2010
Decidí no tomar alcohol
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Decidí no tomar alcohol

Torsten König, Alemania

Mientras viajaba a una conferencia de la juventud en Stuttgart, Alemania, tuve la oportunidad de hablar con una anciana acerca del templo y de mi fe en el Evangelio restaurado; ella estaba familiarizada con la Iglesia y conocía bien algunas doctrinas del Evangelio.

No obstante, durante nuestra conversación, dijo algo que me entristeció. Cuando hacía aproximadamente cuarenta años una amiga Santo de los Últimos Días le había hablado de la Iglesia, le dijo algo que a ella se le había quedado grabado. “No se me permite tomar alcohol”, le había dicho su amiga. La mujer añadió entonces que conocía a algunos Santos de los Últimos Días que tomaban alcohol “de vez en cuando”.

Al contrario de lo que pensaba esta mujer, a nadie se le obliga a seguir el Evangelio. Todos tenemos el derecho de tomar nuestras propias decisiones. El Padre Celestial nos dio la Palabra de Sabiduría para ayudarnos a preservar la santidad de nuestro cuerpo, pero cada uno de nosotros debe escoger si vivirá Su ley de salud, ya que también nos otorgó el albedrío moral.

Cuando me bauticé hace varios años, decidí que seguiría a Jesucristo. Por esa razón, no tomo alcohol. Los mandamientos de Dios son regalos para nosotros y, si los guardamos, nos conducirán de regreso a Él.

Ese sencillo encuentro me recordó que, en calidad de miembros de la Iglesia del Señor, siempre somos un ejemplo para los demás. No obstante, somos nosotros quienes escogemos qué tipo de ejemplo daremos.