2019
Caminata pionera por Vilafranca del Penedès
Diciembre de 2019


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Caminata pionera por Vilafranca del Penedès

El sábado 27 de julio, la Sociedad de Socorro de la Estaca Hospitalet (Barcelona) organizó una actividad para celebrar el 50.º aniversario de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en España.

Bajo el lema Santos, avanzad, la actividad consistió en un recorrido de cinco kilómetros por las viñas de Vilafranca del Penedès, para recordar y experimentar, en una pequeña medida, lo que vivieron los pioneros cuando establecieron la Iglesia en sus comienzos.

Salimos leyendo un manifiesto: que caminaríamos para establecer Sion, y que en el camino pasaríamos muchas experiencias (y así fue); que lo importante era estar juntos, ayudarnos y que cada uno diera lo mejor de sí para llegar a la tierra prometida y establecer Sion. El punto de llegada era la capilla del Barrio Villafranca del Penedès.

Había cuatro carros de mano, cada uno de los cuales representaba una compañía: Kirtland, Palmyra, Nauvoo y Misuri, y todos los participantes, alrededor de cincuenta personas en esta parte de la actividad, se unían a una de las compañías.

La actividad se componía de dos partes: la primera, el recorrido con los carros de mano; y la segunda, en la capilla, con una comida conjunta con comida típica de la época de frijoles y maíz con mantequilla, además de limonada casera y cocas de azúcar.

Salimos hacia Sion cantando “Santos, avanzad”, con la determinación de vivir experiencias que fortalecieran nuestra fe y nos ayudaran a fortalecer nuestro testimonio de Jesucristo y de Su obra. En el camino había diferentes actividades para ayudarnos a vivir esas experiencias, como pararnos a lavarnos en un río y beber agua cuando se nos había acabado. Se entregaron galletas en el camino para simbolizar la siembra de trigo de alguna de las compañías y la recogida del fruto de los que venían después. También nos paramos a leer historias de mujeres pioneras que vivieron el éxodo y permanecieron fieles toda su vida, a pesar de las penurias que experimentaron durante su travesía. También cantamos juntos en círculo el himno “Amar a otros”.

Una lluvia torrencial nos sorprendió al poco tiempo de empezar nuestro camino, pero nosotros seguimos adelante, aun enterrando (de forma ficticia) a un bebé, y en condiciones muy adversas, literalmente empapados y caminando sobre grandes charcos. Todos llegamos muy, muy mojados, pero llegamos a Sion con un espíritu de superación y con una fe de lo que vivieron los pioneros que nunca olvidaremos.

Cuando llegamos a la capilla, dejó de llover y salió un sol maravilloso que nos ayudó a sentir los contrastes de la adversidad y la felicidad de secarnos de nuevo. Después de comer y reponer fuerzas, algunos miembros pioneros de nuestros barrios compartieron sus testimonios fuertes desde hace treinta y nueve años, y otras personas compartieron los testimonios de las experiencias vividas durante la mañana tirando los carros. Se sintió un espíritu maravilloso y nos acordamos muchísimo de nuestros pioneros y de lo que ellos también pasaron.

Después, jugamos a juegos típicos de la época, y acabamos la jornada merendando coca de azúcar, felices por haber participado de esta actividad. Aunque algunos lo pasaron mal con tanta lluvia, todos coincidieron en que el año que viene volverían y querrían participar de nuevo en esta gran experiencia.

Sentimos que Sion son los puros de corazón, los que levantan a los caídos, los que perseveran hasta el fin, los que viven en rectitud para poder volver a vivir con nuestro Padre Celestial.

Todos estamos invitados a establecer Sion hoy en nuestro país.