Los profetas de los últimos días hablan sobre el Antiguo Testamento
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    Los profetas de los últimos días hablan sobre el Antiguo Testamento

    José Smith (1805–1844), Primer Presidente de la Iglesia

    “Tenemos suficiente razón para seguir adelante y mostrar, según la Biblia, que el evangelio siempre ha sido el mismo: las mismas ordenanzas, cuyos requisitos hay que obedecer, los mismos oficiales eclesiásticos para oficiar y las mismas señales y frutos que vienen de sus promesas; por tanto, dado que Noé predicó la justicia, él debe haber recibido el bautismo, y por la imposición de manos, el sacerdocio” ( Enseñanzas del Profeta José Smith, págs. 322–323).

    Brigham Young (1801–1877), Segundo Presidentede la Iglesia

    “Nosotros consideramos la Biblia… como una guía… que señala un determinado destino. Ésta es una doctrina verdadera que proclamamos con firmeza. Si observan sus doctrinas y se guían por sus preceptos, este libro los llevará a donde podrán ver como son vistos, a donde podrán conversar con Jesucristo, recibir la visitación de ángeles, experimentar sueños, visiones y revelaciones, y entender y conocer a Dios por sí mismos. ¿No es acaso un apoyo y sostén para ustedes? Sí, y les demostrará que están siguiendo los pasos de pueblos antiguos. Podrán ver lo que ellos vieron y comprender lo que ellos disfrutaron” ( Enseñanzas de los Presidentes de la Iglesia: Brigham Young, 1997, pág. 130).

    George Albert Smith (1870–1951), Octavopresidente de la Iglesia

    “Cuando el Señor puso a nuestros primeros padres sobre la tierra les dio instrucciones y de vez en cuando ha enviado a Sus profetas para aconsejar a la descendencia de ellos. En el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento tenemos las enseñanzas del Señor, no del hombre, sino el consejo de nuestro Padre Celestial, que tiene como fin dirigirnos por el camino que finalmente culminará en el reino celestial. ¡Cuán hermoso es saber que hay un sendero que conduce a un reino glorioso!” (en Conference Report, octubre de 1937, pág. 49).

    Joseph Fielding Smith (1876–1972), Décimopresidente de la Iglesia

    “La Santa Biblia ha tenido mayor influencia para bien en el mundo que cualquier otro libro jamás publicado… La razón de la gran influencia para bien de la Biblia es que es un libro inspirado; contiene la palabra de Dios a Sus profetas, quienes escribieron y proclamaron según las indicaciones del Espíritu Santo desde el comienzo del mundo. Ha sido objeto de críticas adversas por esta misma razón. De no haber sido un registro inspirado, sus críticos le habrían prestado menos atención, pues éstos son inspirados por el autor de la maldad, aquel que en el comienzo juró en su ira que pondría todo su empeño en destruir la obra de Dios” ( Seek Ye Earnestly, recopilado por Joseph Fielding Smith, hijo, 1972, pág. 363).

    Spencer W. Kimball (1895–1985), Duodécimopresidente de la Iglesia

    “Desde mi infancia había disfrutado los relatos simplificados e ilustrados de la Biblia, pero la Biblia original se me hacía tan interminable, tan difícil de entender que la había evitado hasta que recibí un desafío [cuando en mi adolescencia asistí a una conferencia de estaca. El orador] discursó sobre el valor de leer la Biblia y, para concluir, pidió que levantaran la mano todos los que la hubieran leído por completo. De esa enorme congregación, las manos que se levantaron fueron tan pocas y tan tímidas… La impresión que recibí me impulsó a tomar la inalterable determinación de leer ese gran libro.

    “Nada más llegué a casa después de la reunión comencé con el primer versículo de Génesis y proseguí fielmente cada día con la lectura.

    “¡Qué satisfacción para mí cuando [un año más tarde] me di cuenta de que había leído la Biblia de principio a fin! ¡Qué júbilo en el espíritu!…

    “Se los recomiendo” (“What I Read as a Boy”, Children’s Friend, noviembre de 1943, pág. 508).

    Ezra Taft Benson (1899–1994), Decimotercerpresidente de la Iglesia

    “Aprecio con todo el corazón la Biblia, tanto el Nuevo como el Antiguo Testamento. Este libro es una fuente de grandes verdades; nos enseña sobre la vida y el ministerio del Maestro; en sus páginas aprendemos que la mano de Dios ha dirigido los asuntos de Su pueblo desde el comienzo de la historia de la tierra. Sería imposible calcular el inmenso impacto que la Biblia ha tenido en la historia del mundo. El contenido de sus páginas ha bendecido la vida de innumerables generaciones” (“El don de la revelación moderna”, Liahona, enero de 1987, pág. 78).

    Howard W. Hunter (1907–1995), Decimocuartopresidente de la Iglesia

    “Al leer y estudiar las Escrituras ganamos conciencia de las muchas promesas condicionales que el Señor nos ha hecho a fin de animarnos a ser obedientes y a vivir con rectitud. La historia israelita está repleta de ejemplos de convenios, los cuales forman uno de los temas principales del Antiguo Testamento: las promesas de Dios a cambio de los pactos hechos por los profetas y el pueblo… Si reaccionamos como Josué, Abraham, Raquel y Rebeca, nuestra respuesta será, simplemente, ir y hacer lo que el Señor nos haya mandado” (“Nuestro compromiso con Dios”, Liahona, enero de 1983, págs. 109, 111).

    Gordon B. Hinckley (1910) Decimoquinto Presidente de la Iglesia

    “Para comprender las cosas de Dios necesitamos de todos los libros canónicos. La Biblia nos da la base de nuestra fe: el Antiguo Testamento nos hace llegar la palabra de Jehová por medio de los antiguos profetas; el Nuevo Testamento expone, de una manera hermosa, la incomparable vida y el sacrificio del Salvador del mundo” (“‘El orden y la voluntad de Dios’”, Liahona, agosto de 1989, pág. 2).