Dale G. Renlund

Cuórum de los Doce Apóstoles

Después de la sorpresa inicial de ser llamado al Cuórum de los Doce Apóstoles, el élder Dale G. Renlund se arrodilló para orar con su esposa, Ruth, en busca de la confirmación de que “Dios había dirigido esa acción”.

El élder Renlund ha procurado esa guía en muchas ocasiones; como Setenta Autoridad General, como cardiólogo y como esposo y padre. Por ejemplo, mientras trabajaba como médico residente en Maryland, EE. UU., en su esposa se desarrolló un cáncer ovárico. Su hija, Ashley, tenía solo dieciséis meses. En esos días difíciles, el élder Renlund recuperó la sensación de cercanía con el Señor cuando Ruth, en una oración, agradeció al Señor por su sellamiento en el templo.

El élder Renlund dedicó su carrera de cardiólogo a atender a pacientes con insuficiencia cardíaca. A muchos de ellos los vio morir. Sin embargo, después de que un paciente llamado Chad murió, la distancia emocional que él mantenía en momentos de crisis en su función de médico desapareció cuando los padres de Chad llegaron a la sala de urgencias. En ese momento, él vio a Chad a través de los ojos de ellos.

El élder Renlund dijo lo siguiente en cuanto a esa experiencia: “Ahora me doy cuenta de que para servir a los demás de forma eficaz, debemos verlos a través de los ojos de un padre, a través de los ojos del Padre Celestial. Solo entonces podremos comenzar a comprender el verdadero valor de un alma”.

Su niñez y su servicio en la Iglesia también lo han preparado para ver a los demás a través de los ojos del Señor y para comprender la diversidad que hay entre los miembros de la Iglesia.

Dale Renlund nació el 13 de noviembre de 1952. Sus padres fueron inmigrantes suecos que se trasladaron a Utah para sellarse en el templo. Cuando Dale era niño, la familia se fue a vivir a Finlandia y luego nuevamente a Suecia. Tres años después, volvió con su familia a Utah. A los diecinueve años fue llamado a servir en una misión de tiempo completo en Suecia.

En 2009, el élder Renlund fue llamado a servir como Setenta Autoridad General. Su primera asignación fue en la Presidencia del Área África Sureste. El élder Renlund puso fin a su carrera de médico y profesor, pero según él, fue su esposa la que “hizo el mayor sacrificio”. Ruth era la presidenta del bufete de abogados de ella cuando el élder Renlund fue llamado, y también dejó su trabajo. Desde que se casaron en 1977, aseguró él, ella siempre se ha entregado “de lleno” y ha sido una fuente de gran fortaleza para él.

Mientras vivían en África, el élder y la hermana Renlund recibieron “una lección de los santos sobre lo que realmente importa”. En una ocasión, en la República Democrática del Congo, el élder Renlund preguntó a los miembros cuáles eran sus mayores retos. Él recuerda que, después de insistir un poco, “un señor ya entrado en años se puso de pie y dijo: ‘Élder Renlund, ¿cómo podemos tener retos si tenemos el evangelio de Jesucristo?’”. El élder Renlund reflexiona: “Mi esposa y yo deseamos ser como esos santos de Kananga… Aparentemente no tienen nada, pero lo tienen todo”.

Al final de su primer discurso como apóstol, el élder Renlund testificó: “Con todo mi corazón quiero ser un verdadero seguidor de Jesucristo. Lo amo. Lo adoro. Doy testimonio de Su realidad viviente. Doy testimonio de que Él es el Ungido, el Mesías”.