura era la principal empresa económica de Nauvoo y de las comunidades mormonas circunvecinas. La mayoría de las familias de la ciudad que poseyera un terreno de unos 4.000 m2 de superficie tenía un huerto con árboles frutales, parras y verduras; los miembros más pobres tenían sus parcelas para plantar en el “campo grande”, una granja comunitaria que había en las afueras de la ciudad. La Asociación del Campo Grande establecía lo que había de sembrarse y cuánto terreno se iba a dedicar al cultivo. Había también otros granjeros en los alrededores o en las comunidades vecinas de Ramus, Lima y Yelrome, que cultivaban trigo, avena, centeno y papas, y criaban ganado vacuno, ovejas y cerdos.

Debido a la continua afluencia de inmigrantes, que llegaban ansiosos por construir casas, cultivar el suelo, establecer un negocio o practicar su oficio, en poco tiempo Nauvoo se convirtió en una comunidad industriosa y productiva, lo que establecía un potente contraste con el resto del estado de Illinois, que sufría los efectos de una depresión económica. En Nauvoo había muchos negocios y fábricas pequeños: aserraderos, varias ladrilleras, una calera, una fábrica de herramientas, imprenta, molinos de granos, panaderías, sastrerías, herrerías, zapaterías, una carpintería y ebanistería y talleres de fabricación de muebles. Los talleres y tiendas estaban diseminados por toda la ciudad, y los artesanos de Nauvoo fabricaban, además, fósforos, artículos de cuero, cuerdas y cordeles, guantes, sombreros de mujer, alfarería, joyas y relojes8.

Así como los de otras comunidades de los Estados Unidos, muchos de los artífices de Nauvoo también se unían de acuerdo con su especialidad para establecer los precios y las normas y regular las actividades de su oficio; hubo por lo menos dieciocho sociedades de ese tipo, entre las más importantes la Asociación de Viviendas, la Sociedad Botánica, la Asociación de fabricación de carros y diligencias de Nauvoo, las de los sastres, los alfareros, los albañiles y la destacada Asociación de Agricultura y Fabricación de Nauvoo.

Por ser las tierras y los edificios el valor principal de la ciudad, la compra, venta y trueque de tierras se convirtió en uno de los negocios más importantes. Durante los dos primeros años que estuvo allí, el Profeta se vio envuelto en muchas transacciones de bienes inmuebles por ser el Tesorero de la Iglesia y más tarde el fideicomisario. Debido a que los miembros de la Iglesia tenían muy poco o ningún dinero para las compras, muchas veces adquirían la tierra a cambio del título de una propiedad que tuvieran en Misuri u Ohio. Más tarde los inversionistas particulares fueron los que se encargaron de la venta o el trueque de tierras a los recién llegados, especialmente los terrenos que se hallaban en las partes más altas, al este de la ciudad, donde se estaba construyendo el templo; como la mayoría de las tierras bajas eran propiedad de la Iglesia, para que ésta se deshiciera de las tierras y pagara las deudas que tenía, los líderes animaban a los miembros a comprar terrenos y establecerse allí. Como consecuencia, los propietarios de las tierras altas acusaron a la Iglesia de hacerles una injusta competencia, aduciendo al mismo tiempo que era mucho más saludable vivir en esa zona. Poco a poco, las semillas de la envidia y los celos por éste y otros problemas llevaron a algunos miembros a la apostasía9.

LA EDUCACIÓN Y LA VIDA SOCIAL DE NAUVOO

El gran interés por la educación que los miembros habían manifestado en Kirtland continuó aumentando en Nauvoo; al principio hubo escuelas privadas, pero la aprobación de la Carta Constitucional dio como resultado intensos esfuerzos por establecer la instrucción pública. Había por lo menos ochenta y una personas —cuarenta y ocho hombres y treinta y tres mujeres— que se ganaban la vida como maestros; la inscripción de alumnos era de más de mil ochocientos. El año escolar se dividía en períodos que por lo general eran de tres meses. Eli B. Kelsey fue el director y uno de los maestros de la escuela pública más grande, que tenía más de cien discípulos. La matrícula costaba entre $1,50 y $3,00 (dólares) por período, y algunos alumnos la pagaban con productos agrícolas10.

La culminación del sistema educativo de Nauvoo fue la creación de la Universidad de la Ciudad de Nauvoo; sin embargo, debido a que había otras construcciones que tenían prioridad, nunca llegó a construirse un edificio universitario y las clases tenían lugar en casas particulares y en edificios públicos. El cuerpo docente se componía de Parley P. Pratt, que era profesor de inglés, matemática y ciencias; Orson Pratt, profesor de literatura inglesa y de matemática; Orson Spencer, profesor de idiomas; Sidney Rigdon, profesor de historia de la Iglesia; y Gustavus Hills, profesor de música11. Orson Pratt era el que gozaba de mayor popularidad y ofrecía cursos de aritmética, álgebra, geometría, trigonometría, agrimensura, navegación, geometría analítica, cálculo, filosofía, astronomía y química. El hecho de que los horarios fueran irregulares y que no contaran con un edificio universitario ni con un cuerpo docente completo hizo que la universidad estuviera todavía en etapa de desarrollo cuando se obligó a los santos a salir de Illinois. De todos modos, se estableció en la Iglesia un precedente importante de interés en la educación superior que tuvo influencia en el futuro.

Muchos miembros recibían su instrucción por medio de conferencias y debates públicos. Había conferenciantes viajeros que ofrecían disertaciones sobre temas tan diversos como la frenología (el estudio del carácter y el intelecto según la forma del cráneo) y la geología. El llamado Liceo de Nauvoo presentaba con frecuencia debates sobre temas de actualidad. Además, se fundó un museo con contribuciones de los misioneros y otras personas que habían hecho viajes; el primero en contribuir fue Addison Pratt y entre los objetos que donó había un diente de ballena, coral y la mandíbula de una marsopa12.

El periódico era la principal fuente de noticias de la ciudad. Los santos habían publicado ya periódicos en Misuri y Ohio, y, durante el sitio de Misuri, los líderes de la Iglesia habían enterrado la imprenta que se empleaba para publicar el Elders’ Journal. En 1839 la recuperaron y la llevaron a Nauvoo, donde la utilizaron para imprimir el periódico Times and Seasons, que salió por primera vez en noviembre de ese año; por ser la publicación oficial de la Iglesia, el Profeta lo dirigía y supervisaba personalmente.

En su corta existencia, el Times and Seasons publicó importantes artículos doctrinales y normas de la Iglesia, incluso partes de la historia oficial de José Smith, porciones del libro de Moisés y del libro de Abraham, que más tarde pasaron a formar parte de la Perla de Gran Precio; también aparecían en el periódico discursos de las conferencias, cartas circulares del Consejo de los Doce Apóstoles, minutas de reuniones importantes de la Iglesia, artículos publicados en otros periódicos; en él se publicó el discurso pronunciado por el Profeta en el funeral de King Follett; y había infinidad de artículos sobre el Libro de Mormón, incluso algunos sobre evidencias arqueológicas y lugares geográficos de los hechos.

Nauvoo contaba también con un semanario laico que se dedicaba a asuntos de agricultura, de negocios, de ciencias, de arte y de la comunidad; cuando se publicó por primera vez en abril de 1842, se le llamaba The Wasp, pero después se le cambió el título a Nauvoo Neighbor. Se imprimía en la misma imprenta que el Times and Seasons y su editor era William Smith, hermano del Profeta. Más tarde, se le asignó esa responsabilidad a John Taylor.

Los habitantes de Nauvoo, lo mismo que otros de los Estados Unidos, gustaban de dedicar parte de su tiempo libre a actividades de recreo; iban al teatro (que era en el salón cultural), a conferencias culturales, a bailes; cantaban en uno de los tres coros existentes, participaban en una de las tres bandas de música, jugaban a los bolos y a la pelota, competían en pruebas de resistencia y en el deporte de la lucha. A José Smith le gustaba especialmente competir en pruebas de fuerza y en la lucha, y todos decían que era uno de los mejores en esos deportes. Otras actividades de grupo como cortar leña y hacer acolchados, construir casas y graneros, pescar, juntar frutas silvestres, hacer alfombras y tejer eran populares y entretenían al mismo tiempo que ofrecían beneficios a la comunidad.

No todo era trabajo y diversión: la muerte y las enfermedades continuaron afectando a Nauvoo, incluso después de haberse drenado los pantanos y de lograr que las fiebres y la malaria menguaran. Casi la mitad de los fallecimientos que aparecen en los registros eran de niños menores de diez años; con frecuencia, la muerte caía sobre una familia más de una vez, llevándose en ocasiones a ambos padres. Entre las enfermedades más comunes se contaban la diarrea, las llagas del cuerpo, el sarampión, las paperas, la tos ferina (tos convulsiva), la disentería, la tuberculosis y la difteria. En las cartas que los miembros escribían a sus familiares muchas veces se hablaba de enfermedades, de muerte y de sufrimiento.

Mientras John Taylor se hallaba todavía en la misión, en Inglaterra, su esposa, Leonora, le escribió lo siguiente: “Desde que te fuiste, éste ha sido un lugar de penurias por las enfermedades. En todas las casas, casi todos los miembros de la familia están enfermos; George [el hijo] se mejoró de la fiebre, pero tiene una pequeña llaga en el ojo, junto a la pupila, que me ha causado gran ansiedad”13. Y Bathsheba Smith le escribió en 1842 a su esposo misionero, George A. Smith, diciéndole: “George Albert estuvo enfermo el sábado y domingo pasados, con mucha fiebre; estaba muy preocupada por él, pues temía que le fuera a atacar la malaria. Lo llevé hasta la pila bautismal y lo hice bautizar, y desde entonces no ha tenido más fiebre. Ahora ya está casi bien”14.

Las cartas provenientes de Nauvoo no siempre hablaban de enfermedades, muerte y sufrimiento, sino que muchas veces se referían en ellas a temas como sucesos públicos, el progreso del huerto y asuntos de actualidad de la Iglesia. La confesión de Bathsheba Smith sobre lo mucho que echaba de menos al esposo es un buen ejemplo de las expresiones de afecto que aparecían en casi todas las cartas: “¡Cuánto me gustaría pasar esta tarde contigo! No creo que pudiera desear nada que me causara tanto gozo como sentarme a escuchar el sonido de tu voz profunda y hermosa, y oírte exponer el rico tesoro de tu intelecto. Hasta el sonido de tus pasos sería música en mis oídos”15.

SE EXTIENDE LA ORGANIZACIÓN DE LA IGLESIA

Con la llegada de miles de miembros a Nauvoo y a las comunidades vecinas, se hizo muy evidente la necesidad de organizarse de otra manera. Se organizaron las tres grandes estacas de la zona, Nauvoo, Zarahemla (en Iowa) y Ramus (en Illinois) con una presidencia y un sumo consejo; además, Zarahemla y Ramus tenían cada una un obispo para atender a las necesidades de los pobres y otros asuntos de bienestar. En Nauvoo había originalmente tres obispos que se encargaban de los necesitados en los tres “barrios” municipales de la comunidad. Para agosto de 1842, debido a la constante afluencia de inmigrantes, hubo que reorganizar la ciudad con diez barrios, y otros tres en las afueras. Teniendo en cuenta las necesidades de los recién llegados, se nombró un obispo para cada barrio. No existía entonces una organización eclesiástica de los barrios ni éstos contaban con una congregación determinada. Los servicios dominicales y los quórumes del sacerdocio funcionaban bajo la dirección de la estaca o de la Iglesia en general.

En Nauvoo se volvieron a formar los quórumes del sacerdocio. Había un quórum de élderes, y John A. Hicks era el presidente; el quórum de los sumos sacerdotes estaba presidido por Don Carlos Smith, hermano del Profeta; y los tres quórumes de setenta, que ya se habían organizado antes del período de Nauvoo, tenían como objeto principal proveer a la Iglesia de misioneros; por eso, los setenta formaban el grupo más numeroso del Sacerdocio de Melquisedec en Nauvoo; construyeron su propio edificio de reuniones, el Salón de los Setenta en la calle Parley, y se ocupaban activamente de asuntos misionales y educativos. Después de la muerte del Profeta, se organizaron varios quórumes más de setenta.

Cuando los Apóstoles regresaron de la misión en Gran Bretaña, José Smith les dio nuevas responsabilidades en la organización de la Iglesia. En una conferencia especial que tuvo lugar el 16 de agosto de 1841, el Profeta anunció que los Doce se quedarían allí con el fin de ganarse el sostén de su familia, de aliviar a la Primera Presidencia de ciertos deberes económicos y de atender a las necesidades de los numerosos inmigrantes; además, les dijo que, aunque continuarían dirigiendo la obra misional, “ha llegado el momento de que los Doce sean llamados para ocupar su lugar junto a la Primera Presidencia”16. Hasta entonces, los Apóstoles habían funcionado como sumo consejo viajante y no habían tenido jurisdicción en donde hubiera una estaca organizada con su propio sumo consejo; como resultado de ello, muchas personas consideraban que el sumo consejo tenía una autoridad similar a la de los Doce; pero de ahí en adelante los Apóstoles se convirtieron en Autoridades Generales con jurisdicción sobre las estacas y misiones. Cuando el Profeta fue asesinado, ya había capacitado a los Doce Apóstoles y los había bendecido con las llaves del reino, de manera que estaban totalmente preparados para tomar sobre sí la responsabilidad de dirigir la Iglesia.

Durante el período de Nauvoo, las mujeres de la Iglesia fueron bendecidas con una nueva organización, que tuvo sus comienzos cuando varias hermanas, dirigidas por Sarah M. Kimball, constituyeron un grupo con el fin de confeccionar camisas para los hombres que trabajaban en el templo y bosquejaron un plan reglamentario similar a los de otras sociedades femeninas de la época; pero cuando consultaron con José Smith, él se ofreció para organizarlas de acuerdo con el modelo del sacerdocio. El 17 de marzo de 1842, en una reunión de dieciocho mujeres y bajo la dirección del Profeta, se organizó la Sociedad de Socorro de Mujeres de Nauvoo, con Emma Smith como Presidenta; de esa manera, según lo expresó José Smith, se cumplió una revelación que había recibido él en la que se afirmaba que ella era “una dama elegida” (D. y C. 25:3). El objeto de la nueva organización era dedicarse “al alivio del pobre, el destituido, la viuda y el huérfano, y al ejercicio de todo propósito benevolente”18

El 28 de abril el Profeta impartió a las hermanas otros consejos y les hizo promesas. Les aconsejó que trataran a su marido “con mansedumbre y afecto” y que lo recibieran “con una sonrisa en lugar de un reproche o una queja”, recordándoles que cuando una persona está desalentada, necesita “el solaz del cariño y la bondad”. Después de prometerles que recibirían las instrucciones debidas por medio del orden del sacerdocio, les dijo: “Ahora doy vuelta a la llave en beneficio de vosotras en nombre del Señor; y esta sociedad se regocijará y de aquí en adelante fluirán hacia ella el conocimiento y la inteligencia; este es el comienzo de días mejores para el pobre y el necesitado, quienes se regocijarán e invocarán bendiciones sobre vuestras cabezas”19.

Aunque en aquellos días las mujeres de la Iglesia tenían que llenar una solicitud para ser miembros de la Sociedad de Socorro, ésta se hizo muy popular y sus filas aumentaron rápidamente; para la época en que asesinaron a José Smith, el número de mujeres afiliadas a la sociedad era de más de mil trescientas. Debido a la terrible crisis que creó el asesinato del Profeta y el forzado éxodo hacia el Oeste, con la subsecuente colonización, hubo muy pocas reuniones de la Sociedad de Socorro hasta que ésta se reorganizó en 1867.

Las reuniones de adoración no se realizaban según la división de los barrios, sino que se concentraban en el ministerio público del Profeta y en las devociones privadas de las familias. Cuando el tiempo lo permitía, se llevaban a cabo reuniones dominicales en un bosque que había cerca del templo y que tenía capacidad como para varios miles de asistentes; las autoridades de la Iglesia se sentaban en una plataforma portátil y la congregación se acomodaba en ladrillos, en troncos caídos o sobre el césped. Los servicios del día de reposo por lo general consistían de una reunión espiritual por la mañana y otra para tratar asuntos importantes por la tarde. Alos santos les deleitaba escuchar a su Profeta y asistían fielmente a esos servicios religiosos; pero para él era muy fatigoso hablar durante varias horas frente a una gran congregación y al aire libre; había veces en que se quedaba sin voz momentáneamente y entonces llamaba a otros hermanos para que tomaran su lugar. Muchos de sus discursos se registraron por escrito y son una importante fuente de doctrina y de guía para la Iglesia en la actualidad.

Muchas veces las familias se reunían en su propio hogar y saboreaban pan caliente y otras delicias mientras escuchaban testimonios, consejos del jefe de la familia y relatos de los misioneros. También el ayuno y la oración, el canto de himnos y las bendiciones a los enfermos formaban parte de la vida religiosa en privado. Incluso los acontecimientos sociales tenían un cariz religioso y cumplían una función importante en mantener unidos a los santos y en promover ese estilo de vida.

La vida en Nauvoo se parecía mucho a la de otras ciudades de los Estados Unidos en el siglo diecinueve, pero presentaba sus aspectos exclusivos; quizás la mayor diferencia fuera que las más preciadas esperanzas de sus ciudadanos consistían en congregarse de acuerdo con los principios de Sión, edificar el santo templo, aprender las doctrinas de salvación y merecer las bendiciones del Todopoderoso.

NOTAS

  1. Joseph Smith, Hyrum Smith y Sidney Rigdon, en History of the Church, 4:267, 271–272.

  2. Smith, Smith y Rigdon, en History of the Church, 4:273.

  3. Este párrafo se tomó de la obra de James B. Allen y Glen M. Leonard, The Story of the Latter-day Saints. Salt Lake City: Deseret Book Co., 1976, pág. 155.

  4. Los dos párrafos anteriores se tomaron de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 154, 156, 161–162.

  5. History of the Church, 5:328; véase también 5:137.

  6. Sección tomada de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 151, 153.

  7. “A Sketch of the Life of Eunice Billings Snow”, Woman’s Exponent, sept. de 1910, pág. 22.

  8. Tomado de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 155–156.

  9. Tomado de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, pág. 155.

  10. Véase, de Paul Thomas Smith, “A Historical Study of the Nauvoo, Illinois, Public School System, 1841–1845“, tesis para la maestría, Brigham Young University, 1969, págs. 82–98.

  11. Tomado de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 158–159.

  12. Véase History of the Church, 5:406.

  13. Citado por Ronald K. Esplin, en “Sickness and Faith, Nauvoo Letters”, Brigham Young University Studies, verano de 1975, pág. 427.

  14. Citado por Kenneth W. Godfrey, Audrey M. Godfrey y Jill Mulvay Derr, en Women’s Voices; Salt Lake City: Deseret Book Company, 1982, págs. 122–123.

  15. Citado por Godfrey, Godfrey y Derr, en Women’s Voices, pág. 125.

  16. Brigham Young, en History of the Church, 4:403.

  17. “Story of the Organization of the Relief Society”, Relief Society Magazine, marzo de 1919, pág. 129.

  18. History of the Church, 4:567. Los dos párrafos anteriores se tomaron de la obra de Allen y Leonard, The Story of the Latter-day Saints, págs. 160, 163–164.

  19. History of the Church, 4:606–607.

Historia

Fecha

 

Acontecimientos importantes

15 de enero de 1841

La Primera Presidencia emite una proclamación exhortando a todos los santos “esparcidos por todo el mundo” a congregarse en Nauvoo.

19 de enero de 1841

En una revelación (que es ahora D. y C. 124) se bosqueja la obra que se debe llevar a cabo en Nauvoo.

6 de abril de 1841

Se colocan las piedras angulares del Templo de Nauvoo.

16 de agosto de 1841

José Smith da a los Apóstoles nuevas responsabilidades para la dirección general de la Iglesia.

2 de octubre de 1841

Se colocan las piedras angulares del Mesón de Nauvoo.

17 de marzo de 1842

Se funda la Sociedad de Socorro.

painting of Nauvoo Temple

El Templo de Nauvoo fue el quinto proyectado por la Iglesia y el segundo en ser edificado (los templos que se proyectaron para Independence, Far West y Adán–ondi–Ahmán no llegaron a construirse). El plano del templo y el propósito por el que debían construirlo se le revelaron al profeta José Smith. William Weeks fue el arquitecto.

La construcción llevó más de cinco años (de enero de 1841 hasta mayo de 1846) y exigió los esfuerzos de muchos artesanos; debido a la escasez de fondos, éstos donaron su trabajo como diezmo o recibieron el pago en especie, como alimentos, ropa, muebles y otros artículos procedentes de las contribuciones de los miembros.

A continuación se dan algunas fechas importantes de la historia del Templo de Nauvoo:

19 de enero de 1841

Se recibe la revelación con el mandato de edificar un templo (D. y C. 124).

6 de abril de 1841

Se colocan las piedras angulares.

8 de noviembre de 1841

Se dedican los cuartos del subsuelo (sótano) y la pila bautismal.

21 de noviembre de 1841

Se llevan a cabo los primeros bautismos en el templo.

5 de octubre de 1845

Se lleva a cabo la conferencia general en el cuarto de asambleas del templo.

10 de diciembre de 1845–7 de febrero de 1846

Se efectúan investiduras.

8 de febrero de 1846

Brigham Young lleva a cabo una dedicación provisional del templo, antes de partir para el Oeste.

30 de abril de 1846

El templo se dedica en privado, y Joseph Young, Presidente Mayor de los Setenta, ofrece una oración dedicatoria.

1º de mayo de 1846

Orson Hyde ofrece la oración oficial de dedicación del Templo de Nauvoo.

9 de octubre de 1848

Un incendiario quema el interior del templo.

27 de mayo de 1850

Un tornado destruye tresde las paredes exteriores del edificio.

1856

La única pared que quedaba en pie se derriba por razones de seguridad.

map of Wisconsin and Illinois

Durante el período de Nauvoo, los Santos de los Últimos Días llevaron madera para la residencia del Profeta, el interior del templo y otros edificios cortándola en los bosques de Wisconsin, en la región de las cataratas del río Black y sus inmediaciones. El trabajo comenzó en 1841. Hacia el sudeste de La Crosse había dos pequeñas colonias mormonas, Mormon Coulee y Saint Joseph. Se compró un aserradero en Melrose, entre las cataratas del río Black y La Crosse, y después otro que estaba mucho más cerca del lugar donde se cortaban los árboles.

Los troncos se cortaban en las riberas del río Black y sus afluentes, y se llevaban flotando hasta los aserraderos. Algo de la madera se vendía, pero la mayor parte se cargaba en barcazas que flotaban río abajo por el río Misisipí hasta Nauvoo, a una distancia de más de ochocientos kilómetros.

En la primavera y el verano de 1842, hubo unos ciento cincuenta hombres trabajando en los bosques. En mayo de 1842 llegó la primera barcaza cargada de madera de pino; en 1843 se cortaron miles de tablones, tejas y trozos de madera. En el verano de 1844 se atrasaron los trabajos debido a problemas económicos, a disputas con los indios por reclamaciones de tierras y a la muerte del profeta José Smith. A pesar de ello, ese año se enviaron a Nauvoo dos barcazas cargadas.

Wisconsin

Lago Michigan

Iowa

Illinois

Río Black

Cataratas del río Black

La Crosse

Río Misisipi

Nauvoo

Mansion House

El Señor mandó que se construyera el “Mesón de Nauvoo” (Doctrina y Convenios 124), un hotel de propiedad de la Iglesia a orillas del Misisipí. Cuando se colocó la piedra angular, el 2 de octubre de 1841, José Smith depositó en ella el manuscrito original del Libro de Mormón. La construcción comenzó con mucho entusiasmo, pero, después de un tiempo, debido a la tensión creada por la hostilidad de la gente hacia los mormones, se concentraron los esfuerzos en la edificación del templo y el Mesón de Nauvoo nunca se terminó.

Después del asesinato de José y Hyrum Smith, los cuerpos de ambos hermanos estuvieron temporariamente enterrados en el sótano del mesón. Años más tarde, Louis Bidamon, el segundo esposo de Emma Smith, hizo una casa sobre parte de los cimientos del edificio. En 1882 encontró la piedra angular y abrió su contenido; una gran porción del manuscrito del Libro de Mormón se hallaba muy deteriorado. A través de los años, él fue regalando partes de lo que quedaba a los visitantes que iban a Nauvoo. En la actualidad, la Iglesia tiene en su posesión más de ciento cuarenta páginas del manuscrito original.

Cortesía de la Iglesia Reorganizada de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días.

Orson Spencer

Orson Spencer (1802–1855) nació en el estado de Massachusetts. Tenía una educación muy vasta para su época, habiéndose graduado en 1824 del Colegio Universitario Union, de Schenectady, Nueva York. Después de dedicarse a la enseñanza por un corto tiempo y de estudiar leyes, se interesó en la religión, y en 1829 se graduó de un colegio de teología de Hamilton, Nueva York. Cuando aceptó el Evangelio en 1841, había sido doce años ministro religioso.

Durante el éxodo de Nauvoo su esposa murió, dejándolo con seis niños menores de trece años. En medio de estas tribulaciones, en 1847 recibió el llamamiento para ir de presidente de misión a Inglaterra, donde estuvo dos años siendo también el editor del periódico Millennial Star. En 1850 fue nombrado canciller de la recién fundada Universidad Deseret, en Utah. Formó parte de la legislatura territorial y cumplió varias misiones, incluso una a Prusia y otra entre los indios cherokees (de los Estados Unidos).

Cortesía de la Sociedad Histórica del estado de Utah.

Nauvoo newspapers

En el período de Nauvoo, se mantenía a los santos al tanto de las noticias locales, del estado y de la nación por medio de tres periódicos que aparecieron en esa época. El Times and Seasons se dedicaba principalmente a asuntos religiosos; William Smith, uno de los hermanos del Profeta, era editor de The Wasp, que trataba los asuntos seculares y abogaba por la causa de los santos. Más adelante, el Nauvoo Neighbor lo reemplazó.

Nauvoo cultural hall

El salón cultural se dedicó en abril de 1844. Era un edificio para el uso del público y en él se presentaban obras musicales y teatrales, se llevaban a cabo otras actividades culturales y se realizaban las reuniones del concejo municipal y otras. También era la sede de la logia masónica de Nauvoo. Originalmente era un edificio de tres pisos, pero el segundo piso se eliminó después de 1880. La Iglesia lo adquirió en 1962, y desde entonces lo ha restaurado, incluso el piso que le faltaba.

commemorative plate

Plato en el que se representa la reunión de organización de la Sociedad de Socorro. El grupo de hermanas había empezado en Kirtland, cuando se unieron para confeccionar los velos del templo; el profeta José Smith las elogió por estar dedicadas a buenas obras.

El jueves 17 de marzo de 1842, por la tarde, el Profeta, acompañado de John Taylor y Willard Richards, organizó oficialmente en Nauvoo una sociedad compuesta de las dieciocho mujeres que estaban presentes. José Smith dijo: “La Iglesia no estaba perfectamente organizada hasta que las mujeres se organizaron de esta manera”17. La primera presidenta fue Emma Smith, con Sarah M. Cleveland y Elizabeth Ann Whitney como consejeras, y Eliza R. Snow como secretaria.

handwritten title page

Portada del libro de minutas de la primera Sociedad de Socorro que se titulaba “Libro de registros que contiene las actas de la Sociedad de Socorro de Mujeres de Nauvoo. En él se hallaba una nota “apropiada para la sociedad”, que se había tomado de un recorte que estaba en una Biblia antigua que había en el cuarto. La nota dice:

“Oh, Señor, ¡compadécete de nuestras viudas y niños huérfanos de padre! Que así sea. Amén. Con la espada y con la palabra de la verdad defiéndelos, Señor. Que así sea. Amén”.