2018
Proveer a la manera del Salvador (Parte 1)
Octubre de 2018


Organización de la Iglesia

Proveer a la manera del Salvador (Parte 1)

Una de las misiones de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días es ayudar al pobre y al necesitado. El Libro de Mormón enseña: “Considerad a vuestros hermanos como a vosotros mismos; y sed afables con todos y liberales con vuestros bienes, para que ellos sean ricos como vosotros… Y después de haber logrado una esperanza en Cristo obtendréis riquezas, si las buscáis; y las buscaréis con el fin de hacer bien: para vestir al desnudo, alimentar al hambriento, libertar al cautivo y suministrar auxilio al enfermo y al afligido” (Jacob 2:17, 19).

“Y además, vosotros mismos socorreréis a los que necesiten vuestro socorro; impartiréis de vuestros bienes al necesitado; y no permitiréis que el mendigo os haga su petición en vano, y sea echado fuera para perecer” (Mosíah 4:16).

“Sí, y cuando no estéis clamando al Señor, dejad que rebosen vuestros corazones, entregados continuamente en oración a él por vuestro bienestar, así como por el bienestar de los que os rodean. Y… no penséis que esto es todo; porque si después de haber hecho todas estas cosas, volvéis la espalda al indigente y al desnudo, y no visitáis al enfermo y afligido, y si no dais de vuestros bienes, si los tenéis, a los necesitados… he aquí, vuestra oración es en vano y no os vale nada, y sois como los hipócritas que niegan la fe” (Alma 34:27–28).

El presidente Gordon B. Hinckley (1910–2008) declaró: “Qué terapéutico y maravilloso es que un hombre o una mujer deje a un lado todo deseo de obtener ganancia y tienda una mano fuerte y enérgica para ayudar al desafortunado, mejorar y embellecer la comunidad y limpiar el medio ambiente. Sin el servicio de cientos de voluntarios que dan de su tiempo y medios, cuán enorme sería el sufrimiento del desamparado y del hambriento en nuestras sociedades. Todos debemos aprender que la vida es una misión y no una profesión. El servicio amoroso al prójimo es una fuente de felicidad y paz mental. Nadie puede vivir plena y felizmente si solo vive para sí”.

Para seguir el mandato de Jesucristo expresado en Sus propias enseñanzas y a través de Sus siervos en toda época, la Iglesia de Jesucristo ha desarrollado distintos programas de ayuda que son dirigidos bien a nivel local, bien a nivel global.

Bienestar y autosuficiencia

El objetivo del programa de bienestar de la Iglesia es atender a los necesitados, al tiempo que se les enseñan principios que les permitan llegar a ser autosuficientes y conservar el respeto y el amor propios. Igualmente, el programa brinda oportunidades a todos los miembros de la Iglesia de servir, cumpliendo de esa manera con el mandamiento de Jesucristo de alimentar al hambriento, dar de beber al sediento, recibir al forastero, vestir al desnudo y visitar al enfermo.

Poco después de la organización de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días en 1830, sus líderes establecieron almacenes del obispo, que eran lugares donde se almacenaban granos y otros productos de primera necesidad, donados voluntariamente por los miembros como ofrenda para los necesitados. En abril de 1936, la Iglesia organizó formalmente un programa de bienestar para ayudar a los miembros que padecían los devastadores efectos de la Gran Depresión. En la actualidad, ese programa de bienestar llega a todos los rincones del planeta y ayuda a personas de todos los credos.

Los fondos para el programa de bienestar provienen de las donaciones de los miembros de la Iglesia principalmente en forma de ofrendas de ayuno. El obispo, con la ayuda de la presidenta de la Sociedad de Socorro, determina qué necesidades hay entre los miembros.

En algunos sitios donde la proporción de miembros es muy alta, las instalaciones de bienestar pueden ser considerables. La Manzana de Bienestar, cerca de las Oficinas Generales de la Iglesia en Salt Lake City, Utah, tiene la mayor concentración de instalaciones. Entre ellas se cuentan: una planta de envasado, una planta procesadora de leche, un almacén del obispo, una tienda de venta de artículos de segunda mano, un centro de empleos y silos para almacenar trigo y otros granos.

Los almacenes del obispo se han comparado con frecuencia con supermercados donde no hay cajas registradoras. Allí se proveen víveres y artículos del hogar a personas que no pueden pagarlos y que traen una orden firmada por su obispo. A los beneficiarios de tales mercancías se les dan oportunidades de trabajar por lo que reciben, hasta donde estén en capacidad de hacerlo. Hay 129 almacenes del obispo ubicados en varias partes del mundo.

Los centros de recursos de empleo son lugares donde las personas pueden recibir capacitación laboral, aprender a mejorar su curriculum vitae y encontrar oportunidades de trabajo. Existen 259 centros alrededor del mundo.

Industrias Deseret es una organización sin ánimo de lucro que sirve como instalación de capacitación laboral y como un lugar de venta de artículos usados. Esas tiendas benéficas están abiertas al público.