2008
La canción de su madre
Abril de 2008


La canción de su madre

“Alaba al Señor con cantos” (D. y C. 136:28).

Susan despertó sobresaltada. ¿Qué fue ese ruido? Escuchó con atención. El viento bramaba por los eucaliptos, haciendo que las vainas cayeran en el tejado arriba de su dormitorio. El ruido que hacían al caer sonaba como lluvia fuerte, y es lo que la había despertado.

Susan suspiró. Su familia acababa de cambiarse a esa casa y ella no estaba acostumbrada a todos los ruidos nuevos. Y la situación era peor por el hecho de que Susan ahora dormía sola. En su casa anterior, compartía el dormitorio con su hermana mayor.

Tiró de la manta hasta que le quedó debajo de la barbilla, al mismo tiempo que caían más vainas sobre el tejado. Estaba asustada, se sentía sola y se dio cuenta de que extrañaba a su papá, que era oficial del ejército. Había ido a un entrenamiento y, aun cuando no estaba en peligro, Susan repentinamente se sintió atemorizada. ¿Qué sucedería si a su papá lo mandaban algún día a la guerra y se moría? No quería crecer sin su padre. Lo necesitaba.

Los ojos se le llenaron de lágrimas y Susan sabía que necesitaba ayuda para calmar sus temores, que eran cada vez mayores. Su hermana no estaba a su lado, pero sabía que Jesús y nuestro Padre Celestial siempre estaban cerca.

Armándose de valor, Susan se deslizó por debajo de las frazadas y se arrodilló junto a la cama. Oró a su Padre Celestial, pidiéndole que le ayudara y le quitara el temor.

Y entonces Susan escuchó algo, algo que era más suave que el ruido en el tejado: Era la voz de su mamá, que estaba cantando. Mientras su mamá caminaba por la casa terminando sus quehaceres y preparándose para irse a dormir, estaba cantando.

La mamá de Susan tenía una hermosa voz y cantaba con frecuencia, pero Susan nunca la había escuchado cantar una canción así de maravillosa. Aunque no reconocía la melodía, la letra hablaba de Jesús y la canción la llenó de paz.

Susan le dio gracias a su Padre Celestial, volvió a subirse a la cama y puso atención mientras su mamá cantaba. Los ojos se le volvieron a llenar de lágrimas, pero esta vez fueron de gratitud y alivio, pues sintió que todo estaba bien; sabía que tenía una familia amorosa y que su Padre Celestial la amaba, creía que, a pesar de lo que ocurriera, siempre habría una razón para tener esperanza. Susan supo que siempre que sintiera cualquier temor, podría hallar paz si recordaba la noche en que la canción de su madre fue más fuerte que el temor.