2009
En busca de un himno preferido
Jan. 2009


En busca de un himno preferido

Nuestro presidente de misión había estado instando a los misioneros de la Misión Ghana, Accra, a “permanecer concentrados”. Era famoso por el uso constante de esa frase. En una de nuestras conferencias de zona, sugirió algunas maneras en las que podíamos lograrlo, y uno de los puntos clave consistía en elegir un himno preferido.

Nos pidió que eligiéramos uno, que lo memorizáramos y que lo cantáramos en momentos de tentación o desánimo. El recuerdo de esa petición me acompañó a lo largo de todo el día.

Echaba de menos mi casa; hacía tiempo que no recibía ninguna carta de mi familia y estaba deprimido y menos concentrado. Ése era el momento de seleccionar un himno que elevara mi espíritu. Conocía muchos himnos del himnario verde, pero, ¿cuál de ellos era mi preferido?

Aquella noche tomé un viejo himnario y hojeé sus desgastadas páginas para encontrar un himno que me brindara consuelo. De repente, tuve una idea. El élder Sheldon F. Child, de los Setenta, en aquel entonces Presidente del Área África Oeste, había visitado nuestra clase en el Centro de Capacitación Misional y nos había hablado de la Expiación. Al concluir, nos dijo: “Si todos ustedes, jóvenes misioneros, comprendieran la expiación de nuestro Señor Jesucristo, no harían falta reglas misionales”.

Esa era la clase de himno que necesitaba y ya no tuve más dudas. Si escogía un himno sobre la Expiación, sentiría el amor de mi Salvador, sería consolado y permanecería concentrado en lo que Él desea que haga.

Me decidí por el himno número 73, “Yo sé que vive mi Señor”.

Hoy le estoy agradecido a mi presidente de misión por su consejo sabio. Ahora tengo memorizado un himno predilecto, y siempre medito en él y me acuerdo de cantarlo en momentos de depresión, pruebas y dificultades. “Yo sé que vive mi Señor; consuelo es poder saber que vive… Él vive para alentar y mis angustias sosegar”.