2004
Guarden los mandamientos
diciembre de 2004


Un testigo especial

Guarden los mandamientos

¿Sabías que el élder Hales fue piloto de las Fuerzas Aéreas Estadounidenses? Él comparte su amor por los mandamientos que nos guían, nos protegen y nos permiten regresar a nuestro Padre Celestial.

Quiero contarles un relato verdadero sobre un hombre llamado Abinadí. Abinadí fue un profeta que predicó el arrepentimiento a una gente inicua y a un rey malvado; lo hizo con intrepidez y valentía.

El perverso rey Noé se enfureció y ordenó a sus sacerdotes que mataran a Abinadí, pero éste los detuvo, diciéndoles: “No me toquéis, porque Dios os herirá si me echáis mano, porque no he comunicado el mensaje que el Señor me mandó que diera… Mas debo cumplir los mandamientos que Dios me ha mandado”.

La gente del rey Noé tenía miedo de tocar a Abinadí porque el Espíritu del Señor estaba con él. Abinadí les dijo que terminaría el mensaje que Dios le había mandado comunicar y que después no tenía importancia lo que el rey Noé y su pueblo le hicieran (véase Mosíah 13:1–9).

Cuando concluyó su mensaje, el rey Noé le exigió que negara las palabras que había dicho o, de lo contrario, lo matarían; pero Abinadí se negó a hacerlo.

¡Qué ejemplo tan extraordinario debe ser Abinadí para todos nosotros! Él obedeció valerosamente los mandamientos del Señor, aun cuando ello le costó la vida.

El elegir vivir los mandamientos nos libra de las ataduras del pecado y nos permite experimentar la verdadera felicidad.

Permitamos que nuestra vida refleje nuestro amor por el Señor siendo obedientes a los mandamientos y cosechando las bendiciones prometidas tanto en esta vida como en la vida venidera.

Adaptado de un discurso pronunciado en la conferencia general de abril de 1996.