2019
Sobreponerse al desánimo
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Solo para versión digital: Jóvenes adultos

Sobreponerse al desánimo

Todo el mundo se desanima, pero las preocupaciones crónicas por el fracaso no solo impiden tu progreso, sino que también son malas para tu salud mental.

1.er mito: Todos nacimos para ser felices.

2.º mito: Jamás tendremos lo que necesitamos para ser felices, así que, ¿para qué siquiera intentarlo?

El resultado de estos dos mitos es el desánimo: el sentimiento que tenemos cuando no cumplimos con las expectativas que nos hemos impuesto, o cuando ni siquiera tenemos expectativas y simplemente aceptamos nuestra situación actual. El fracaso a menudo viene antes del desaliento, ya sea que sintamos que nacimos para fracasar, que no estamos a la altura, o que dimos nuestro mejor esfuerzo y aun así las cosas no resultaron como deseábamos.

Sin embargo, el desánimo forma parte de la vida y, en realidad, puede ser productivo cuando aprendemos a sobrellevarlo. Aquí hay 10 consejos para convertir el desaliento en progreso:

  1. Reconoce el fracaso y asume tu parte de responsabilidad en él. Sí, hay ocasiones en las que somos derribados por fuerzas que escapan a nuestro control; pero, la mayoría de las veces, podríamos haber hecho algo diferente. Procura aprender de tus fracasos.

  2. Ora al respecto. Ora, no necesariamente para que todo esté bien a fin de que puedas volver a ser feliz, sino para comprender, aprender la lección y tener una actitud positiva a fin de poder seguir adelante.

  3. Encuentra una solución. El preocuparse es contraproducente. Trata de dejar de pensar con la parte emocional del cerebro y utiliza la parte lógica a fin de que puedas aprovechar tus recursos para idear un plan.

  4. Ora de nuevo. Una vez que tengas un buen plan para sobreponerte al desánimo, ora para recibir la confirmación de que tu plan es bueno. El Señor te ayudará a superar el fracaso que causó el desaliento en primer lugar.

  5. Ponte a trabajar. Si has perdido tu empleo, dedica todos los días la misma cantidad de horas que trabajabas en tu antiguo empleo para buscar uno nuevo. Si el problema es una relación, haz lo que puedas para reparar el daño. Sea lo que sea que intentes superar —en especial si la causa de tu desánimo es un pecado— esfuérzate por cambiar y por alcanzar pequeñas metas.

  6. Vive un día a la vez. Incluso las metas que forman parte de tu plan deben ser pequeñas y ayudarte a avanzar en la dirección correcta.

  7. Utiliza una red de apoyo. Los amigos y los familiares son un recurso estupendo. Ponlos al tanto de tu situación sin ser demasiado melodramático(a). Los verdaderos amigos te escucharán y te brindarán apoyo. A veces, el que alguien te escuche puede marcar la diferencia.

  8. Pide una bendición del sacerdocio. No hay límite para la cantidad de bendiciones del sacerdocio que puedes recibir. Si necesitas una, pídela.

  9. Resiste con paciencia. A veces, los momentos difíciles tardan en pasar.

  10. Cuenta tus bendiciones. Haz una lista de todas las cosas por las que estás agradecido(a). Amplía la lista cada día y recuerda que, al final, la felicidad nos aguarda a todos.

Sí, la vida es difícil; es difícil para todos. Sin embargo, nuestra fe crece cuando reaccionamos a nuestras pruebas de un modo constructivo. Es más probable que sintamos el amor que Dios tiene por nosotros debido a que estamos progresando, haciendo lo mejor que podemos y pidiendo Su ayuda.