2018
Decidí obedecer a Dios y seguir lo que el Espíritu me testificó
2018 de julio


Decidí obedecer a Dios y seguir lo que el Espíritu me testificó

Nunca entenderé a la perfección los planes de mi Padre Celestial, pero sí puedo sentir su amor y misericordia infinita. Él preparó el camino de mi conversión, Él usó personas como instrumento para que yo pudiera llegar a donde estoy.

Hace dos años y medio me encontraba en una encrucijada, quería que mi vida cambiara pero no sabía cómo. El instrumento más importante que Él usó fue mi amado esposo. Previamente, a pesar de que nuestros caminos se habían cruzado en la secundaria, nunca habíamos hablado de Dios y mucho menos de la Iglesia. Fueron casi diez años después que lo encontré en la universidad y él decidió saludarme. Empezamos con una excelente amistad, sin hablar nada de religión.

Durante ese tiempo iba camino a casa y me encontré a dos hombres vestidos de camisa blanca y corbata, sentados en el parque. Algo dentro de mí dijo, “tienes que ir a hablarles y preguntar qué hacen ahí”. Mi personalidad no me permitió dejar de seguir la voz y lo hice. Fui y hablé con ellos y les pregunté qué hacían y porqué estaban vestidos de esa manera.

Fue esa pequeña influencia del Espíritu que me llevó a conocer la verdad del evangelio de Jesucristo. A los días siguientes le comenté a Víctor un poco de la experiencia que había tenido, y él no lo podía creer, él mismo me dio un Libro de Mormón y, junto con los misioneros, empezaron a enseñarme, cada lección era especial, reforzaba lo que mis padres ya me habían enseñado y me daba claridad de otras cosas que desconocía. Yo siempre leía la Biblia y el Libro de Mormón de acuerdo a la lección, me preparaba con mis preguntas porque tenía ese deseo ferviente de saber qué era todo eso que me enseñaban los misioneros.

Recibí las lecciones durante casi tres meses. Oraba cada noche, sabía que tenía una respuesta del Padre de la veracidad del Libro de Mormón, pero era difícil para mí poder expresar esos sentimientos a mi familia, ya que ellos son evangélicos, y me habían criado con ciertos principios. Pero decidí obedecer a Dios, seguir lo que el Espíritu me testificó una noche donde oré y sentí paz y alegría. Yo sabía que no había nada que pudiera cambiar mis sentimientos.

Cuando les dije a mis padres que asistiría a La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, fue difícil para ellos. En ese momento comenzaron las pruebas, una etapa difícil ya que ellos no entendían el porqué, pero mi Padre Celestial estuvo con nosotros en todo ese camino, bendijo mi obediencia y me dio valentía. Soy la mayor de cuatro hermanas, y no podía compartir ningún sentimiento, video o lectura de la Iglesia en mi casa. Comprendía a mis padres porque ellos creían que les estaba traicionando. Pero puedo decir que el perseverar, el estudio de las Escrituras y la oración diaria, me fortaleció. El Padre puede hacer lo mismo por todos, para poder sobrellevar cualquier prueba.

Fue en diciembre del 2015 que me bauticé, después de haber recibido las lecciones y haber asistido a la capilla. La familia de Víctor y los hermanos de ese barrio fueron especiales al preparar todo para el bautismo.

En junio 16 de 2017 nos casamos en una ceremonia civil familiar, donde nuestros amorosos padres y familia prepararon todo. Al día siguiente partimos todos al Templo de Tegucigalpa donde fuimos sellados por mi suegro, quien es sellador del Templo. El habernos preparado para realizar este convenio tan sagrado fortaleció mi vida y mi testimonio, sé sin duda que esta es la Iglesia de Jesucristo, y que las familias pueden ser eternas.

Seguimos perseverando y creciendo en esta hermosa obra de nuestro Padre Celestial, y testifico de su amor y de Su evangelio restaurado, e invito a todos aquellos que aún no han tomado la decisión de preguntar al Padre, que lo hagan y tendrán una respuesta y paz y felicidad reinará en sus vidas.