2017
Además de orar y estudiar las Escrituras, ¿cuál es la mejor manera de fortalecer mi testimonio?
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Preguntas y respuestas

“Además de orar y estudiar las Escrituras, ¿cuál es la mejor manera de fortalecer mi testimonio?”

Probablemente no recibirás tu testimonio todo de una vez. Crecerá por medio de una experiencia espiritual a la vez, como dice en las Escrituras: “línea por línea, precepto por precepto” (2 Nefi 28:30). Luego debes nutrir y fortalecer tu testimonio, al igual que una semilla que crece (véase Alma 32:28–43). Y tal como una planta no puede sobrevivir solo con agua, no hay una manera que sea “la mejor” para tu testimonio. Necesitas una combinación de maneras.

La oración y el estudio de las Escrituras definitivamente son buenas formas de nutrir tu testimonio. Al estudiar el Evangelio y orar con verdadera intención para saber si es verdadero, el Espíritu Santo te ayudará a sentir la veracidad del Evangelio (véase Moroni 10:4–5).

También puedes fortalecer tu testimonio al guardar los mandamientos. Cuando vives un principio del Evangelio —tal como ayunar, santificar el día de reposo o tomar la Santa Cena— comienzas a recibir un testimonio de cómo y por qué es verdadero, en vez de solo la confirmación de que es verdadero. Jesús dijo que cuando escoges “hacer la voluntad de él”, conocerás “si la doctrina es de Dios” (Juan 7:17).

Otra manera de nutrir tu testimonio es compartiéndolo. El presidente Boyd K. Packer (1924–2015), Presidente del Cuórum de los Doce Apóstoles, declaró: “¡Un testimonio se encuentra cuando se expresa!” (véase “Lámpara de Jehová”, Liahona, octubre de 1983, pág. 34). Puedes compartir tu testimonio en la Iglesia y en Seminario, en casa y con amigos. Cuando lo haces, el Espíritu Santo puede testificarte a ti que lo que estás compartiendo es verdadero.

A medida que fortalezcas tu testimonio de muchas diferentes maneras, crecerá y se profundizará, y sentirás paz y gozo.