2017
    No te olvides de orar por Erik
    Notas al pie de página
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    No se olviden de orar por Erik

    La autora vive en Nevada, EE. UU.

    “Toda alma es libre de escoger su vida y lo que será” (Hymns, nro. 240).

    La familia de Kari se arrodilló junto al sofá para la oración familiar. Todos cruzaron los brazos reverentemente. El papá pidió a la hermana pequeña de Kari, Liv, que hiciera la oración.

    “No te olvides de dar gracias a nuestro Padre Celestial por nuestras muchas bendiciones”, le recordó el papá.

    “Y no te olvides de orar por Erik”, añadió la mamá. La mamá siempre les recordaba que oraran por Erik.

    Erik era el hermano mayor de Kari. Antes de que él se marchara a la universidad, él y Kari eran mejores amigos; ella extrañaba mucho todas las cosas divertidas que solían hacer juntos.

    Hacía unos meses, Erik les dijo a la mamá y al papá que ya no quería ser miembro de la Iglesia. Eso sorprendió y entristeció a Kari y a su familia. Comenzaron a orar por Erik cada noche; a veces, oraban para que pudiera sentir el Espíritu Santo y quisiera regresar a la Iglesia. El papá oraba para que la mente de Erik estuviera clara para poder tomar buenas decisiones. A menudo, la mamá oraba para que alguien en quien él confiara le pudiera ayudar a encontrar el camino correcto. Después de todas sus oraciones, Kari no podía evitar sentirse un poco enojada. ¿Por qué no había traído el Padre Celestial a Erik de vuelta a la Iglesia?

    Al final, justo cuando Liv abría la boca para orar, Kari no se pudo aguantar más. “¿Por qué no ha contestado el Padre Celestial nuestras oraciones?”, dijo impulsivamente. Todo el mundo miró a Kari sorprendidos, pero estaba demasiado enojada para que le importara. Durante un momento, nadie dijo nada.

    “Kari”, dijo el papá, “cuando llegaste hoy de la escuela, ¿recogiste tu mochila?”.

    “¿Qué?”, preguntó Kari, confundida. ¿Qué tenía que ver su mochila con nada? Miró hacia la puerta de entrada y la vio tirada contra la pared en lugar de estar colgada junto a la de Liv. “No… lo siento”.

    “¿No te recordó mamá que la colgaras?”.

    “Sí”, contestó Kari. Se miró las rodillas.

    “¿No te recuerda mamá a menudo que cuelgues tu mochila?”.

    “Sí”, dijo Kari entre dientes. Todavía no sabía qué relación tenía esto con nada. ¿Es que su papá no estaba tomando su pregunta en serio?

    “Yo sé que cuando oramos por Erik, el Padre Celestial contesta nuestras oraciones—cada vez. El problema es que puede que Erik no esté prestando atención ahora mismo. Erik puede escoger si escucha al Espíritu Santo, igual que tú escoges si escucharás a mamá en cuanto a tu mochila. ¿Pero piensas que tú siempre ignorarás a tu mamá cuando te pida que cuelgues tu mochila?”.

    “No, supongo que no”, dijo Kari.

    “¡Algún día me prestará atención!”, dijo la mamá, guiñándole el ojo a Kari. Kari sonrió.

    “Así que quizás algún día Erik también prestará atención”, añadió Kari.

    “Por supuesto”, dijo su mamá. “Escuchar al Espíritu Santo es una habilidad que se debe desarrollar. Quizás Erik todavía no la ha aprendido”. Kari comenzó a sentirse un poco mejor.

    Todos inclinaron la cabeza mientras Liv decía la oración; oró para que Erik pudiera escuchar al Espíritu Santo. Mientras Liv oraba, Keri sintió paz y calidez. Sabía que el Padre Celestial estaba escuchando sus oraciones. Mientras Liv nombraba algunas de las maneras en que su familia había sido bendecida, Kari pensó en otra bendición que podrían añadir a la lista; ¡ahora entendía más en cuanto a la oración!

    Cuando la oración terminó, Kari sabía que el Padre Celestial no se había olvidado de Erik. También sabía que nunca se olvidaría de ella.

    Liahona Magazine, 2017/01 Jan