2020
Pertenecer a la Iglesia es como…
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Pertenecer a la Iglesia es como…

Woodcut Butterfly

Para ayudar a conmemorar el bicentenario de la Primera Visión, en este ejemplar celebramos las bendiciones de pertenecer a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días. A continuación, figuran tres maneras en las que los líderes de la Iglesia han descrito el pertenecer a la Iglesia.

Ser una mariposa monarca

“Como las mariposas monarcas, nosotros estamos en un viaje de vuelta al hogar celestial donde nos reuniremos con nuestros Padres Celestiales. Al igual que ellas, hemos recibido atributos divinos que nos permiten navegar por la vida […]. Como ellas, si entrelazamos los corazones, el Señor nos protegerá […] y hará de nosotros un bello caleidoscopio”.

Hermana Reyna I. Aburto, Segunda Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, “Unánimes”, Liahona, mayo de 2018, pág. 78.

Ser un salvavidas para los demás

“Cuando guardamos nuestros convenios, quizás eso nos haga diferentes de los demás en nuestra cultura y sociedad, pero nos da acceso a la inspiración para que podamos pensar en soluciones, métodos y aplicaciones diferentes. No siempre encajaremos en el mundo, pero ser diferente en formas positivas puede ser una cuerda salvavidas para otros que estén luchando”.

Sharon Eubank, Primera Consejera de la Presidencia General de la Sociedad de Socorro, “Enciendan su luz”, Liahona, noviembre de 2017, págs. 7–8.

Estar en un coro

“[E]s por designio divino que no todas las voces del coro de Dios son iguales. Para enriquecer la música se requiere variedad: sopranos y contraltos, barítonos y bajos […];

no abandonen su función en el coro. ¿Por qué? Porque ustedes son únicos; son irremplazables. La pérdida de aunque sea una sola voz debilita a todos los demás cantantes de nuestro gran coro terrenal, incluso la pérdida de quienes sienten que están en los márgenes de la sociedad o en los márgenes de la Iglesia”.

Élder Jeffrey R. Holland, del Cuórum de los Doce Apóstoles, “Las canciones que se cantan y las que no se cantan”, Liahona, mayo de 2017, pág. 50.