Austria es un país situado en Europa Central, en los Alpes orientales. Casi un tercio de la población austríaca vive en su capital, Viena.
El élder Orson Pratt, del Cuórum de los Doce Apóstoles, dedicó Austria para la predicación del Evangelio en 1865, pero solo unos pocos austríacos se unieron a la Iglesia en el siglo XIX. El primer grupo duradero en Austria comenzó con el bautismo de Johann Huber, de Haag am Hausruck, en 1900. Al igual que los primeros cristianos, los primeros santos de Austria soportaron los prejuicios religiosos y la agitación política después de aceptar el mensaje del Evangelio.
Los primeros santos austríacos mantuvieron la fe y cuidaron de algunos de los primeros conversos de otras regiones del Imperio austrohúngaro antes de su desintegración al final de la Primera Guerra Mundial. En 1920, los miembros que permanecían en Austria se organizaron en el Distrito Viena; estos santos mantuvieron la fe durante una depresión económica internacional, la anexión por parte de la Alemania nazi y la violencia de la Segunda Guerra Mundial. La Iglesia creció rápidamente en los años de posguerra: de unos 200 miembros durante la guerra pasaron a ser más de 2500 a finales de la década de 1960. La primera estaca se organizó en Viena en 1980 y la segunda estaca se organizó en Salzburgo en 1997. Hacia 2015 había más de 4500 Santos de los Últimos Días en Austria, contribuyendo a las comunidades y tendiendo la mano a los demás con actos de servicio.