2016
    Tengo una amiga que siente que no tiene amigos en la Iglesia aparte de mí. ¿Qué puedo hacer para ayudarla?
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    Preguntas y respuestas

    “Tengo una amiga que siente que no tiene amigos en la Iglesia aparte de mí. ¿Qué puedo hacer para ayudarla?”

    En esa situación, tal vez ella se sienta ignorada, sola o vulnerable. Afortunadamente, gracias a tu amistad, hay varias cosas que puedes hacer para ayudarla:

    • Ayúdala a hacerse amiga de otras personas jóvenes. Presenta a tu amiga a las demás jóvenes, inclúyela en tus conversaciones con ellas y sugiere actividades para que los jóvenes y las jovencitas del barrio se conozcan mejor los unos a los otros. También podrías hablar con la presidenta de las Mujeres Jóvenes para pedir la ayuda de ella y la de otras líderes.

    • Ayúdala a reconocer su valor divino. Podrías hablarle de algunas de las grandes cualidades que ves en ella.

    • Ayúdala a recordar tu amor y el amor del Salvador. El Salvador dijo: “Yo soy el buen pastor y conozco mis ovejas, y las mías me conocen” (Juan 10:14). Aun si ella piensa que nadie la comprende, el Señor sabrá exactamente cómo se siente. Ora por ella y, desde luego, muéstrale tu amor incluyéndola en actividades y conversando con ella en la Iglesia.

    • Sugiérele que acuda a las Escrituras y a la oración para fortalecer su relación con el Padre Celestial y Jesucristo.

    • Ante todo, anímala a asistir siempre a la Iglesia, aunque sea difícil para ella. Recuérdale la importancia de tomar la Santa Cena y de aprender el Evangelio en las reuniones de la Iglesia.

    Si tus ideas no funcionan de inmediato, sigue apoyando a tu amiga y anímala a hacer lo correcto.

    Más fuertes juntos

    Anímala y ayúdala a acercarse a los demás; individualmente somos fuertes, pero juntos lo somos más. Di a tus amigos que ella será más capaz de contribuir al crecimiento del Reino de Dios si tiene más amigos que la edifiquen, que le den su apoyo y que la ayuden a amar a Jesucristo y Su evangelio.

    Scarlet M., 16 años, Provincia de Cautín, Chile

    Invítala a actividades

    Cuando me uní a la Iglesia me sentí sola, aunque algunas personas jóvenes se esforzaron por relacionarse conmigo. Fui a las actividades de la Mutual y participé más en sus conversaciones; las escuchaba y colaboraba con mis comentarios; les sonreía y mostraba un interés sincero en ellas. Mi consejo es que ayudes a tu amiga a compartir e integrarse más; ayúdala a participar en toda actividad de la Iglesia y empezará a disfrutar de la compañía de muchos amigos.

    Faith O., 17 años, Abia, Nigeria

    Inclúyela

    Yo intentaría incluir a tu amiga en las conversaciones y actividades con los demás jóvenes y jovencitas de la Iglesia. Puede ser útil hablar con otras buenas amistades acerca de cómo se siente esa amiga. El solicitar que te ayuden a incluirla podría hacerles darse cuenta de las necesidades de esa persona y ayudarlos a recordar que pueden ser más amables e incluirla en sus conversaciones y actividades.

    Trevor C., 14 años, Idaho, EE. UU.

    Dile lo que ella significa para ti

    Me sentí igual cuando me mudé de barrio, y es una etapa difícil. Es importante que le digas a tu amiga lo especial que es, lo que ella significa para ti y las buenas cualidades que tiene para que sienta confianza, y que no tiene que tener miedo. Todos somos importantes. Anímala a hablar con un líder, a orar y a leer las Escrituras para saber que no está sola.

    Sharon G., 14 años, Yucatán, México

    Organiza una fiesta

    Tú o ella podrían organizar una fiesta con algunas personas de la Iglesia. Es más fácil llegar a conocer a otras personas cuando se trata de un grupo más pequeño.

    Trais H., 13 años, Idaho, EE. UU.

    Mantente dispuesta a ayudar

    Puedes ayudarla a comprender que todos somos miembros de la familia de Dios, hermanas y hermanos, y que ella necesita demostrar amor y relacionarse con todos. Además, hazle saber que en nuestra numerosa familia espiritual siempre estamos dispuestos a ayudarnos y fortalecernos unos a otros. Todos compartimos la misma meta por la que nos esforzamos. Nunca estamos solos en el Evangelio.

    Hermana Anna Kaigorodova, Misión Rusia Moscú

    Da oído a la guía del Señor

    Ora por ella y pide al Padre Celestial que te ayude a saber cómo ayudarla. Habla con tus líderes e intenta incluirla en tus conversaciones con las demás jovencitas de la Iglesia. Sigue siendo su amiga y haz lo mejor que puedas, y el Señor te ayudará a saber cómo ayudarla.

    Anastasia B., 18 años, Utah, EE. UU.

    Dile que nunca está sola

    Primero, oraríamos por esa jovencita y la invitaríamos a cada actividad o proyecto de servicio para que pueda sentir que es parte del grupo. ¡No dejemos que nadie decaiga! Segundo, le diríamos que nunca está sola, que el Padre Celestial está siempre con nosotros y que nos ama profunda y eternamente. Le recordaríamos la cita de nuestro profeta: “… un día meditarán y considerarán sus tiempos difíciles y se darán cuenta de que Él siempre estuvo allí, a su lado” (Thomas S. Monson, “Nunca caminamos solos”, Liahona, noviembre de 2013, pág. 124).

    Yenifer S., 18 años, y Fernando P., 18 años, Tacuarembó, Uruguay