2008
UN GRAN CAMBIO DE CORAZÓN
Marzo de 2008


UN GRAN CAMBIO DE CORAZÓN

Después de graduarme en la escuela de enfermería, fui a trabajar en la unidad de cuidados intensivos de un hospital para niños. Tenía el deseo de aprender y de obtener experiencia, de probarme a mí misma que podía hacerlo. Sin embargo, no imaginé lo difícil que me resultaría, tanto física como emocionalmente. No podía comprender cómo puede ser el mundo tan malvado que hasta los mismos padres sean capaces de causar un daño irreparable a sus hijos; ni entendía por qué permite Dios que los niños mueran. Después de un año de trabajar en el hospital, tenía el alma exhausta.

Fue entonces que supe que había miembros de mi familia que estaban escuchando las lecciones de los misioneros Santos de los Últimos Días. Yo trabajaba en turnos muy largos y no estaba en casa a la hora de dichas lecciones. Al poco tiempo, mi hermana y mi madre se bautizaron, y yo sentí que me quedaba sola con mis dudas y mis problemas sin resolver. A pesar de que mi familia trató de arreglar una reunión para que conociera a las misioneras, yo no quería verlas. Pero una vez en que las hermanas Johnson y Marchuk estaban de visita, participé en la conversación. La vez siguiente, me enseñaron una lección espiritual y encontré respuestas a preguntas con las que había luchado durante mucho tiempo. Poco después, fui bautizada y confirmada.

Desde que me convertí en miembro de La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, he sentido que mi fe en Jesucristo me sostiene. Una y otra vez he experimentado el poder de la oración y he sentido que salía de las tinieblas a la luz. Los seis años que llevo en la Iglesia me han dado la convicción de que Jesucristo es mi Salvador; y por Él, ahora tengo la oportunidad de acercarme más a mi Padre Celestial.