2005
El lugar correcto
agosto de 2005


El lugar correcto

Para los jóvenes adultos solteros de Europa, los centros multiuso de instituto son la mejor elección.

Para Vishakha, todo comenzó en India. Fue en ese país donde un amigo invitó a Vishakha Ram a ir a algo llamado “instituto”. Ella vaciló porque no creía que la religión fuera para ella, pero al final accedió a ir. En su primera visita se encontró con una clase que estaba estudiando acerca de cómo prepararse para un matrimonio eterno. Vishakha estaba sorprendida. “Incluso hablaban de ese tipo de cosas. Yo me crié siendo hindú y nosotros no tenemos el concepto del matrimonio eterno. Aquella clase me pareció interesante porque todo resultaba muy puro y claro. Era como contemplar perlas; verdaderamente hermoso”.

Vishakha no tuvo ocasión de unirse a la Iglesia en India porque se fue a Berlín, Alemania, en un programa de intercambio de alumnos, pero se acordaba de la Iglesia y de la clase de instituto que le había parecido tan interesante. Al llegar a Berlín, llamó a los misioneros, quienes también la llevaron a instituto. Llegó justo a tiempo para presenciar un gran cambio en el instituto de Berlín. La Iglesia acababa de construir una extensión para el instituto junto al centro de estaca. En ese edificio compartido hay lugar para la práctica de deportes como voleibol y baloncesto, tiene una cocina, un salón, una biblioteca y muchas aulas. El centro daría ahora apoyo a un nuevo énfasis llamado centro multiuso de instituto.

Una cálida bienvenida

Hace poco más de año y medio se inició en Europa Central un gran experimento. La cuestión era: ¿Qué podrían hacer los miembros de la Iglesia para apoyar y fortalecer a los jóvenes adultos solteros, reactivar a los que habían caído en la inactividad y convertir a más personas de esa edad a la Iglesia?

Respuesta: Tenderles una mano; ofrecerles un lugar donde se sientan cómodos, un lugar para socializar y para recibir instrucción.

El primer paso consistió en preparar un lugar adecuado para realizar en él diversas actividades e impartir clase. No tardaron en abrirse cuatro de estos centros, denominados centros multiuso de instituto, en Copenhague, Dinamarca, y Berlín, Hamburgo y Leipzig, Alemania. Posteriormente se agregó otro en Düsseldorf, Alemania, y en la actualidad hay varios más en fases de desarrollo. Estos centros suelen estar abiertos todo el día o bien toda la tarde. Los jóvenes pueden pasar por allí cuando les sea más conveniente para asistir a las clases y a las actividades, utilizar la biblioteca y las computadoras para estudiar o simplemente reunirse para cenar juntos y así no tener que desplazarse todo el camino a casa para luego regresar a sus clases. Para algunos, la distancia es demasiado grande como para ir a casa después de la escuela o del trabajo y luego llegar a tiempo a las clases o a las actividades de instituto.

La especificación centro multiuso de instituto describe tanto el lugar como lo que sucede en él. Es el lugar idóneo y acogedor donde los jóvenes adultos solteros pueden ir a aprender, hacer amigos con las mismas creencias y sentirse cómodos mientras regresan a la plena actividad. También es un lugar para que los misioneros lleven a los investigadores que se encuentren en el grupo correspondiente a esta edad.

El élder Karl Webb y su esposa, la hermana Deanna Webb, son el matrimonio misionero llamado a servir como coordinador de área para los centros multiuso de instituto, y explican: “Aquí pueden venir los jóvenes para celebrar todo tipo de actividades, es un lugar donde hermanarse y sentir el Espíritu; es el lugar para volver a la Iglesia”.

Cambios en la obra misional

Gran parte de la labor de estos centros tiene que ver con la obra misional. A cada centro se asignan uno o dos pares de misioneros más un matrimonio misionero de tiempo completo. Todos ellos deben concentrar sus esfuerzos en los jóvenes cuyas edades estén comprendidas entre los 18 y los 30 años, tanto activos, menos activos o no miembros. Por ello, los centros, que constituyen un esfuerzo común entre las estacas y el Sistema Educativo de la Iglesia, están localizados en ciudades con universidades y con un número considerable de gente joven.

El tener un lugar concreto para los jóvenes ya ha surtido un impacto en la obra misional. El élder Webb cuenta de un par de misioneros que se hallaban en el campus de una universidad contactando a jóvenes adultos solteros. Las primeras diez personas los rechazaron de plano, así que decidieron cambiar su técnica de contactos y hablar del magnífico centro cercano para jóvenes adultos solteros en el que había todo tipo de actividades y clases. Los misioneros informaron que tuvieron conversaciones serias con 28 de las siguientes 30 personas con las que contactaron.

Zula Tenges es una joven en quien tuvo efecto el esfuerzo de los misioneros. Ella llegó a Alemania procedente de Mongolia. Quería aprender inglés y se apuntó en un curso que se ofrecía en el instituto. “Las clases eran gratis”, dice Zula. “Empezó a gustarme. Conocí a los élderes y ellos me enseñaron sobre la Iglesia. No tenía mucho interés en la religión, pero deseaba aprender más sobre el cristianismo”.

Zula, de 21 años, perteneciente al Barrio Tiergarten, se sintió atraída hacia las actividades y la amistad que encontró en el instituto de Berlín. “Me lo pasaba genial en instituto. Tengo muchos amigos, muchos de los cuales están sirviendo en una misión. Fue el mejor lugar para conocer la Iglesia”. Zula se bautizó hace poco más de un año.

Una historia de amor de 40 años

Una de las ventajas que Christina Marinkovic, de 23 años, que pertenece al Barrio Tiergarten, ve en tener un matrimonio misionero de tiempo completo en el centro es el ejemplo que estos miembros de la Iglesia de toda la vida dan a los jóvenes adultos solteros.

A Christina la llevó por primera vez al instituto su hermana. “Al principio no estaba interesada”, dice Christina, “pero tenía un buen sentimiento. Me agradó ver a gente joven tomar buenas decisiones y hacer lo correcto. Y además se divierten sin necesidad de consumir alcohol. Eso fue como un pequeño milagro. Ahora yo también soy así”.

Christina ha llegado a conocer al élder Thomas Alexander y a su esposa Marilyn, el matrimonio misionero asignado al centro. “Hacen que instituto sea mucho mejor. Podemos ver un buen ejemplo de lo que significa llevar mucho tiempo casados. Para mí es bueno ver que el esposo y la esposa pueden ser felices durante 40 años y seguir enamorados el uno del otro. Aún coquetean. ¡Es algo tan dulce!”.

Birgit Pless, de 24 años, del Barrio Dahlem, está de acuerdo: “Instituto es un lugar hermoso donde reina un gran espíritu. Tenemos matrimonios misioneros maravillosos. Es un sitio tranquilo y divertido”.

Además, satisface las necesidades inmediatas. En Hamburgo, había un joven que tenía dificultades para volver a ser activo. No tenía trabajo y los matrimonios misioneros pasaron mucho tiempo con él para ayudarle a preparar un currículo en la computadora. Entabló una buena relación con ellos y se acostumbró a estar en el centro de instituto, y así volvió a la plena actividad en la Iglesia.

Un joven soldado acuartelado en Leipzig conoció el centro multiuso y asistía regularmente a las clases y a las actividades. La vida de soldado era tan distinta de la de su casa que anhelaba estar cerca de personas que tuvieran sus mismos ideales. “Cierta tarde”, dice el élder Griffiths, “llegó al centro justo cuando la actividad estaba terminando. Le preguntamos por qué se había molestado en venir tan tarde, y contestó: ‘Tenía que venir; lo necesitaba’”.

De nuevo con Vishakha

Justamente un año y medio después de su bautismo, Vishakha, de 26 años, del Barrio Lankwitz, fue llamada como presidenta del consejo estudiantil del instituto. Actualmente hay actividades o clases casi cada noche de la semana en el centro multiuso de instituto de Berlín. Ella asiste a la clase de historia de la Iglesia junto con otros 25 alumnos. Ella dice que para su instituto “la clase es sumamente grande”. Está animada por el inicio de nuevas actividades, por tener más oportunidades de ir a museos y a conciertos, por disfrutar de actividades divertidas como el hacer juegos, pasar una tarde viendo una película o tener más reuniones de testimonio. “Hasta ahora”, dice Vishakha, “no hemos tenido un curso de baile y es algo que nos gustaría hacer”.

Los centros multiuso de instituto están empezando a dar fruto. Los jóvenes adultos solteros ven en ellos un refugio, un lugar que satisface sus necesidades. Si son los únicos miembros de la Iglesia que hay en sus familias, pueden asistir a la noche de hogar que se lleva a cabo en el centro. Si necesitan acudir a alguien en busca de un buen consejo, siempre encontrarán a alguien dispuesto a escucharlos. Si desean divertirse sin preocuparse de que sus normas se vean afectadas, pueden encontrar ese tipo de actividades en el centro multiuso. Y a medida que tengan el deseo de aprender más del Señor y de Su Iglesia, pueden asistir a las clases que se ofrecen.

Los centros multiuso de instituto están ahí para ayudar en lo que haga falta. Son un refugio seguro en medio de las tormentas de la vida, un lugar donde encontrar paz.

Crecimiento y progreso

“Queremos crear una especie de cultura de los jóvenes adultos solteros en los centros multiuso”, dice Horst Gruse, director de instituto en Berlín. “Se remodeló el centro de estaca y se añadió la parte de instituto. El nuevo edificio está abierto a cerca de 120 jóvenes adultos solteros de la estaca.

“Hay un matrimonio misionero que sirve como líder. Tenemos noches de hogar y clases de religión, de liderazgo, de preparación para el matrimonio y del estudio de las Escrituras. También hay clases prácticas como las enseñanzas de los profetas vivientes, clases de inglés y de otras lenguas y de preparación para la misión. Les pedimos a los ex misioneros que las impartan. Además, contamos con el centro deportivo de la estaca, organizamos bailes, barbacoas, proyectos de servicio y eventos mucho más grandes como conciertos y conferencias.

“Hemos visto un nuevo entusiasmo por la obra y una atención especial hacia los menos activos y los no miembros”.