Liahona
Enfrentemos a nuestros Goliats


“Enfrentemos a nuestros Goliats”, Liahona, junio de 2022.

Principios de ministración

Enfrentemos a nuestros Goliats

Y cómo podemos ayudar a los demás a hacer lo mismo.

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Antes de la pandemia del COVID-19, el presidente Russell M. Nelson dijo: “En los días futuros, no será posible sobrevivir espiritualmente sin la influencia guiadora, orientadora, consoladora y constante del Espíritu Santo”1.

Barbara había vivido en un nuevo barrio por solo unos meses cuando comenzó la pandemia. Al igual que tantas otras personas, descubrió que sus planes habían quedado trastocados por completo. Pensaba que conocer a nuevos amigos sería una experiencia maravillosa, pero en vez de ello se convirtió en una lucha. Durante la época de aislamiento, los métodos de ministración tuvieron que cambiar. No tuvo muchas oportunidades de conocer a los miembros de su nuevo barrio, por lo que se preguntaba: “¿Cómo visito, sirvo, ayudo y amo a las hermanas si no es posible visitarlas? Incluso enviar un mensaje de texto es difícil cuando las hermanas no reconocen mi nombre o número porque soy nueva”.

Le pareció aún más importante orar y escuchar las impresiones en tales circunstancias. A veces se sentía inspirada a simplemente dejar una nota. Otras veces enviaba un mensaje de texto para agradecer a una hermana su oración en la reunión sacramental o para expresar agradecimiento por el testimonio del esposo de otra hermana. Alguna que otra visita con distanciamiento social en el pórtico de alguien le ayudaba a satisfacer su necesidad de ver y hablar en persona. Una impresión la llevó a pensar en un plato reconfortante y delicioso de sopa de calabaza, así que entregó la receta y una calabaza.

No era como había esperado que las cosas salieran cuando se mudó. El aislamiento hizo que el proceso de llegar a conocer a sus hermanas fuera más lento. Sin embargo, al seguir el consejo del presidente Nelson de aumentar su capacidad espiritual para recibir revelación, superó los desafíos, se convirtió en una mejor hermana ministrante y forjó amistades estrechas.

Cómo hacer frente a los gigantes

El mundo puede ser confuso y estar lleno de información errónea y opiniones contradictorias, pero Dios nos ha dado profetas para guiarnos. Podemos ayudar a los demás a tener fe para seguir al Señor y a Sus profetas a pesar de la opinión popular, porque no importa cuáles sean nuestros desafíos, “la batalla es de Jehová” (1 Samuel 17:47).

Cuando David hizo frente a Goliat, dejó a un lado el yelmo, la armadura y la espada, y se armó con cinco piedras lisas y una honda. Aparentemente desprotegido y vulnerable, David pudo derrotar al gigante con solo su honda y su fe en Dios (véase 1 Samuel 17:38–50).

Tal vez sintamos que no estamos preparados para afrontar nuestros desafíos sin todas las respuestas que nos gustaría tener. Sin embargo, si tenemos la fe para seguir adelante con las pocas piedras lisas que tenemos, eso será suficiente para que el Señor pueda llevar a cabo Su obra.

Principios a considerar

Al ayudar a los demás, debemos reconocer que puede haber muchas maneras de ocuparse de un problema. Nuestra meta es ayudarles a edificar su propia autosuficiencia espiritual al encontrar sus propias soluciones con la ayuda del Señor.

Considere maneras en las que puede ayudar al edificar la fe y la confianza de esas personas en el profeta del Señor y en la revelación personal.

Entre otras cosas, podría compartir sus propias experiencias sobre encontrar guía y consuelo al seguir al profeta y buscar guía divina.

También podría señalarles dónde pueden aprender lo que los profetas han dicho acerca de circunstancias similares.

¿Qué podemos hacer?

Tenga el valor de compartir su testimonio de que el seguir la guía del Señor dada por medio de los profetas y la revelación personal brinda paz y seguridad.