2017
Instituto es para nosotros
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Instituto es para nosotros

¿De qué manera puede Instituto de Religión de la Iglesia bendecir tu vida?

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Tenemos muchas cosas que debemos hacer. Algunos de nosotros somos estudiantes; algunos trabajamos durante muchas horas; algunos nos encontramos lejos de los amigos y la familia, o tenemos responsabilidades que nos preocupan mucho; algunos estamos tratando de adaptarnos después de regresar de una misión, o recién nos hemos graduado de la escuela secundaria y no estamos seguros de qué es lo que debemos hacer ahora.

Podría parecer contrario al sentido común agregar Instituto encima de todo lo demás. Muchos de nosotros nos hemos preguntado en una u otra ocasión: ¿me será Instituto de ayuda realmente?

La respuesta es .

Miles de jóvenes adultos de todo el mundo, muchos de ellos en situaciones como la tuya, encuentran en Instituto fortaleza, apoyo, amistad y enriquecimiento espiritual. A continuación hay solo dos ejemplos de jóvenes adultos extraordinarios que, a pesar de todos sus desafíos, saben que Instituto es para ellos.

Instituto es bueno para el corazón

Institute

La historia de Aric, de Toronto, Ontario

Aric (arriba, a la derecha) es un estudiante de doctorado en la Universidad de Toronto y trabaja con tejido cardíaco y medicina regenerativa.

Al describir su investigación, él explica: “Ciertos tipos de células madre pueden transformarse en cualquier parte de tu cuerpo. Podemos colocar células madre en una placa de Petri y convertirlas en células cardíacas. Después de dos semanas, comienzan a latir por sí mismas. A continuación, las utilizamos para simular diferentes enfermedades y probar distintas drogas. Mi meta es algún día cultivar un corazón en un laboratorio como este”.

Aric experimentó su propio cambio de corazón durante su misión en Belo Horizonte, Brasil. “Cuando serví en una misión, aprendí a escuchar y seguir al Espíritu. Me ayudó a aprender a estudiar, a aprender cómo dedicarme”. Él cambió tanto que se sintió preocupado por volver a casa. “Realmente no sabía cómo actuar ni qué hacer”, admitió. “Tuve que volver a aprender la forma de actuar en ciertas situaciones. El ir a Instituto me ayudó”.

La red social en Instituto es importante para Aric. “He podido entablar amistad con personas que necesitaban amigos. He podido consolar a personas cuando necesitaban ser consoladas. Eso es importante para mí, ayudar a otras personas, pero también es importante para mí sentir eso mismo de las demás personas”.

Él bromea acerca del largo período de tiempo que ha ido a Instituto, pero sigue yendo. “Cada vez que voy, siento el Espíritu que se halla presente allí. Y me ayuda a ser una mejor persona, a permanecer en buenos lugares y a hacer bien mi trabajo”.

Aric hace una comparación entre su trabajo e Instituto. “Si colocamos una célula en un buen ambiente, ocurren cambios internos en la célula que la hacen más receptiva a los cambios positivos o las señales positivas que queremos darle. Con el tiempo, la célula cambia, se transforma en algo mejor, más grande que sí misma. Para mí, eso es algo muy, muy especial. Si yo me coloco en el ambiente adecuado, entonces me volveré más receptivo a los aspectos espirituales de la vida y menos receptivo a las influencias negativas que suceden en el mundo”.

Él concluye: “Dios es real. Eso es algo que siento muy profundamente. No siempre he sentido Su amor en mi vida; estoy comenzando entender que eso es así debido a las decisiones que he tomado. Me doy cuenta de que Él está allí para ayudarme, de que Él realmente desea que yo sea lo mejor que puedo ser”.

Instituto me ayuda a recordar a Cristo

La historia de Verónica, de Madrid, España

Cuando Verónica (foto en la parte inferior) tenía 17 años, su hermana melliza murió en sus brazos. Tres años después de la muerte de su hermana, sola y abriéndose paso por la vida, Verónica comenzó a salir a caminar para resolver sus sentimientos de tristeza. Ella siempre había creído en Dios, por lo que un día, mientras caminaba, oró: “Señor, ¿por qué me haces todo esto?”.

Portrait. Adult. Female

En ese momento, levantó la vista hacia un edificio de la Iglesia SUD al lado del cual ella siempre pasaba. Al verlo realmente por primera vez, sintió curiosidad; entró en él y se presentó a dos misioneras, quienes le enseñaron posteriormente esa semana.

Verónica dijo que después de la primera lección, “me puse de pie y les dije: ‘Todos ustedes están locos’, y me fui”. Ella no quería tener nada que ver con eso, pero finalmente comenzó a recapacitar.

“Creo que fue la primera vez que oré tanto. Me sentía como si Dios me estuviera diciendo: ‘Te estoy enviando esta oportunidad para que puedas llegar a conocerme mejor. ¿No la quieres?’”.

Ella decidió que la quería. A pesar de perder su hogar y su trabajo a causa del Evangelio, ella se bautizó. Aun cuando su vida continuó siendo difícil en algunas ocasiones, ella confió en el Señor. “Antes de conocer la Iglesia, yo lloraba o me enojaba si no sabía cómo iba a pagar mi alquiler. Pero ahora sé que el Señor proveerá”.

La bendición patriarcal de Verónica le dijo que debía cumplir una misión, pero ella no tenía faldas ni ninguna forma de comprarlas. Un miembro de los Setenta y su esposa visitaban esa área y oyeron acerca de su necesidad; la esposa se había sentido inspirada a llevar faldas extra para el viaje y le dio muchas de ellas a Verónica; también la animó a que asistiera a Instituto. Cuando el obispo de Verónica comenzó un programa de Instituto para su área, ella comenzó a asistir con regularidad.

Instituto le ha dado paz y felicidad. “Creo que lo que más me gusta de Instituto es que durante la semana tenemos un montón de tareas diferentes por realizar. Tenemos los domingos para renovar nuestros convenios con nuestro Padre Celestial, pero los lunes, martes, miércoles, jueves, viernes, ¿qué tenemos? Estoy agradecida porque tenemos Instituto al menos una vez durante la semana, porque es una manera de recordar a Jesucristo. Instituto es una manera en la que Él me está ayudando a progresar”.

Y Verónica sí cumplió una misión. En octubre de 2016 partió para prestar servicio en la Misión Chile Osorno.

Ella dice: “Sé que hoy estoy aquí gracias a Él. Sé que Él ha preparado un plan perfecto para cada uno de nosotros. Él nos dará oportunidades a lo largo de nuestra vida. Puedo sentir Su amor cada día, aun cuando en ocasiones digo: ‘Padre, ¿por qué me está pasando esto a mí?’. Pero antes de irme a dormir, Él responde: ‘Esto está sucediendo a causa de esto otro. Ahora, vete a dormir’. Y lo amo, también. Quizás tuve que pasar por todo lo que pasé para llegar a sentir tanto amor por Él”.