En 1861, fueron bautizados los primeros conversos en los Países Bajos. Se establecieron algunas ramas, pero muchos de los primeros conversos emigraron al oeste de los Estados Unidos para edificar allí comunidades de Santos de los Últimos Días y escapar de la persecución. En 1890, se publicó el Libro de Mormón en neerlandés.
El élder Orson Hyde visitó las comunidades judías de Róterdam, Ámsterdam y La Haya en 1841. Pero no fue hasta 1861 cuando los élderes Anne W. van der Woude y Paul A. Schettler bautizaron a los primeros conversos en los Países Bajos. Se establecieron algunas ramas, pero muchos de los primeros conversos emigraron al oeste de los Estados Unidos para edificar allí comunidades de Santos de los Últimos Días y escapar de la persecución. Algunos santos neerlandeses regresaron a los Países Bajos para predicar el Evangelio restaurado. En 1890, el Libro de Mormón se publicó en neerlandés, lo que dio lugar a un crecimiento sin precedentes de la Iglesia en el país.
En un saludo navideño en 1907 a los santos de Países Bajos, la Primera Presidencia alentó a los miembros y conversos a permanecer y edificar la Iglesia en ese país. Durante las dos guerras mundiales, los miembros continuaron predicando el Evangelio a sus amigos y vecinos, a pesar del contacto limitado con las Oficinas Generales de la Iglesia. Los santos neerlandeses se esforzaron por convertir las tribulaciones de la guerra en “el mayor progreso del evangelio” (Filipenses 1:12), y varios futuros líderes de la Iglesia vivieron su conversión en un campo de prisioneros de guerra alemán.
Después de la guerra, los santos de los Países Bajos dieron ejemplo de amor y perdón cristianos cuando enviaron sus cosechas de bienestar a los miembros de Alemania que pasaban hambre. En 1961 se organizó en Róterdam la Estaca Holanda, la primera en la Europa continental. A lo largo de los años, los santos neerlandeses han servido a sus comunidades y a los países vecinos. El Templo de La Haya, Países Bajos, se dedicó en el año 2002.