Ashly Stone
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Cómo superé mi adicción al vivir el evangelio de Jesucristo

Ashly Stone
06/04/21 | 4 min de lectura
En mi lucha contra la adicción a la heroína, no creía que pudiera lograr una sobriedad a largo plazo. Pero al ejercer fe en Jesucristo y hacer todo lo posible por seguirlo, Él me salvó la vida.

Empecé a beber y a fumar marihuana a los 14 años, y para cuando tenía 19 años era adicta a la heroína. No me di cuenta de la seguridad que el evangelio de Jesucristo me proporcionaba hasta que cambié mi albedrío por la adicción.

Cuando tenía 16 años, pasé 15 meses en un centro de seguridad para adolescentes y tuve una recaída cuando salí de allí. Comencé a robar para conseguir dinero para comprar drogas y tenía poco contacto con mi familia. En un momento dado, viví con una familia que traficaba y consumía drogas. Mi situación era oscura y aterradora. Había tocado fondo.

Durante mucho tiempo, pensé que no tenía la capacidad de lograr una sobriedad a largo plazo ni llevar una vida de paz o plenitud. Pero vi la mano de Dios en mi vida en pequeños milagros, tal como una oración que se dijo por mí en una reunión de recuperación de adicciones de la Iglesia, encontrar un marcador del Libro de Mormón en una Biblia antigua o el amor y apoyo infinitos de mi papá. Por medio de esos pequeños mensajes, escuché la voz de Dios.

Logré ponerme sobria con respecto a la heroína y decidí “experimentar” y ver lo que sucedería si hacía todo lo que Dios me pedía que hiciera (véase Alma 32:27). Si me hacía feliz guardar los mandamientos, me mantendría sobria. Dejar los cigarrillos y el café y pasar por el proceso del arrepentimiento fue difícil; pero después de hacerlo me sentí diferente. Empecé a sentirme más segura.

Alguien me envió un correo electrónico alentándome a leer el Libro de Mormón todos los días, diciendo que me ayudaría a nunca volver a mis antiguas costumbres. Desde entonces, he leído el Libro de Mormón todos los días y me ha ayudado muchísimo.

El presidente Russell M. Nelson dijo: “… les prometo que si cada día estudian el Libro de Mormón con espíritu de oración, cada día tomarán mejores decisiones. Les prometo que cuando mediten en lo que estudien, se abrirán las ventanas de los cielos y recibirán respuestas a sus preguntas y dirección para su vida. Les prometo que si cada día se sumergen en el Libro de Mormón, estarán vacunados contra los males de esta época, incluso […] adicciones que entumecen la mente” (“El Libro de Mormón: ¿Cómo sería su vida sin él?”, Conferencia General de octubre de 2017).

Hay poder en el Libro de Mormón. Estoy muy agradecida de haber estado en una situación en la que no tenía nada que perder, por lo que estuve dispuesta a darme una oportunidad. Los corazones quebrantados pueden ser sanados y las adicciones pueden superarse.

El evangelio de Jesucristo en acción

A lo largo de mis años de adicción, asistí a las reuniones del Programa para recuperarse de las adicciones organizado por la Iglesia e incluso conocí a mi esposo en una de las reuniones. Cada vez que asistía, me recibían con los brazos abiertos y era un lugar seguro para mí. Durante una reunión, un hombre se ofreció a hacer una oración especial por mí, y esa noche sentí el amor que Dios tenía por mí. Me sentía digna de ser limpia. Logré la sobriedad un mes después.

He sido facilitadora del Programa para recuperarse de las adicciones desde hace casi cinco años. Mi parte favorita de las reuniones es que se puede ver y experimentar el evangelio de Jesucristo en acción. No hay sentimientos que provienen de compararse con otras personas o preocupaciones sobre la cultura de la Iglesia. Las personas están allí porque necesitan a Dios y están dispuestas a dejar de lado el orgullo para sentir Su paz.

Esas reuniones son uno de los lugares en los que más he sentido el Espíritu en mi vida. Las reuniones son un lugar de amor, apoyo y esperanza. Son un lugar de seguridad donde se comparten el dolor y los problemas y donde verdaderamente podemos ayudarnos a sobrellevar las cargas los unos de los otros.

Siento que cuando las personas están en proceso de recuperación, Dios está muy presente en sus vidas. Los pequeños milagros y las tiernas misericordias ocurren con regularidad, y creo que representan los pequeños empujones de Dios para mantener a esas personas en la dirección correcta.

Ha sido un honor para mí poder utilizar mi experiencia con la adicción y la sobriedad para dar esperanza a los que todavía están en la lucha. Si pudiera regresar en el tiempo, sabiendo lo que sé ahora, escogería seguir el consejo de nuestros líderes de la Iglesia y escogería no usar drogas ni alcohol. Pero sé que Dios puede obrar en todas las cosas para el bien de aquellos que lo aman. Sé que eso es lo que me ha sucedido. He podido usar mi sufrimiento y dolor y convertirlos en un mensaje de esperanza.

Un lugar para mí y para ti

Hoy, varios años después, me siento completa. Siento paz y siento el deseo de hacer lo mejor que pueda para demostrarle a Dios mi gratitud por la manera en que Él salvó mi vida. Dar lo mejor de mí al hacer lo que Dios me pide, sin importar cuán anticuada o incómoda me haya sentido, me ha traído la felicidad que nunca soñé que recibiría.

Como adicta a la heroína en recuperación había un lugar para mí en la Iglesia, y hay un lugar para ti. Estoy segura de que las personas arrugaron la nariz por el olor de los cigarrillos cuando comencé a regresar, pero yo no estaba allí para ellos. Estaba allí para Dios y para mí, y para ser sincera, sentí que se me recibía con los brazos abiertos.

Yo era mentirosa, ladrona y adicta a las drogas. Pero tuve un cambio completo de corazón porque decidí probar si el sacrificio expiatorio de Jesucristo era realmente para mí. Guardar los mandamientos y hacer lo que el Señor pide, especialmente si es difícil, te brindará verdadero gozo y prosperidad. No te des por vencido, no importa cuán oscura o aterradora sea la situación. Siempre hay esperanza. Hay una salida.

Si usted o alguien a quien conozca tiene problemas con la adicción, hay esperanza y sanación por medio del Salvador Jesucristo. Visite addictionrecovery.ChurchofJesusChrist.org para aprender más acerca de los recursos disponibles.


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