El Obispado Presidente es un consejo formado por tres hombres que trabajan bajo la dirección de la Primera Presidencia. Administran asuntos tales como la ayuda humanitaria, los programas de bienestar, los diezmos y las ofrendas de ayuno, las propiedades y la organización de las cédulas de miembro, entre otras cosas. Asimismo, sus integrantes viajan con frecuencia para ministrar a los miembros de la Iglesia en todo el mundo.
El Obispado Presidente está compuesto por el Obispo Presidente y sus dos consejeros. Cada uno de ellos es una Autoridad General y posee el oficio de obispo. Son llamados por la Primera Presidencia y obran bajo su dirección.
El Obispado Presidente administra los asuntos temporales —como el bienestar, las finanzas, las propiedades y las tareas humanitarias— de toda la Iglesia (véase Doctrina y Convenios 107:68), además de enseñar el Evangelio y edificar el Reino de Dios en todo el mundo.
El primer obispo de la Iglesia fue llamado en 1831, un año después de la organización de la Iglesia. Las responsabilidades principales del obispo incluían administrar las finanzas y las propiedades de la Iglesia, cuidar de los pobres y almacenar excedentes de bienes para los momentos de necesidad. En la actualidad, el Obispado Presidente desempeña funciones similares para toda la Iglesia. Además, los obispos locales cuidan de los pobres y los necesitados y presiden el Sacerdocio Aarónico en sus congregaciones.