2016
    Almacenamiento de alimentos: queso enlatado y tasas hipotecarias
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    Voces de los Santos de los Últimos Días

    Almacenamiento de alimentos: queso enlatado y tasas hipotecarias

    Yvonne Aston, Islas del Canal, Reino Unido

    Latter-Day Saint Voices

    Ilustración por Stan Fellows.

    Cuando me casé, empecé a almacenar alimentos con diligencia. Mi esposo y yo queríamos acumular un buen suministro de alimentos, pero no podíamos darnos el lujo de comprar todo a la vez, así que decidimos comprar algo extra cada semana. Buscábamos ofertas en las cosas que comprábamos con regularidad, en especial los alimentos enlatados.

    Me encantaba ver en los gabinetes que la pequeña cantidad de productos enlatados y secos se iba haciendo cada vez más grande. Una vez cometimos el error de comprar queso en lata, que era repugnante, pero mi marido se armó de valor y se comió una lata cada semana hasta que se acabó. Después de que logramos almacenar una buena cantidad de alimentos, empezamos a utilizar esa comida, y tomamos la decisión de que reemplazaríamos cada artículo que comiéramos con dos más.

    Nuestra despensa se llenó en poco tiempo, así que compramos artículos de almacenamiento para el perro y los gatos. También empezamos a almacenar condimentos y especias, trigo envasado al vacío, agua y refrescos, y cualquier cosa que usáramos todos los días que no fuera comida, como jabón, desodorante y detergente.

    Después, compramos una casa y, justo antes de finalizar los detalles, las tasas hipotecarias aumentaron de manera drástica. Tuvimos que vivir de nuestro almacenamiento de alimentos durante casi un año para evitar perder la casa.

    Ahora el almacenamiento de alimentos es solo una parte de las tareas domésticas en general. Lo usamos y cada día somos bendecidos por causa de él. Estoy muy agradecida de que escuchamos el consejo inspirado de los profetas del Señor porque significa que ahora puedo mirar con gratitud mi hogar cálido y acogedor.