Versículos de la Biblia sobre la fortaleza para comenzar tu día

Alma the Younger and Amulek are bound with strong cords in a prison in Ammonihah.

Algunas mañanas son más difíciles que otras. Ya sea que te sientas abrumado, llevado al límite o simplemente cansado, las enseñanzas de Jesucristo que se encuentran en la Biblia brindan verdadera fortaleza y ánimo espirituales, emocionales y prácticos. Nos recuerdan que nunca se espera que llevemos el peso de la vida solos. El Señor nos invita a apoyarnos en Él, a obtener poder de Sus promesas y a seguir adelante, un paso a la vez.

Fortaleza bíblica versus fortaleza física

Si bien la palabra fortalezapuede recordarte más al gimnasio que a la Biblia, la fortaleza y sus derivados aparecen cientos de veces a lo largo de las Escrituras.

Los antiguos profetas bíblicos escribieron con frecuencia sobre la fortaleza de Dios y Su capacidad para ayudar y facultar a quienes confían en Él.

Sería difícil hablar de todos los cientos de versículos bíblicos en los que se menciona la fortaleza de Dios, o nuestra capacidad para recurrir a ella. Por lo tanto, estos son solo algunos de los versículos más conocidos que nos ofrecen una especie de charla motivadora celestial para comenzar incluso los días más desalentadores.

Estar unidos en yugo con Cristo

Este versículo es una fuente de ánimo e inspiración.

“Todo lo puedo en Cristo que me fortalece” (cursiva agregada).
Filipenses 4:13

Una de las razones por las que la vida puede ser tan abrumadora es que muchos de nosotros tratamos de “salir adelante solos”. Buscamos sanación y consuelo, pero a menudo pasamos por alto la fortaleza que el Señor Dios nos ofrece. Sentimos que tenemos que ser suficientes por nosotros mismos. Sin embargo, en realidad ninguno de nosotros es suficiente, ¡pero Cristo sí lo es! Aunque sobresalgamos en muchas cosas, todos tenemos debilidades también.

Este versículo nos recuerda que no tenemos que ser capaces de hacer todo lo que hay que hacer.

No tenemos que ser la persona más talentosa o dotada.

Solo tenemos que unirnos en yugo a Cristo, porque Él puede hacerlo todo y tiene toda la intención de lograr por medio de nosotros todo lo que necesita hacer.

En Mateo 11:28–30 leemos:

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y ligera mi carga”.
Mateo 11:28–30

¿Cómo nos unimos en un yugo con Jesucristo? Lo logramos al hacer y guardar convenios con Dios. Mediante la influencia del Espíritu Santo, podemos recibir fortaleza adicional de Jesucristo gracias a nuestros convenios con Dios.

El presidente Russell M. Nelson enseñó:

“La recompensa por guardar los convenios con Dios es poder celestial, un poder que nos fortalece para soportar mejor nuestras pruebas, tentaciones y pesares. Ese poder nos facilita el camino. Quienes viven las leyes mayores de Jesucristo tienen acceso a Su poder mayor. De ese modo, quienes guardan los convenios tienen derecho a un tipo especial de descanso que les llega mediante su relación por convenio con Dios”.
“Vencer al mundo y hallar descanso”, Liahona, noviembre de 2022, pág. 96.

De modo que confía en Él y en Sus promesas. A medida que vengas a Él por medio del bautismo, la confirmación y el hacer y guardar convenios con Él, Él te fortalecerá con los dones que necesitas para hacer “todo” hoy, mañana y en adelante. La alabanza y la oración ayudan a mantener nuestro corazón alineado con Su amor, eliminando el temor.

Dios puede renovarnos a medida que ejercemos fe y esperanza en Él

“Pero los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas; […] correrán y no se cansarán; caminarán y no se fatigarán”.
Isaías 40:31

A veces, la vida y sus muchos desafíos pueden hacer que uno se sienta agobiado.

Isaías nos dice que si “esperamos en Jehová” (la traducción del hebreo también puede interpretarse como esperar Sus bendiciones y tenerlas por seguras), entonces Él renovará nuestras fuerzas agotadas para que podamos llevar nuestras pesadas cargas y sin desgastarnos ni sentirnos débiles y exhaustos.

Es un llamado a la valentía, no solo a la esperanza. El élder Robert D. Hales dio un discurso titulado “Esperamos en el Señor: Hágase tu voluntad”. Él enseñó:

“Entonces, ¿qué quiere decir esperar en el Señor? En las Escrituras, la palabra esperar significa tener esperanza, aguardar y confiar. Tener esperanza y confianza en el Señor requiere fe, paciencia, humildad, mansedumbre, conformidad, guardar los mandamientos y perseverar hasta el fin”.
Liahona, noviembre de 2011, pág. 72.

El alma humana solo puede soportar hasta cierto punto, pero Dios puede renovarnos repetidamente si demostramos esperanza, disposición a aceptar Su voluntad y paciencia ante cualquier cosa que se nos presente.

Nuestra parte consiste en tener fe en las enseñanzas de Jesucristo y seguirlas, dejando que ellas nos guíen; alinearnos con Él al hacer y guardar convenios; y perseverar hasta el fin con fe.

Mantener una perspectiva eterna

“Mi carne y mi corazón desfallecen, mas la roca de mi corazón y mi porción es Dios para siempre”.
Salmo 73:26

Este salmo cuenta la historia de Asaf, que no podía entender lo que Dios estaba haciendo en su vida, y que sentía que los inicuos siempre estaban prosperando mientras que los justos eran abandonados a su suerte sin ayuda aparente de lo alto.

Como resultado de su interpretación errónea de lo que Dios estaba haciendo, Asaf eligió estar amargado con Dios y ser desdichado en su vida personal. Sin embargo, finalmente se dio cuenta de que su problema era su inclinación a ver las cosas desde una perspectiva temporal y pasajera.

Su visión oscurecida (véase 1 Corintios 13:12) hizo que cuestionara a Dios y que pasara por alto la mano divina en su vida. No obstante, una vez que Asaf comenzó a ver su vida y sus pruebas con una perspectiva eterna, el poder, la fortaleza y la protección de Dios llenaron su vida y ya no sintió que sus pruebas fueran más de lo que podía soportar.

En cambio, Asaf comenzó a reconocer sus pruebas como parte del plan divino de Dios para su vida. Así que, si sientes que tu vida se está desmoronando y tu corazón está angustiado por ello, recuerda que las bendiciones prometidas de Dios llegarán si llevas una vida fiel y obediente.

Al ver tus desafíos a través de la lente eterna que Asaf descubrió, tú también puedes desarrollar una perspectiva eterna y ver el crecimiento que puede producirse al enfrentar nuestros desafíos con fe en Dios.

El élder David A. Bednar explicó:

“La fidelidad no es ser insensato ni fanático. Más bien, es confiar y depositar nuestra confianza en Jesucristo como nuestro Salvador, en Su nombre y en Sus promesas. Al ‘seguir adelante con firmeza en Cristo, teniendo un fulgor perfecto de esperanza y amor por Dios y por todos los hombres’ [2 Nefi 31:20], somos bendecidos con una perspectiva y una visión eternas que se extienden mucho más allá de nuestra limitada capacidad mortal. Se nos permitirá ‘congreg[arnos] y permane[cer] en lugares santos’ [Doctrina y Convenios 101:22] y ‘no se[r] movidos, hasta que venga el día del Señor’ [Doctrina y Convenios 87:8]”.
“Con esto los probaremos”, Liahona, noviembre de 2020, pág. 11

A medida que comiences a adoptar esta nueva perspectiva, tendrás la fortaleza divina necesaria para sobrellevar lo que sea que estés atravesando actualmente, porque sabes lo que es eternamente posible.

La fe por encima del temor

“Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo dondequiera que vayas” (cursiva agregada).
Josué 1:9

El temor a lo desconocido —e incluso el temor a que se repitan las dificultades del pasado— puede ser paralizante para algunas personas.

Dios es omnipotente y tiene todo el poder necesario para hacer cualquier cosa que haya que hacer. Cuando elegimos el temor en lugar de la fe, en realidad limitamos nuestro acceso al poder habilitador de Dios.

Este versículo nos recuerda que, en realidad, es un mandamiento no temer, sino ser valientes y osados.

El élder Ronald A. Rasband ha enseñado:

“Josué confió en esas palabras y aconsejó al pueblo: ‘Santificaos, porque Jehová hará mañana maravillas entre vosotros’ [Josué 3:5]. El Señor separó las aguas del Jordán y finalizaron los 40 años en que los israelitas anduvieron errantes por el desierto”.
“Edificar un fuerte de espiritualidad y protección”, Liahona, mayo de 2019, pág. 109

En consecuencia, Dios ha prometido que aquellos que tengan la fe para confiar en Él en lugar de ceder al temor siempre lo encontrarán caminando a su lado.

Y saber que Él está allí puede infundir en nosotros la confianza y la fortaleza para enfrentar cualquier cosa que, por naturaleza, temamos.

Hallar gozo en Dios y en Sus caminos

“El gozo del Señor es vuestra fortaleza” (cursiva agregada).
Nehemías 8:10

Algunos podrían sentir a veces que las leyes de Dios son difíciles de cumplir. Sin embargo, cuando elegimos hallar gozo en el Señor y en Sus caminos y amar genuinamente lo que Dios ama, entonces nos llenamos de perspectiva y fortaleza y el precio del discipulado se vuelve fortalecedor.

El presidente Russell M. Nelson enseñó:

“El gozo que sentimos tiene poco que ver con las circunstancias de nuestra vida, y tiene mucho que ver con el enfoque de nuestra vida.

“Si centramos nuestra vida en el Plan de Salvación de Dios […] y en Jesucristo y Su Evangelio, podemos sentir gozo independientemente de lo que esté sucediendo —o no esté sucediendo— en nuestra vida. El gozo proviene de Él, y gracias a Él. Él es la fuente de todo gozo”.
“El gozo y la supervivencia espiritual”, Liahona, noviembre de 2016, pág. 82

Dios protege y fortalece

“Jehová es mi fortaleza y mi escudo” (cursiva agregada).
Salmo 28:7

Todos afrontamos oposición en nuestra vida: a veces en el trabajo, en internet, en nuestras relaciones o incluso dentro de la Iglesia.

Sin embargo, David cantó sobre cómo el Señor es realmente como un escudo que puede desviar todas las insensateces de este mundo ruidoso. Dios tiene el poder e incluso el deseo de protegernos de las personas o las cosas que parecen bombardearnos constantemente.

A medida que utilices a Dios como escudo contra cualquier cosa que se te presente, encontrarás fortaleza en el hecho de que Él puede desviar gran parte de lo que podrías llegar a enfrentar. Los desafíos de la vida no van a desaparecer, pero mediante la fortaleza del Señor puedes superarlos más fácilmente.

Dios ofrece una salida

“No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea humana; pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podáis resistir, sino que dará también juntamente con la tentación la salida, para que podáis soportar”.
1 Corintios 10:13

Aunque este versículo no usa la palabra “fortaleza”, eso es exactamente de lo que está hablando.

Aunque puede ser difícil ser un buen cristiano en un mundo tan enfermo de pecado, Dios quiere ayudarnos a convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Por eso nos da la fortaleza para no ceder a la tentación ni a nuestras propias debilidades.

Sin embargo, para recibir esa fortaleza divina, debes tener el deseo de superar cualquier cosa que te esté deteniendo.

El poder está ahí, pero ¿cuánto lo deseas realmente?

¿Quieres ser fuerte ante la tentación?

Si de verdad lo deseas, al volverte a Dios en momentos de tentación, Él puede ayudarte a escapar de ella.

Fortaleza al aceptar las debilidades

“Te basta mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por causa de Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (cursiva agregada).
2 Corintios 12:9–10

Sorprendentemente, Cristo quiere que entendamos que nuestras debilidades son en realidad oportunidades, porque por medio de ellas podemos acudir a Él para recibir Su fortaleza en lugar de depender de la nuestra. Para el creyente, las debilidades nos hacen humildes —incluso nos ponen de rodillas— y eso nos vuelve a Dios.

Cuando elegimos volvernos a Él en medio de nuestras debilidades, entonces Él elige convertir nuestra debilidad anterior en una nueva fortaleza.

El Libro de Mormón aclara lo que se nos enseña en 2 Corintios 12:

“Y si los hombres vienen a mí, les mostraré su debilidad. Doy a los hombres debilidad para que sean humildes; y basta mi gracia a todos los hombres que se humillan ante mí; porque si se humillan ante mí, y tienen fe en mí, entonces haré que las cosas débiles sean fuertes para ellos”.
Éter 12:27

El poder de depender de Dios

Todos tenemos dificultades, algunos días más que otros. Pero independientemente de cuáles sean tus debilidades, temores e insuficiencias, los cientos de pasajes bíblicos que hablan sobre la fortaleza testifican esencialmente de las mismas verdades: Dios tiene todo poder, y nosotros tenemos graves debilidades, pero el Señor está dispuesto y desea compartir Su fortaleza contigo y conmigo.

Al volvernos a Él, confiar en Él, unirnos en yugo con Él y recordar mantener una perspectiva eterna, Él ha prometido que nunca nos abandonará. Poco a poco, Él aumentará nuestra fortaleza al eliminar lentamente nuestras debilidades y, al hacerlo, nos protegerá de toda la fuerza de nuestros enemigos, sin importar la forma que adopten.

Así que, cuando te enfrentes a otro día, por muy abrumador que pueda parecer, recuérdate cada mañana, y a lo largo del día: “¡Él lo tiene todo bajo control! Yo no, ¡pero Él sí!”.

A medida que pongas tu confianza en Él y obedezcas Sus mandamientos, ¡Él te dará Su fortaleza!

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